Decir lo obvio

De la serie: «Pequeños bocaditos»

Hay ocasiones en las que hay que decir obviedades, cosas que son de cajón, que caen por su peso. Porque si las obviedades no se dicen, los idiotas, que son legión -y más entre la plebe política-, aplican la imbecilidad aquella de que el que calla otorga y elevan a los altares del boletín oficial correspondiente las mayores abominaciones. Abominaciones que, por supuesto, estropean siempre la digestión a los ciudadanos pero que últimamente están logrando también estropear, en la misma medida, la de la economía productiva. Si no fuera porque el acta de diputado o el nombramiento para una dirección general parece que eleva al beneficiario a no sé qué limbo dorado y lejano (lejano, hacia un ignoto arriba), les diría a los políticos que se están meando en su propio plato de sopa, pero esos ni comen sopa, ni comen en nuestra misma mesa; hasta a veces parece que se mean en los platos porque deben creer que eso hace fino. Es el síndrome de la gorra de plato que con tanta gracia definía Jesús Gil, que de sinvergüenzas y de políticos sabía un rato.

Por eso, pese a la extrema rivalidad ideológica que nos profesamos mutuamente, no puedo sino quitarme el sombrero y aplaudir a rabiar la última columna de Daniel Rodríguez en «Libertad Digital» y no entrar siquiera, para no romper tan raro hechizo, en un par de frases, escritas al pairo del contexto, que rechazo frontalmente. Habla, Daniel, de la propuesta del europarlamentario francés Alain Lamassoure, de imponer una tasa a los SMS y a los mensajes de correo electrónico, matizada posteriormente (y en seguida) reduciéndola a los SMS.

Ayer, en el programa «La Gran Via», de la desconexión catalana de Radio Intereconomía, decía yo algo parecido a uno de los comentarios de Daniel en su artículo: ¿qué servicio adicional nos va a prestar la Unión Europea por ese impuesto adicional? ¿La simple negligencia en la gestión presupuestaria es motivo para realizar lo que en puridad no es sino un acto confiscatorio sobre el ciudadano? ¿Es que no pagamos ya el IVA sobre los SMS?

Digámoslo de otra manera: si mi mujer y yo no administramos bien el dinero que ganamos ¿podemos exigir e imponer a nuestras empresas respectivas un aumento de sueldo por esta simple y única razón? O, mejor aún y supuesto desgraciadamente más frecuente en un próximo futuro: si una familia no puede afrontar la hipoteca que la aplasta… ¿puede atracar un banco para afrontar los cargos mensuales?

La tributación es necesaria para sostener unos servicios comunes y sólo se justifica en tanto la existencia y calidad de éstos. No vale decir que el dinero no llega como pretexto para apretar más la tuerca y convertir en hecho imponible cualquier acto normal y corriente de nuestra vida cotidiana. No vale decirlo y menos cuando, provistos de un rotulador rojo y con capacidad ejecutiva, la mayoría de los ciudadanos trincaríamos el capítulo 2 de cualquier presupuesto público (gastos de bienes corrientes y servicios) y verías tú si dejaríamos el presupuesto bien sobrado sin necesidad de nuevos impuestos y sin que disminuyera la cantidad ni la calidad de los servicios públicos. El capítulo 2 es el los lápices y las gomas de borrar, pero también es el de los estudios con los que se socorre al cuñado cuando no llega a fin de mes, el de las atenciones protocolarias, el de los viajes en bussines class y hoteles de diez mil estrellas, el de los coches oficiales, el de según qué dietas e indemnizaciones por desplazamientos, y así un largo y carísimo etcétera. Y si llevamos el rotulador a los respectivos capítulos 2 del capítulo 4 (transferencias corrientes, es decir, las que nutren los organismos autónomos, empresas públicas y otras administraciones como, por ejemplo, las locales) el suma y sigue es ya importante.

Apañados estamos con esta gente, entre el paquete de cánones que nos ha metido a la trágala el Parlamento y el Lamassoure de las narices. Así se desarrolla la sociedad digital. Por cierto, Daniel, muy buena la propuesta de poner en la puta calle a este señor y amortizar el coste de su escaño.

España en el culo de Europa y Europa en el cubo de la basura.

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Comentarios

  • Anonymous  El 27/02/2007 a las .

    Ni me hables de los funcionarios, fichan por 7 horas, de las cuales trabajan a lo sumo 3, dicen que se aburren de su puesto de trabajo…pero claro no se aburren de su nómina a fin de mes…:)< HREF="http://www.kopasbilbao.com" REL="nofollow">trofeos<>

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