Puta locura

De la serie: «Correo ordinario»

Cuando la cólera hace perder el sentido de la mesura, se cometen muchas tonterías, es un poco como el pánico. Puede comprenderse. Puede comprenderse mucho menos cuando esta cólera es corporativa, es decir, cuando no afecta a una persona más o menos dependiente de su carácter, de sus sentimientos y de su genio, sino a un colectivo pensante y deliberante, como puede serlo, por ejemplo, un Ayuntamiento; puede comprenderse mucho menos, pero sigue pudiéndose comprender si se hace un esfuerzo. Lo que no se entiende, en absoluto, es que un juez pierda el oremus y ese, en su puesto aún más necesario, sentido de la proporción y reaccione ante la palabra internet como si hubiera recibido un cablazo.

Por partes. Me entero de la cuestión via Barrapunto y Noticias Dot.

Hay un individuo, que responde al nick de Torbe, que tiene una página web, una especie de portal un tanto esperpéntico que responde al ilustrativo nombre de Puta Locura y que dedica a recrearse en las cutreces más características. Nada del otro jueves, si bien lo miramos: cosas como esa las hay por un tubo en la red y tienen su clientela; ya se sabe que, para gustos, los colores. Bueno, pues el tal Torbe insertó hace dos años en su página web una entrada sobre las mujeres de Torrelavega (Cantabria), ciertamente grosera, en la que las calificaba global y colectivamente de «feas», atribuyendo esta fealdad a una descendencia especialmente directa del homo neanderthalensis que, por cierto, Torbe redirige, como es de ver, a las mujeres vascas, de las que tampoco dice, precisamente, galanuras. En fin, en mi opinión, si este chico va así por la vida presencial, poco roscos se va a comer y, si se los come, prefiero no pensar con qué tipo de partenaires se lo hace. Pero allá él con su circunstancia, con sus partenaires y con sus roscos.

Hasta aquí, como queda dicho, todo normal; de ningún buen gusto, pero normal.

El asunto se complica cuando el Ayuntamiento de Torrelavega se encabrona un año después y presenta una querella criminal por injurias contra Torbe. El anuncio de esa querella criminal, por otra parte, está lleno de curiosidades alrededor de la gran cantidad de molestias que se ha tomado la corporación municipal si atendemos a lo dicho por doña Lidia Ruiz Salmón, concejal de Igualdad, sobre que los servicios jurídicos del consistorio han hecho distintos estudios para evaluar la situación, acumulando un expediente sobre el caso bastante voluminoso […] (sic, en el medio que se enlaza). O sea que a los ciudadanos de Torrelavega les está costando la torta un pan.

Es una gran tontería. No es que el Ayuntamiento de Torrelavega no tenga derecho a presentar esa querella criminal, pero con ello da una trascendencia al asunto que jamás hubiera tenido sin ese acuse de recibo. Conozco poco Torrelavega; paso cerca cuando voy a Asturias o regreso de allí y creo recordar que la visité hace muchísimos años pero apenas guardo memoria de esa visita, lo que quiere decir que no me llamó la atención, ni para bien ni para mal, cosa que implica que, en mi opinión, las chicas de Torrelavega no son implícita, ni colectiva ni globalmente feas porque, en ese caso, hubiera recordado tan peculiar detalle. Ahora, toda la red está al caso (y baja llena) de que un botarate ha enlazado directamente a todo el mujerío de la población cántabra con un homínido prehistórico. Eso es pedir a gritos que le pase a Torrelavega lo que a Lepe, cada cual en su terreno; y -ojalá no, pero el peligro es cierto- las pobres mujeres de Torrelavega van a tener que desplegar a todo trapo, y quieras que no, un sentido del humor que si lo hubiera tenido antes su Ayuntamiento no hubiera sido necesario ni con ganas ni sin ellas.

Pero eso, con ser grave, no es lo peor. Lo peor es el señor juez.

El señor juez debe pertenecer a ese sector de la judicatura que en cuanto oye la palabra internet ya debe creer que tiene que vérselas con la guerra del Vietnam o cosa parecida, se arremanga la toga y lanza la gran carga de caballería jurídica, en una exageración formal tan similar a la del Ayuntamiento de Torrelavega, que bien podría compararse a la carga de la Brigada Ligera, y, en vez de proceder como es común en estos casos (por ejemplo, cuando el presunto delito se ha cometido sobre el papel y no en la red), es decir, citando al imputado a declarar en calidad de tal, con todos los pronunciamientos y prevenciones legales, y seguir normalmente la instrucción hasta su elevación a plenario. Sobre todo cuando es un asunto tan poco claro -en lo referente a su calificación- en el que nos estamos moviendo en el muy borroso, elástico y amplio límite (más bien un hinterland, una tierra de nadie) que hay entre la injuria y la libertad de expresión. Que nos lo cuenten a nosotros, los de la Asociación de Internautas. Pues no: su señoría manda a la poli para detener a Torbe en su domicilio, con dos cojones, hombre; una medida probablemente ajustada a estricto derecho sobre la que el juez es soberano pero que el juez sabe mejor que nadie que debe aplicarse con suma moderación y restricción y que prácticamente nunca se utiliza en delitos de persecución a instancia de parte, por más que esa parte sea una administración pública.

Con ello, la inicial tontería del Ayuntamiento de Torrelavega ha tenido un efecto multiplicador en la desmesura judicial que, obviamente, tendrá un efecto devastador en la red.

