Roma no paga a los traidores

De la serie: «Correo ordinario»

Cuenta la historia que Marcus Pompilius Lenas sobornó a Áudax, Ditalco y Minurus, emisarios de Viriato para negociar la paz con Roma, a fin de que asesinaran al lider lusitano, cosa que hicieron. Y sigue contando la historia (aunque ya no sé si con una cierta interferencia de la leyenda) que, cuando pidieron cobrar el precio de la traición, fueron a su vez ejecutados bajo la conocida admonición «Roma no paga a los traidores».

Cierta o legendaria, la frase se ha repetido constantemente en el transcurso de los siglos, como una sentencia aplicable a todos aquellos que, traicionando principios y fidelidades, han visto cómo salían escaldados del lance que tan provechoso esperaban.

Es lo que le pasará al Partido Popular y lo que, en parte, le está pasando: muerto de miedo ante la perspectiva de que los faranduleros le monten un número como el que escenificaron en la ceremonia de entrega los Premios Goya que se celebró poco antes de las elecciones del 11-M, de tan horrenda memoria para las huestes de la derecha, y aquejados de un tremendo síndrome de Estocolmo, aguanta lo que le echen para no molestar al colectivo. No puede encontrarse otra explicación al hecho de que, en muy pocos meses, en la misma cámara parlamentaria, primero voten una cosa y después otra.Y hasta se llenan la boca, ellos también, con ese discurso estúpido del salario de los autores.

Pero la farándula, inclemente, no cede y no paga a los traidores su salario. Se ve que la farándula se baja las traiciones de redes P2P, vaya, hombre, vivir para ver…

Y así, Almodóvar se permite el lujo (¿por qué privarse?) de decir -sin despeinarse y sin prueba alguna, por supuesto- que en vísperas del 11-M el PP estuvo a punto de dar un golpe de Estado; y otro individuo más alucinante, sólo explicable en esta España sucia, miserable, piorréica y vil que hace grande a la de Felipe IV, ese Boris Izaguirre, se permite el lujo de soltar que el tándem Batasuna-ETA es más democrático que el PP.

Y el PP se defiende del primero con una querellita -inmediatamente archivada sin que el tal archivo genere apelación alguna- que recuerda la vergüencita de Tierno Galván cantando «La Internacional» con vocecita de monaguillo de Montserrat y el puñito no muy en alto; y sobre el segundo impresentable, el PP, por boca de su portavoz dice que, bueno, a palabras necias, oídos sordos y que lo mejor es no hacer caso. Evidentemente, la parte más guerrera de la parroquia se cabrea (no sin cierta razón) y vaticina otro fracaso electoral para esa formación derechista de pasta flora.

A mí me parece muy curioso, con lo broncas que son para otras cosas mucho más peregrinas, con lo rápidos que son para hacer un drama político espantoso de la cuestión más tonta e intrascendente, y hay que ver lo lilas y modositos que son con la gente que vive de la copia…

No deja de ser sorprendente, alucinante e increíble el poder que tiene esta gente. ¿Y de dónde sale? No constituyen un lobby cívico: fuera de su círculo no cuentan con el apoyo de nadie, como hace poco aprendió en carne propia Ramoncín; precisamente uno de los éxitos de la Asociación de Internautas en su campaña anti-canon ha sido mostrar a la ciudadanía la verdadera cara de estos tíos, cuya simple existencia asociativa ignoraba plenamente hace tres años el hombre de a pie. No constituyen un lobby económico puesto que, aunque ingresan muchísima pasta -buena parte de ella extraída a la fuerza de nuestros bolsillos-, ese dinero les da para vivir como cardenales a los de la beautiful dirigente y a media docena de pegotes más, pero no constituyen un imperio económico serio, al menos que se sepa… ¡y vete a saber!. En cambio, se enfrentan a ellos verdaderos lobbys cívicos (asociaciones de internautas, de consumidores, colegios profesionales y uno de los dos sindicatos más importantes, sumando todo ello un peso social considerable) y económicos (toda la industria tecnológica entre la que está, por sólo citar a dos, Micro$oft e IBM)… y no se consigue vencerlos. No se consigue vencerlos, ya se entiende, en la vía política (en la vía de hecho lo serán, antes o después). ¿Qué fascinación, qué influencia, qué poder tienen esos tíos cantachifles y faranduleros sobre los políticos para llevar a éstos a la traición contra sus ciudadanos y no sólo a la traición como un hecho puntual, sino como un comportamiento constante y sostenido? ¿Con qué tipo de fuerza trabajan para incluso permitirse el lujo de no pagar e incluso insultar a los traidores?

