Órdago a la grande

Anda calentita la red por el lado -entre otros- de los gurús de los negocios, con el órdago de Micro$oft sobre Yahoo con la clara intención de aproximarse al escape de cola de Google. Y anda mucha gente especulando con todas las posibilidades y especulando con la situación en la que quedaríamos los usuarios según sucedieran las cosas.

Para acabarlo de complicar, parece ser que Micro$oft va a tener que pedir créditos para afrontar los 44.600 millones de dólares (más o menos casi 30.000 millones de euros, lo que nos pondría en 5 billones -con «b» de billón español, no de milliard americano- de las viejas). Para hacerse una idea, el presupuesto no consolidado de la Generalitat de Catalunya para el 2008(documento PDF) asciende a poco más de 52 millones de euros; si le quitamos las transferencias de la Seguridad Social y los organismos autónomos, sería de algo más de 34 millones. O sea que, teatralizando un poco, puede decirse que, salvo el sistema de Salud pública, con lo que Micro$oft paga por Yahoo se sostiene a Cataluña entera durante un año. No está mal.

No hace falta ser un genio de la economía o de la empresa para darse cuenta de que esto es una bomba y de que si esta operación acaba llevándose a cabo -como parece probable, pero en absoluto seguro- las cosas van a cambiar mucho en la red. Eso no lo discute casi nadie. Pero ¿en qué sentido van a cambiar? Ahí está la madre del cordero.

En principio, a mí me convence mucho el análisis de Enrique Dans porque me parece que cae por su peso. Yo diría que alguien compra una empresa por dos razones: una, porque esa empresa gana mucho dinero y quiere uno hacerse con ese dinero (y, coyunturalmente, la empresa es adquirible a un precio ventajoso); no es este el caso de Yahoo, que pasa por una crisis importante -estos últimos días se hablaba de una importante cantidad de despidos- ni su precio es especialmente ventajoso porque la oferta de Micro$oft excede en un 60 por 100 el valor en bolsa de Yahoo. Otra razón es porque uno quiere vectorizar mediante la empresa adquirida proyectos que, con lo que tiene uno en ese momento, no pueden asumirse en condiciones óptimas o siquiera buenas. Habría una tercera razón, que es la imagen, pero, pese a lo importante que es ésta en el mercado moderno, no creo que hayamos llegado aún al punto en que se paguen esas enormidades solamente por la imagen. Está claro -y eso también se discute más bien poco- que la respuesta está en el segundo punto: Micro$oft quiere entrar a saco en Internet, a convertirse en una referencia fundamental en red -cosa que hoy no es pese a sus diversos y evidentemente frustrados intentos- navegando en el barco de Yahoo.