No se me interprete mal. No estoy pretendiendo decir que en la red todo vale. En absoluto: en la medida de lo técnica y jurídicamente posible (que no siempre lo es), hay que exigirle a cada cual la responsabilidad por sus actos y por sus palabras. Pero hay que tener en cuenta las limitaciones que tiene la red, en relación al mundo presencial, en el asunto este de la persecución; hay que tener en cuenta las especificidades de Internet, las peculiares características de la red que hacen que, como en el presente caso, si no se actúa con fina y sutil habilidad, cum grano salis, como le sugería el secretariado comunista al alcalde Pepón en la obra de Guareschi, no sólo puede frustrarse el propósito, sino que puede haber un efecto boomerang que lleve lo contraproducente a lo devastador.

«Puta locura» era, hasta hoy, una página de cierto éxito; sus visitas, a partir de hoy, se van a multiplicar y no por mérito de Torbe sino por la torpeza de la corporación municipal cántabra de marras.

Lo siento -lo siento de verdad, de corazón- por las verdaderas víctimas de todo este desagradable asunto, las mujeres de Torrelavega, con las que me solidarizo citando un refrán catalán: «Brams d’ase no arriben al cel»; que, libremente traducido, vendría a decir que «Los rebuznos no les llegan a los ángeles».

En todo caso, hay que tener en cuenta algo que siempre le he oído decir a mi padre: hay muchas mujeres feas que, a los cinco minutos de hablar con ellas, te olvidas de que lo son. Y apostillo yo: lo mismo que ocurre con muchas mujeres guapas.

Una rosa y un beso. A todas ellas.

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Comentarios

  • Aiarakoa  El 27/09/2006 a las .

    Javier, he leido la entrada en barrapunto a la que aludes; tambien he leido, dentro de la misma, este comentario que me ha hecho preguntarme algo: ¿meten en la carcel a alguien por delitos contra el honor de las personas? Pues no: la pena por injuria grave hecha con publicidad – que es el caso – es de multa de seis a catorce meses ( es decir, si no lo he entendido mal, ni pisaria la carcel ).

    Lo que dice el post que mencione antes es que el tal Torbe ni acudio a la citacion judicial, lo cual, segun creo, SI es motivo para el ingreso en prision.

    Sinceramente, Javier, creo que el tal Torbe lo que esta haciendo es:

    – Darse autobombo a costa de la polemica sobre las libertades y la censura en Internet
    – Fastidiando al resto de usuarios de Internet, al contribuir en mayor o menor medida a que la gente que no conoce Internet y se entere de esto no tome en serio Internet ni a sus usuarios.

    En este caso, y de confirmarse que los hechos son tal y como los cuentan en ese post, mis criticas iran unicamente vertidas contra el tal Torbe.

  • Javier Cuchí  El 27/09/2006 a las .

    Sí, con posterioridad a la publicación de mi entrada, leo por ahí que podría ser que la detención se debiera a una previa citación desoída. Si eso fuera así, la medida judicial ya sería muchísimo más lógica. Estoy intentando comprobar esta ya más normal circunstancia y, en tal caso, publicaré una actualización de la entrada en este sentido. Con todo, mi bitácora no es informativa sino de opinión y he citado las correspondientes fuentes, las cuales llevan también sus respectivos enlaces. Pero, vaya, que llegado el caso, no me costará nada rectificar.

    De todas formas, el tema de la detención no obsta para lo comentado en el resto de la bitácora: que el Torbe en cuestión es un memo de tamaño suficiente y que el Ayuntamiento de Torrelavega, con esa querella, ha cometido una torpeza que, según cómo evolucionen los acontecimientos, pagarán sus propias ciudadanas.

  • Aiarakoa  El 27/09/2006 a las .

    Tranquilo Javier, no estaba criticandote y lamento si te dio esa sensacion 😦 te pido disculpas.

    Tan solo brindaba datos que por alguna razon que desconozco, a quien ha escrito la entrada esa de barrapunto se le ha olvidado mencionar, para completar un poco los datos; espero haber podido ser de utilidad.

  • Javier Cuchí  El 27/09/2006 a las .

    No, hombre, nada de disculpas, no me enfado, sólo faltaría. Al contrario, te agradezco la molestia de aportarme datos que pueden completar o modificar el contenido de la entrada para ajustarla más a los hechos.

    Gracias por tus atenciones.

  • teseo  El 09/10/2006 a las .

    lo mas gracioso del tema es que el tal torbe meneo el trapo para que el ayuntamiento entrara a todo meter. En uno de sus “articulos” (si un texto tan infantil merece semejante calificativo. no linkare el mismo, pero se llama “las guapas de torrelafea” por si quieres consultarlo) se mete directamente con las ediles del ayuntamiento de torrelavega cuando le amenazaron con demanda, poniendo fotos mientras con sorna escribe letras de canciones como aquella de “mira que eres linda” y otras idioteces de semejante tamaño.

    Y despues de lo gracioso, viene lo increible. Lo increible que es que semejante especimen tenga tanto defensor, cosa que solo demuestra que la cantidad de masa encefalica en este pais nuestro cae en picado, y que volvemos a la españa de la pandereta y el regüeldo.

    Increible tambien es la cantidad de gente que enarbola la bandera de la libertad como si esta fuera un todo vale, y como si amparandose en la libertad de expresion pudieramos calumniar a cualquiera.

    Me ha sorprendido gratamente ver que piensas sobre el tal torbe mas o menos lo mismo que yo. un saludo.

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