Es verdad que toda la carraca mediática vive de los derechos económicos de autor y, por tanto, se alinea con los intereses del gremio copista, cierto. Pero no parece, por sí solo, suficiente.

No lo sé ni creo que lo sepa nadie salvo ellos (ellos entendidos como la media docena que todos sabemos). No sé si será información -información personal y comprometida- pero… ¿qué tipo de información, así, de forma generalizada, comprometedora y grave, podrían reunir sobre tantísimos políticos los cantachifles y demás vendecopias por esta sola característica? Tanto más en cuanto que, lobbys aparte, los políticos tienen en sus manos el arma defensiva más eficaz sobre esa gente: las subvenciones. Subvenciones -o ausencia de ellas- en las que creo firmemente que está la clave del «No a la guerra» que, a toro pasado (hay que tener morro), le espetaron al PP en los aludidos Premios Goya, quemados por las restricciones que el PP en el poder impuso sobre ese sector… presupuestario.

No soy yo el único que se está preguntando por la procedencia del desmedido y desproporcionado poder que tienen las entidades intermediarias del comercio cultural y de ocio, la $GAE la primera, por supuesto, pero no la única. No son tiempos ya para andar pensando en conspiraciones judeomasónicas, desde luego, pero hay cosas que tienen explicación y otras que no. Con la pasta que amontona un Micro$oft, se comprende perfectamente que tenga comprados todos los ministerios estatales y regionales de montones de países, el nuestro incluido; no nos gusta, en absoluto, pero no hay misterio alguno: todos hemos visto a Ballmer dándose viento con el talonario y, por supuesto, acabamos de ver cómo a Bill Gate$ & wife les han regalado un Príncipe de Asturias por la pasta sobrante que se gastan con los negritos, o chinitos, o lo que toque, de cuya ruina continuada son, por cierto, co-autores, ex aequo con depredadores financieros de otros sectores industriales y comerciales. Las asociaciones benéficas estas que nos ocupan, no tienen estos dinerales (y menos después de haber pagado facturas de hoteles de cinco estrellas y otros similares artículos de primera necesidad) y su poder de comunicación depende muy frecuentemente de empresas que ahora tienen enfrente.

Todo lo cual, no es sino una razón más para seguir luchando con mayor ahínco: ya no es solamente una cuestión -por importante que sea, que lo es- de cánones y de otras abominaciones apropiacionistas. Ese poder ignoto es una espada de Damocles sobre la ciudadanía: hay que averiguar de dónde sale, de quién o de qué les viene.

Y neutralizarlo sin contemplaciones.

Tanto los comentarios como las referencias están actualmente cerrados.

Comentarios

  • pululante  El 29/05/2006 a las .

    Sobre las subvenciones del cine, < HREF="http://pululante.bitacoras.com/archivos/2006/01/31/pagando-estomagos-agradecidos" REL="nofollow">al llegar el PSOE casi dobló las que estaba pagando el PP<> (en realidad las pagamos nosotros, tanto unas como otras). Agradeciendo favores prestados, supongo. Y es que un Almodóvar, un Boris o una Pilar Bardem rajando del PP parece que gana algunos votos.Los pardillos del PP… como cuando finalmente le dieron toda la tele digital a Polanco, pensando que hablaría mejor de ellos… pardillos.

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