Tacos

De la serie: «Pequeños bocaditos»

He dedicado el fin de semana a la procelosa lectura del informe de Meritxell Roca, de la Universitat Oberta de Catalunya, «El software libre en Catalunya y en España», una pieza interesante por lo que tiene de sistemático y de referenciado, aunque con pocos elementos nuevos para los que la corremos a diario en este ámbito. Estos informes suelen ser durillos de leer, aunque este no está del todo mal escrito en lo que se refiere a amenidad, más, con todo, son doscientas páginas de una cuesta arriba no muy empinada pero sí agobiantemente constante.

De forma que voy haciendo descansitos atendiendo el correo electrónico y leyendo prensa digital. Y por eso me he topado con un artículo de Incitatus en El Confidencial, titulado -agarrarse- «Hoy se corre la polla del presidente», de lectura divertida que recomiendo calurosamente.

El argumento del artículo es el taco, el uso del lenguaje cuartelero al que tan aficionado soy, como bien saben mis siete u ocho pacientísimos.

Alguno de ellos me lo ha criticado alguna vez: si no fueses tan mal hablado, tus argumentos ganarían en fuerza y tal vez se te citaría más por ahí. Y no. Ni mis argumentos ganarían en fuerza (los argumentos son lo que son y el estilo, con o sin tacos, sólo es la música); y si se me citara por ahí en caso de escribir sin tacos, no se estaría citando a Javier Cuchí sino a un simple émulo con modos de monaguillo delante del obispo. Sin tacos se escribe cuando lo pide el registro lingüístico, cuando hay que adoptar un tono académico para formular y apoyar una teoría o para hacer pedagogía (y aún así, en este último caso…). Por lo demás, me divierte escribir con tacos en un castellano nunca perfecto pero bastante mejor que el de centenares de meapilas que escriben como monjitas ursulinas.

El taco, por lo demás, refuerza muchas veces la potencia del lenguaje. Se puede decir que A impuso a B su criterio y, bueno, sí, sabemos que A se hizo el amo en la controversia; pero si decimos que A tomó sus razones y se las metió a B por el culo -y obsérvese que el taco es, en este caso, más conceptual que literal-, además de explicar lo mismo, estamos escenificando el hecho de que tal controversia lo fue a sangre y fuego, que no hubo, en absoluto, buen rollo en todo el asunto y que B saldría de la cosa de bastante mal humor, de un mal humor que excede del simple hecho de no haber podido imponer su criterio.

Tengo un amigo que es un verdadero acróbata del taco (y es, aviso, doctor en Pedagogía); un verdadero renacentista, un hombre, como él mismo gusta de definirse, del siglo XVI, pero que cuando insulta es tremendo, alcanza unos niveles de arte churrigueresco en la materia que asombran. El que le juega una mala pasada con ocasión del tráfico puede oírse algo así (palabra que lo he oído con estos pabellones auriculares que un día se calcinarán en el crematorio) como ¡me cago en los siete saltos mortales que tuvo que dar el cabrón de tu padre para follarse a la puta de tu madre y concebir una mierda infrahumana como tú!. Reconocerá el lector que, después de soltar algo así, tiene que quedarse uno descansado como después de mear. Para cierta institución que obvío mencionar, tiene un repertorio específico que mejor no describo. Y, sin embargo, es absolutamente incapaz de escribir un taco.

¿Por qué el taco, que quien más quien menos, todos usamos constantemente en el lenguaje hablado produce tanto reparo en el escrito? ¿Que especie de fariseísmo o de estúpida pacatez invade a la mayoría ante un teclado que le convierte en incapaz de escribir, sencillamente, como habla?

Y algún día, por cierto, alguien tendrá que describir qué define a un taco, por qué una determinada palabra -y no otras- constituye un llamado taco.

Es que hay que joderse…

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Comentarios

  • Anonymous  El 02/03/2007 a las .

    Hace unos meses que tuve la suerte de encontrar tu blog y sólo decirte que la forma de tus escritos es estupenda, igual que el fondo. Los tacos, bien usados, dan esa contundencia que sus sinónimos políticamente correctos no dan. Da gusto ver un blog con opiniones documentadas y pensadas en este mundo donde la gente piensa que sabe de qué habla sin haberse tomado la molestia de informarse primero. Un saludo

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