Pero aquí pasan varias cosas: la primera, como dice Dans, que Micro$oft no va a asumir este objetivo si no cambia su mentalidad empresarial basada en la venta de productos apropiativos y en el uso del cliente como rehén; para que la compra de Yahoo pudiera meter a Micro$oft como un actor punta en la red, toda el cuadro generacional de Steve Ballmer en la empresa -incluyendo al propio Steve Ballmer en primerísimo lugar- habría de irse a casa y ser sustituida por un grupo joven nacido prácticamente en la red y que comprendiera que, en ella y en el siglo XXI, hay que jugar de muy otra manera a como ha venido haciéndolo tradicionalmente Micro$oft. Y la segunda, como también dice Dans es la posible reacción de varios miles, quizá millones, de usuarios actuales de Yahoo. Pienso en mi propia reacción: yo utilizo -más que por gusto, por la necesidad de estar en contacto con diversos interlocutores- las mensajerías instantáneas de Google, Skype, ICQ, MSN y Yahoo (con Pidgin como cliente); en este aspecto de la mensajería, seguramente permaneceré en Yahoo puesto que ya estaba en MSN y, por tanto, los riesgos inherentes de ser usuario de un servicio Micro$oft sólo añaden un canal, pero no un mayor riesgo (mayor del que ya asumía, imposible, aunque el uso de Pidgin es una buena, pero relativa, barrera ante ese riesgo). Pero… ¿y mis fotos en Flickr? Ahí ya me jode más que eso esté en manos de gentecilla a sueldo de Ballmer. Se dirá: hombre, si ya te arriesgas con tus comunicaciones, ¿qué más te da que controlen tus fotos que, de todas maneras, tienes permanentemente abiertas al público? Y es verdad: no tengo fotos ocultas en Flickr ¿entonces? No sé, me da yuyu. Cada vez que abro Pidgin -casi diariamente- y veo cómo se encienden mis interlocutores MSN -o sea, cómo se enciende el propio protocolo MSN- me da como un repelús; este repelús se duplicará, también, cuando vea lo propio con Yahoo. Y encima, Flickr. Pues bueno: no puedo prescindir de MSN y de Yahoo -aunque, con Yahoo, podría planteármelo- porque me dejaría incomunicado con gente con la que, por diversos motivos, me interesa mantener el contacto y no hay manera de convencerles de lo bien que va Skype o Google (léase «Jabber», en éste último caso), pero de Flickr sí que puedo prescindir, al asequible coste de tener que rehacer los enlaces en las antiguas ediciones de la bitácora, sobre todo en la de Blogger (2006). ¿Cuál es en definitiva la realidad? Pues que mi antipatía hacia Micro$oft, aún por encima de sus deficiencias -que son reales y dolorosas, acabo de sufrir una en el trabajo-, es esencialmente política, procede directamente del trabajo sucio que esa empresa deleznable despliega en el mercado y de las molestias que esa política de trabajo sucio me causa a mí personalmente como usuario de productos de software libre. De la medida en que esa misma actitud se multiplique por miles (completamente seguro), por centenares de miles (muy probable) o por millones (es lo que está por ver) dependerá una parte del éxito o del fracaso de esa operación.

De todos modos, el factor primordial, vuelvo -para quedarme- al primer análisis de Dans, será el comportamiento y el modelo empresarial de Micro$oft: si sigue con el modelo Ballmer, veo el fiasco como algo seguro; si se cambia de modelo… ¡Ah! Un cambio, por sí solo, no garantiza nada: tiene que ser, además, un cambio acertado, en la dirección adecuada.

¿Y los usuarios? ¿Qué pasará con nosotros como clientes, como tales usuarios, más allá de nuestras filias y de nuestras fobias? Pues esto es lo más difícil de prever. Google todavía no es percibido como un peligro y/o como un monopolio potencias, pero yo ya hace meses que estoy escamado y en estamisma bitácora he manifestado dos o tres veces mi desconfianza ante el que resulta ser depositario de una tal cantidad de datos de una tal cantidad de gente que ay, ay, ay. Parecería, desde este punto de vista, que una mayor competencia aseguraría más la enunciada, prometida y no sé si del todo cumplida benignidad de Google pero, claro, pagar esa mayor competencia al precio de un mayor poder de Micro$oft, parece que se hace duro. Por otra parte, la posibilidad de ver a Micro$oft reducida a algo como, por ejemplo, un Adobe, reducida a ser una empresa grande, viable, con buenos índices de facturación y de beneficios… pero habiendo perdido una parte sustancial y esencial de su influencia ya no en la red -donde tiene relativamente poca- sino en el mercado en su conjunto, como no dejaría de pasar si se estrellara bien estrellada en esta jugada, no deja de ser un caramelo demasiado dulce como para no soñar con él.

Veremos qué ocurre. Lo que si tengo por seguro es que, para bien o para mal -y ello, según los ojos del observador- dentro de un año habrán cambiado cosas en la red -y quizá fuera de ella- muy importantes. Mucho.

Nos esperan tiempos apasionantes. Como digo siempre (y es en lo único en que no me equivoco).

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.
A %d blogueros les gusta esto: