Monsignore

Mis siete u ocho bravos conocéis, sin duda alguna, a uno de los más caracterizados -y característicos- comentaristas de esta humilde bitácora, que es la vuestra. Me refiero a Monsignore, nuestro particular páter local y, sin duda, uno de los cracks de la plantilla incordiante.

Pues bien, resulta que Monsignore tiene una bitácora. No, no, no: miento. No tiene una bitácora: el tío tiene, por lo menos, tres: la que podríamos llamar, principal, «El confesionario», otra que va -atención, niños y jovenzuelos granujientos del desarrollismo e, incluso, de un poco más para acá- de el mundo de los Madelman y una tercera, que tiene mucha coña, también del mundo Madelman, titulada la Saga de los Arensivia. Esta última no os creáis que es menor y tiene una coña que te cagas. Por ejemplo, nos muestra paso a paso y con biografía incluida cómo un oficial carlista se recicla en astronauta y construye una nave espacial (la «Oriamendi») con los adminículos de una escobilla de váter, un embudo, una rueda de timón, unos auriculares viejos y un zarrio de papel albal. De visita absolutamente imprescindible.

Lo calladito que se lo tenía…

«El Confesionario» es muy reciente, tiene poco contenido, pero apunta maneras y nuestro cura párroco es buen escribidor y hombre con un fondo cultural más amplio que los cagaderos de la Preysler, bien se nota que no estudió la ESO.

Bienvenido, pues, eminentissime atque reverendissime domine, y larga y buena vida haya en este turbulento mundo blogosférico. Sea para este humilde «Incordio» un honor incluirle en su columna de enlaces.

Et cum spiritu tuo.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • Monsignore  On 28/01/2008 at .

    Usté, que me ve con buenos ojos, don javier… 😀

A %d blogueros les gusta esto: