¿Fatiga de guerra?

¿La $GAE con drôle de guerre? Eso parecería si el artículo de «El Confidencial Digital» (al que llego vía Barrapunto) no se equivoca. Según este artículo, en la $GAE se sienten quemados con la guerra del canon y ahora se pretende una retirada a los cuarteles de invierno y que las trincheras las ocupe el resto del gremio.

El resto del gremio son, según el Ministerio [llamado] de Cultura, los que siguen, aparte de la vieja $GAE:

  • Gestión de derechos de autores: CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos),VEGAP (Visual Entidad de Gestión de Artistas plásticos), DAMA (Derechos de Autor de Medios Audiovisuales)
  • Gestión de derechos de artistas intérpretes o ejecutantes: AIE (Artistas Intérpretes o Ejecutantes, Sociedad de Gestión de España, AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión)
  • Gestión de derechos de Productores: AGEDI (Asociación de Gestión de Derechos Intelectuales), EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales)
  • .

    Todos ellos, en su conjunto, constituyen el bloque de esquilmadores de la ciudadanía, bien compartiendo el canon digital, bien con cánones específicos y, por tanto, todos ellos, en su conjunto, se han convertido en nuestros enemigos, son igualmente abominables y sobre todos ellos se puede cargar, en la proporción correspondiente, el mismo grado de responsabilidad.

    Pero, claro, en la guerra, como en la guerra, y en ésta las cosas no son tan sencillas y no basta con decirle al otro ahora ponte tú que yo me salgo. Nada de eso. La $GAE es el buque insignia de toda esa pandilla, es la que encabeza la represión contra la gente, contra corrientes y honrados padres de familia, fue la punta en lanza de la agresión contra la red y, por más que ande ahora lloriqueando por todos los juzgados y tribunales clamando por su honor mancillado, fueron los dirigentes de la $GAE los que iniciaron la escalada del insulto y de la descalificación entre pendejos y ladrones. Es la $GAE, con mucho, la mayor de todas las entidades, es la $GAE la permanentemente acusada de opacidad en el reparto de los dineros y es de la $GAE de la que se han puesto sobre la mesa inmensos patrimonios inmobiliarios y empresas con mucho ánimo de lucro. Tal vez en las otras pueda haber similar marro, no lo sé, nunca se ha dicho nada de ellas, pero de quienes se saben o sospechan cosas bien concretas es de la $GAE.

    No me sorprendería, por otra parte, que la fatiga de la $GAE no sea propiamente tal sino el hecho de que empiece a haber mar de fondo de puertas adentro. Sabemos positivamente que dentro de la masa social hay una cierta oposición a la cúpula dirigente, oposición que queda oculta y desarmada por un sistema de voto censitario, pero por más voto censitario y más omertà que haya, ninguna cúpula dirigente podría soportar un levantamiento general o, cuando menos, amplio y extenso. No parece que ese levantamiento sea inminente, pero sí se detectan algunos movimientos que podrían tender a ello. Las aguas siguen tranquilas en superficie, pero alguna pequeña olita de cuando en cuando hace pensar que alguna cosa puede estar ocurriendo a ciertas profundidades.

    Ya hemos oído voces de autores -generalmente procedentes del sector currante, es decir, del que vive de su trabajo y de su público y no de la sopa boba- protestando contra el hecho de que la entidad haga frente a toda la sociedad y se haya constituido como uno de sus enemigos públicos más característicos. Efectivamente, los que trabajan, los que necesitan a su público para vivir, tienen miedo de que la ira de la ciudadanía contra una asociación que dice representarles les acabe costando cara precisamente a ellos, que son los que menos se benefician del conflictivo canon, los que apenas tienen voto en las asambleas y en las elecciones y los que aforan importantes porcentajes a la entidad en concepto de comisiones de gestión.

    Es posible que este tipo de movimientos se esté dando también en las demás entidades. Digo «es posible» en ese exacto y literal sentido, en el de que física y materialmente podría ocurrir que hubiera también un temblor sublevacionista en sus bases, pero no tenemos noticias de ello. Y no las tenemos porque, realmente, a las demás asociaciones no les prestamos demasiada atención, lo que viene a dar la razón a la $GAE respecto de que ella está llevando el peso de esa guerra que, día a día, poco a poco, van perdiendo.

    Pero no va a poder zafarse así como así. No lo permitiremos. No dejaremos que nos arrojen botes de humo y nos desvíen de la realidad mientras la $GAE restaña sus heridas y continúa mangoneando en todas las sedes de partidos y de gobiernos. Ni hablar. Si las demás entidades quieren entrar en liza, nos parece muy bien: nuestra guerra es contra un sistema de [así llamada] compensación desproporcionado, arbitrario, injusto y confiscatorio que, además, es, contra toda razón, de recaudación y gestión privada con una normativa que, además de ser laxa y favorable para las entidades, hasta el punto de estar redactada a su medida y dictado, se incumple sistemáticamente en aquellos escasísimos puntos que suponen inconvenientes para ellas. Por lo tanto, todo aquel que preconice, aproveche o extienda este sistema, nos va a tener enfrente. Nos va a tener enfrente no a estos o a aquellos o a los de más allá; no a los internautas asociados o sin asociar: va a tener enfrente a toda la ciudadanía en bloque.

    Por lo tanto, hay potencia de fuego para todos y, así las cosas, los que se pongan en primera fila recibirán su ración correspondiente. Pero que nadie piense que eso nos va a hacer disminuir el fuego de profundidad. De eso nada.

    Tenemos muchísimos frentes abiertos, y no pocos de ellos son muy graves: esa LISI que refrendó el canon -en un acto inaudito de traición política contra el conjunto de la población- consagra también la censura gubernativa en red y eso es gravísimo como apenas cabe imaginar; continuamos teniendo el servicio de ADSL más lento, caro y malo de Europa; en materia de TIC, continuamos siendo súbditos en país tercermundista gracias, entre otras cosas, a una Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones que es una verdadera vergüenza; continúa existiendo una brecha digital intolerable por motivos o bien económicos o bien geográficos, motivos a los que cabe añadir el de la edad, porque la ratio de ciudadanos en red se derrumba estrepitosamente a partir de los cincuenta años y no tenemos noticias de medidas concretas hacia ese sector problemático; todavía no sabemos con precisión cómo está el patio dentro de las comunidades inmigrantes, a lo mejor está estupendo, pero no hay manera de tener datos un poco concretos; todo lo que se dice de los servicios de Internet es aplicable en su práctica integridad al tinglado de la telefonía móvil. Y eso sin contar preocupantes circunstancias en materia de administraciones públicas y software y formatos libres. En fin: si lo del canon es una guerra, lo del conjunto tecnológico español es un holocausto nuclear.

    Con todo eso encima, un relevo en uno de los frentes será valorado en su justa importancia y habrá leña para todos. Pero si la $GAE se cree que en retaguardia no le van a llover los chuzos de punta, está muy equivocada.

    Ya lo verá.

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