¿Gilipollas del todo?

No lo entiendo muy bien. «Libertad Digital» acusa de censura a «El País» por haberse cepillado una bitácora de su comunidad digital debido, según la fuente enlazada, a una entrada en dicha bitácora titulada: «Rajoy acierta». Efectivamente, al ir a la página en cuestión, el servidor redirige a una página de error en la que se advierte que la página que ha pedido no existe o ha sido borrada del servidor.

La entrada supuestamente conflictiva es muy breve, de modo que la reproduzco aquí íntegra –obtenida del propio «Libertad Digital»– para mejor ubicar a mis lectores en el desencadenante de todo el asunto:

A la vista de quienes protestan por lo de Gallardón y de quienes despotrican por lo de Pizarro, parece que Rajoy está acertando. No hubiera sido normal que después de cuatro años con la cantinela constante de la crítica contra la oposición -como si fuese ésta la que gobernase-, que el PSOE aplaudiera decisiones de Rajoy que beneficiaran al PP. Por ello digo lo anterior desde el punto de vista de quien se considere afín a dicho partido.

Lo preocupante hubiera sido lo contrario. El que Blanco y acólitos alabasen alguna de sus decisiones sería un serio indicio de que Rajoy se equivoca. Por ello, los votantes del PP y sus simpatizantes, pueden estar de enhorabuena.

Parece más que evidente que el texto no sobrepasa los límites de la ley (ni siquiera se acerca a ellos) y que cumple las normas de la comunidad digital de «El País».

¿Estamos ante un ejercicio de censura? ¿Algún responsable se ha fumado algo raro?

No está nada claro. «El País» lleva unos meses un tanto raro, empeñado en una guerra mediática contra el Gobierno por el asunto del fútbol por tele, pero sin que sus responsables de ventas puedan olvidar, naturalmente, que la parroquia de este periódico es esencialmente votante del PSOE; por otro lado, la aparición de «Público», un periódico medio de papel medio en red, con un formato inteligente, dirigido a lectores de perfil medio-bajo -también masivamente votantes de eso que ahora llaman izquierda, en lo que incluyen al propio PSOE, manda narices- y con la clara misión de constituirse en boletín oficial, decorado, botafumeiro y misa en permanente Te Deum del Gobierno socialista y azote de populares.

Con este panorama, no sería sorprendente que en la redacción de «El País» hubiera un ambiente de desorientación, de miedo escénico o quizá incluso de pánico. Sólo así podría explicarse que un texto claramente favorable a la derecha pero, por demás, perfectamente aceptable en un medio que, por más que se regodee en la pública opinión de que es «de izquierdas», se proclama independiente. Ni siquiera entiendo qué daño podría hacer ese breve e inofensivo comentario -esa bitácora presuntamente censurada está muy lejos de tener una audiencia importante- a la empresa editora o al propio partido socialista. Por otra parte, la tardanza en rectificar difumina la posibilidad de que se trate de un error o de un problema técnico y un medio como «Libertad Digital» (el medio digital más leído en este país) ha podido pillar este asunto al vuelo, con lo que la divulgación de la cosa está servida y ahora sí que hará daño.

Yo no sé qué ha podido pasar: quizá un problema técnico con el técnico responsable en las musarañas, quizá un abuso de carajillos por parte de alguien, quizá el exceso de celo de un becario o un novato… No sé. Pero, en todo caso, una gilipollez como un piano.

Y, probablemente, algo mucho peor.

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Comentarios

  • Rogelio Carballo  On 20/01/2008 at .

    No sé si estoy ligeramente sensible hoy… pero es que esta tarde acabo de ver la magnífica “La vida de los otros”, ya sabes, esa peli alemana que retrata el estado de sitio en el que vivieron los alemanes del este (bueno, los “habitantes del Este” tras el telón de acero) bajo una censura que hace parecer chiste barato la de los franquistas, y donde el espiar la vida a la caza de brujas, sea por motu gubernamental o bien incentivado por un vecino delator era lo más normal del mundo. El caso es que cualquier puerta que se abra en esa dirección no deja de parecerme un peligro potencial, una semilla plantada en el camino de un pensamiento dirigido (¿por quién y para qué?). El País ya había sufrido una crisis potente con la destitución de Hermann Terstch, colaborador y columnista desde sus tiempos fundacionales. Lo malo es que en la otra orilla no puedo dejar de recordar como Pedro J. Ramírez se ventiló la columna de Jesús Cacho por un artículo de año nuevo en el que retrataba muy pero que muy bien a Su Majestad….. Mal camino éste que llevamos.

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