Todo negro

Paella tardía, también hoy. Me toca correr, a ver si llega a ser cena y no resopón. Vamos allá…

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La Conferencia Episcopal Española, lo que podríamos llamar el Gobierno de la Iglesia en España, ha vuelto a dar la campanada, y la ha vuelto a dar tan bien dada que ha logrado, en primer lugar, cabrear a una gran parte de la ciudadanía; en segundo lugar, a un montón de instituciones católicas… ¡entre las cuales se cuenta el propio Opus Dei!; en tercer lugar, claro, al Gobierno y al PSOE, pero éstos que se jodan; en cuarto lugar, al mismísimo PP, donde parece ser que el propio Rajoy echaba sapos y culebras a los que no es muy habitual; y, en quinto lugar, ha logrado también sorprenderse a sí misma porque los propios obispos [dicen que] no entienden por qué se ha formado ese follón. Habrá, pues, que explicárselo.

Un cura, un obispo, una monja, pueden, como ciudadanos, opinar lo que gusten en materia política. Como ciudadanos quiere decir que las circunstancias o su propia palabra o escrito deben expresar muy claramente que lo hacen como tales de forma que sus fieles no puedan interpretar, ni siquiera por error, que esa simple opinión política pueda constituir parte de la moral religiosa que imparten. Este no es un mandamiento legal sino un imperativo ético en tanto que pastores de una religión que, como tales, poseen un evidente ascendente sobre esos fieles. Para decirlo más claro: si se trata de opinar sobre la moralidad de una conducta, un amigo mío católico convencido dará más crédito a un cura desconocido que a mí, por más que me tenga en la más alta consideración; por tanto, ese sacerdote no debe abusar de ese ascendente para meter de matute en las conciencias a su cargo cuestiones políticas que no afectan al núcleo moral que debe predicar.

Por lo mismo, y aún con mayor y mejor razón, debe cuidar estos extremos el órgano colegiado de las máximas jerarquías eclesiásticas del país.

¿Quiere esto decir que la Conferencia Episcopal no puede dar en absoluto una opinión política, que la voz de la Iglesia debe estar callada ante la política? Hombre, para mi personal y unilateral gusto, pues sí, la Iglesia, calladita, está más guapa. Pero distanciándome un poco, comprendo ciertas intervenciones cuando el tema político afecta a la moral de fondo. Así, aunque no comulgue en absoluto con su postura -en cuya valoración no voy a entrar ahora- puedo comprender que un órgano eclesiástico llame a sus fieles a considerar el hecho de que algunas formaciones vayan a legislar si ganan las elecciones, o hayan legislado antes de éstas, favoreciendo cosas como el divorcio o el aborto. Esto forma indudablemente parte de la raíz ideológica de la Iglesia y, por tanto, aunque no nos guste o no me guste, hay que tolerar que imparta instrucciones a sus fieles en este sentido y los perjudicados por estas instrucciones, ya saben, ajo y agua, porque la democracia funciona así.

Ahora bien, la negociación con ETA no forma parte, para nada, de la moral de base de la doctrina católica, es una cuestión de oportunidad, de táctica política… hasta de vergüenza, si se quiere llegar a eso, pero no puede afectar a la moral cristiana y de ahí no me saca ni el Papa. Por eso es singular y tremendamente inoportuno recomendar a la parroquia que no se vote a formaciones que propugnen la negociación con ETA -con lo que prácticamente dirigen el voto hacia un único y determinado partido- porque esto, muchachotes, hay que hacerlo sin el solideo puesto y usando papel sin membrete, no sé si me explico. En todo caso, a los pájaros estos se les ha visto el plumero pepero, cosa que, obviamente, no ha gustado ni al propio PP.

