2006: punto y aparte

De la serie: «Pequeños bocaditos»

Aunque no voy a decir nada trascendente ni del otro jueves, hombre, me sabía mal cerrar este año de «El Incordio» así, en seco, empalmando, simplemente, la última entrada de un año con la primera del siguiente, sin más.

Quería, únicamente, dar las gracias a mis lectores, a los seis o siete habituales y a los que han entrado esporádicamente. La atención, como estamos descubriendo ahora, tiene un valor económico pero, para mí, que nada gano crematísticamente con «El Incordio», tiene un valor aún más importante: el hecho de que hay una cierta cantidad de personas que dan crédito (en el sentido de autoridad moral) a mi opinión. Una opinión que planteo frecuentemente con expresión bronca, dura e inmisericorde, porque no creo en elegancias cuando está en juego -y perdiéndose en él- el concepto mismo de ciudadanía, la esencia misma de un colectivo al que se supone -vanamente- dueño de su destino. Siendo, por lo demás, no poco culpable de este desastre el propio colectivo que lo sufre, un colectivo instalado en el hedonismo, en la adicción al ocio como fuga de una realidad de náusea, en la cobardía más gallinácea, en el temor sistemático más ratonil. Un gentío mierdoso, para abreviar.

Seguiré aquí el 2007 si la LISI no me lo impide. Seguiré cagándome en todo y en casi todos con todas las letras que sean necesarias y sin aguar ni diluir adjetivos ni interjecciones, con la amargura de Larra y de Galdós, con la mala leche de Baroja y de Valle Inclán, con el realismo de un Wolfe o con la sátira iconoclasta de un Sharpe. Y con unos deseos tan enormes como ilusorios de alcanzar el tobillo de cualquiera de ellos.

Y, sobre todo, por encima de cualquier otra cosa, seguré limpiándome el culo con todas las etiquetas que quieran colgarme y descolgarme, seguiré meándome -con riego generoso y amplio- en lo políticamente correcto, seguiré recreándome en la ignorancia de los gilipollas que aún creen en esos líderes de opereta que sufrimos y en esos gurús de lo que es debido, y con cuanta más fe y más buena fe crean, más risa me darán, porque estoy convencido de que sólo a través de una inconmensurable crueldad intelectual puede llevarse a esa colección de tontos del haba al incontaminable terreno de la racionalidad y del racionalismo y liberarnos -todos- de la plaga de sinvergüenzas que nos acogota.

Y aquel a quien no le guste, ya sabe a dónde puede irse a hacer puñetas.

Tanto los comentarios como las referencias están actualmente cerrados.

Comentarios

  • Ángel Bacaicoa  El 31/12/2006 a las .

    ¡Ole! y que así sea. Feliz año 2Bond con licencia para disparar sin piedad sobre todo lo políticamente correcto.
    Un abrazo.

  • tic616  El 01/01/2007 a las .

    ¡Y NOSOTROS QUE SIGAMOS LEYÉNDOTE!

  • Alorza  El 02/01/2007 a las .

    Feliz año, Javier.

  • Evelio  El 02/01/2007 a las .

    Feliz año y gracias por todo tu aporte frente a tanta m…..

  • Monsignore (poniéndose al día)  El 04/01/2007 a las .

    … y si la LISI te lo impide, te va a costar un Congo en cafés, porque entonces quedaremos a tomar unos cafelitos mientras charlamos.

    Recibite (con retraso) le mie benedizioni piú entusiasti…

  • Comercio  El 18/03/2007 a las .

    Con malsonancias no se va a ninguna parte. Yo tambien uso linux, posiblemente antes que usted,pero el lenguaje soez sobra.

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