Pero aún hay unas cuantas cuestiones más graves en esa recomendación que lleva a que la CEE deba ser considerada como una verdadera peña de hipócritas. En primer y más inmediato lugar está el hecho de que en la época de Aznar, la Iglesia medió en los contactos que llevaron a la negociación del Gobierno (del PP) con ETA, y esa mediación se realizó como consecuencia de la oferta pública, en este sentido, de un obispo vasco o navarro que ahora no recuerdo. Quiero decir que no es un rumor ni una noticia de confidencial de esas que gustan tan poco al prisero Cebrián, sino un hecho público y constatado. En segundo lugar, está el hecho rigurosamente histórico de que la Iglesia ha sido la gran impulsora de los nacionalismos en España desde la misma aparición de éstos. La barretina y la txapela radicales siempre han encontrado cobijo, comprensión y palmaditas en la espalda en los locales parroquiales. Y en tercer e importantísimo lugar, están las gravísimas responsabilidades de la Iglesia en el terrorismo vasco, responsabilidades que van mucho más allá de lo puramente moral o de lo simplemente político, porque muchos terroristas y muchos explosivos han encontrado cobijo en las sacristías católicas y lo de encontrar cobijo no siempre ha sido una simple manera de hablar, una expresión simbólica…

Así que, señores obispos, métanse sus eminencias las recomendaciones políticas por el mismísimo culo y no hagan que les levantemos la alfombra porque debajo de ella hay tal cantidad de mugre que mejor les iría estar calladitos o, incluso, implorar perdón a las víctimas por la intervencón que la Iglesia ha tenido en su tragedia, en vez de constituirse ahora, falsaria e indignantemente, en su valedora.

O en misa o repicando.

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Otros que bien bailan. Los súbditos de Su Chistosa Majestad se han cabreado porque en el circuito automovilístico de Montmeló unos cuantos aficionados han puesto a parir a un corredor de la escudería McLaren Mercedes que la pasada temporada perjudicó de forma grave -y generalmente sucia- al vigente héroe nacional de las Españas irredentas, Fernando Alonso. La cosa es que hubo insultos racistas.

Bien, cabe admitir que los hubo, los vi por la tele y los hechos son incontestables. Sin embargo, yo tengo mi propia interpretación de este presunto racismo: en realidad, no hubo una manifestación de racismo propiamente dicho, sino una manifestación anti-Hamilton con la inherente intención de cascarle donde le doliera. Si hubiera sido mujer, la hubieran enviado a fregar; si hubiera sido un personaje obeso, lo hubieran llamado botijo; si le hubiera faltado una pierna, lo hubieran motejado de cojitranco. Pero no es mujer, no está obeso y está físicamente íntegro, así que, como es negro, pues negro. Conste que no justifico: me limito a dar una interpretación de los hechos que creo mucho más plausible que el almibarado e insufrible rasgamiento de vestiduras de la gilipollancia local políticamente correcta.

Pero, esto dicho, la prensa británica ha cargado las tintas sobre los acontecimientos y hasta ha intervenido un ministro -se ve que no tienen problemas por allí, ya que sus ministros pueden perder el tiempo en hacer el burro- todo ello con la santa intención de que retiren las carreras de Fórmula 1 de los circuitos de Montmeló y de Valencia (y éste, ni siquiera se ha estrenado).

Como cupo decir con la Conferencia Episcopal: siempre habla el que más calladito debería estar. Precisamente los británicos, que son conocidos como los supporters más cafres del mundo, que tienen en su historial no insultitos más o menos racistas -que también, y no pocos- sino muertos por docenas y daños por millones y más millones de euros, que allá a donde van destacan, dentro y fuera del terreno calzoncillero, por sus actitudes incívicas y guarras, y por ser unos gamberros de primera magnitud. Esta patulea de borrachos, de tripudos cocidos de cerveza mala de sucio figón ramblero, son los que ponen el grito en el cielo porque a media docena de idiotas no se les ocurrió otra cosa que llamar bocachancla al tramposo este de McLaren, cuando no hay monumento europeo en el que esos marranos no se hayan meado ni alcorque en el que no se hayan cagado.

Son capaces de tirarse un pedo en un velatorio y echarle la culpa al muerto…

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Los jueces han exculpado con todos los pronunciamientos favorables y de forma radical al doctor Montes y a su equipo del Hospital Severo Ochoa, obligando incluso a retirar del auto de archivo de las actuaciones la expresión que dejaba abierta la posibilidad de que, aún sin trascendencia penal, hubieran podido darse «malas prácticas» en la actuación del facultativo.

El daño que ha hecho la derechuza en este caso ha sido enorme, tremendo. Precisamente cuando se está edificando una alternativa viable a la eutanasia -lo cual, por cierto, debiera henchir de gozo a la derecha- como son los cuidados paliativos, cuyo fin es el de procurar al paciente una muerte digna (incluso en casa y con su familia, cosa que va siendo posible en cada vez más casos), una especialidad jovencísima nacida en Gran Bretaña hace unos veinte años y llegada a España hace unos diez, siendo precisamente nuestro país uno de los punteros en su práctica y desarrollo (y eso sí que es motivo de orgullo y no una copa calzoncillera).

Pues ya tuvo que salir el insolvente de turno a poner palos en las ruedas.

La sedación del paciente terminal cuando se aproxima la fase crítica y los dolores se hacen más intensos, adelanta, es verdad la muerte del mismo, pero la adelanta en unas horas, acaso, a lo sumo en uno o dos días; y digo «la adelanta», no «la provoca»: estamos hablando de pacientes desahuciados, como suele decirse un tanto crudamente, y en fase final, pero final de verdad, lo que los pilotos llaman «final corta» que es cuando el tiempo que resta para el aterrizaje se mide más en segundos que en minutos. Si no se produce la sedación, la vida puede durar, como he dicho, unas horas, quizá algún día más. Pero… ¿vida? ¿Qué vida? La vida biológica, la vida que mide el cardiógrafo y el electroencefalógrafo, pero no la vida propiamente humana, que pasa a convertirse en un tormento de angustia y de dolor.

Lo sucedido con la persecución del doctor Montes y de su equipo ha provocado el sufrimiento de muchísima gente, de gente que no ha sido sedada, o que habría podido serlo antes, porque el equipo médico ha tenido un justificado miedo a sufrir consecuencias muy graves por esa sedación.

La abyección, el enanismo humano de seres desprovistos de ética, de conciencia y de decencia, elevados a cargos políticos -y ya es excesivo el muestrario de esa gentuza en todos los partidos y en todas las tipologías de cargo público- no obtiene apoyo ni siquiera en las interpretaciones más fundamentalistas del catolicismo más rancio. Convertir idealmente una sedación humanitaria en una ejecución por inyección letal retrata perfectamente la mentalidad y la esencia humanoide putrefacta del fulano que sostiene con sus palabras o con sus hechos tal parangón.

Sólo puedo desearle a ese elemento un final como el que mucha gente ha sufrido por su culpa. No, peor aún: un médico del Opus que, cuando el corazón ya claudique, le arree una buena desfibrilación y lo tenga otras seis o siete horas cantando la parrala, hasta la próxima desfibrilación. Mientras la ciencia médica entendida por perfectos salvajes proporcione medios para el encarnizamiento más nazi que quepa imaginarse, que no decaiga la vida a la mayor gloria de un dios que, si fuera tal como ellos nos lo pintan, menuda mala bestia salvaje y sádica.

Esta es la gente de doña Cuaresma (Gallardón dixit).

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Hasta aquí, damas y caballeros, la paella de este primer jueves de Cuaresma, ya que con esta alusión hemos acabado la última entradilla.

El próximo jueves será 14 de febrero, san Tantontín, el santo más gilipollas de todo el calendario, y mira que los hay de agárrate, como aquel san Simeón Estilita cuyo mérito fue hacer el anacoreta subido a una columna, los hay zumbados.

Pues hasta ese próximo gilipollas, digo, jueves, en que la paella volverá a estar con vosotros. Espero que a una hora más civil.

Nos vemos…

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Comentarios

  • Persepolis  On 08/02/2008 at .

    Te llevo siguiendo mucho tiempo, y aunque hay temas en los que discrepo contigo (empezando por tu admiración por Perez Reverte 😉 ), la paella de hoy ha estado impresionante, en los tres temas lo has clavado. Ojala hubiera mas bloggers que llamaran al pan, pan y al vino, vino, en vez de tanta morralla politicamente correcta de uno u otro lado.
    En fín, sigue así, no caigas nunca en la tentación de creer que eres una voz predicando en el desierto…

    Un saludo

  • Ángel Bacaicoa  On 09/02/2008 at .

    No creo que el equipo de Montes pueda ser puesto de ejemplo médico cuando su propio colegio les ha propinado un repaso bastante fuerte. Otra cosa distinta es el tema de Cuidados Paliativos, tema que debería ser tratado fuera de las “luchas” electorales. Claro que con lo que tenemos como polítivos no se de que me extraño.

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