Rojos y masones (par chu)

No, evidentemente no fue como ayer. Poca gente; quizá no tan poca como era de temer -cuando entré por Colón hasta me sorprendí y todo- pero, como cabía esperar, el patio está todavía verde para las manis. Aparte de que un domingo a las cinco de la tarde no es el día y hora mejor.

Pero no ha estado mal: ha sido -también como cabía desear- algo festivo y alegre, a lo que ha dado mucho ambiente la participación de la gente del Taller de Músics, que ha soportado íntegramente sobre sus hombros la animación de la fiesta.

Quizá lo mejor ha sido el numeroso gentío que ha ido pasando por allí -no pocos paseantes se han quedado cuando se han enterado del motivo de la convocatoria- que no habían reparado en que allí acampa la delegación barcelonesa de la $GAE: «¡Anda! ¿Aquí están esos? ¡Míralos!». Eso me hace pensar que una convocatoria bien cuidada, con semanas de anticipación (y meses de previa preparación), con divulgación en red pero, sobre todo, fuera de ella, y con jaleo mediático, podría funcionar. Hay hambre de gritar a voz en cuello delante de la $GAE, pero el hambre no se aplaca solamente con pan y agua, hay que preparar un plato más apetitoso: por más hambre que haya, no suscita la misma gente y el mismo ambiente un bocata de mortadela que una paella.

Y llegaremos a eso. Precisamente comentaba con otros compañeros asistentes que los de V de Vivienda empezaron así, primero cuatro y después ocho, después ochocientos, después ocho mil y, bueno, más temprano que tarde acabarán montando una buena movida de ochenta mil. Todo es que los políticos vayan tocando los cojones a la gente y ya veremos si ochenta mil será el récord o aún dará para más la cosa. Ya veremos. Con lo del canon pasará igual: como inevitablemente los políticos, fieles al amo, seguirán traicionando y seguirán ciscándose en el ciudadano, el cabreo irá en aumento y aquí y ahora aseguro que si hoy hemos llenado una [ancha] acera, al correr de no mucho tiempo cerraremos el paseo de Colón.

Igual que en la de ayer, ahí van fotos. Primero, la decoración con que se floreó la cartelera de «la innombrable»:

Aquí la manta, llena de piratería como música copyleft distribuciones de Linux (Ubuntu, KUbuntu, Fedora Core, etc.) y algún que otro periódico conteniendo lecturas ejemplares:

Un aspecto de la banda de Taller de Músics:

Más de Taller de Músics, pero un poco fotográficamente pretenciosa por mi parte:

Un aspecto de la puerta del edificio (parece un presidio, coño):

Carlosues, otro guerrero que no iba a estar ausente hoy:

Y para finalizar, un detalle -procedente, creo, de la gente de algún Hacklab– que es el pingüino, que parece que está ampliando su campo de influencia y que se va a convertir, de mascota del software libre, en mascota del entero conocimiento libre. También puede verse el souvenir de los chicos de Nosoypirata.Com:

Y esta ha sido la historia. Habrá más acontecimientos, en red y presenciales. La lucha continúa y no se va a detener. El próximo objetivo es darles un disgusto el próximo domingo. ¿Cómo? ¡Ah! Cada cual con su imaginación y con su mala leche. Alguna sugerencia sin la menor pretensión dogmática iré dando esta semana que entra, pero la decisión es de cada cual. Lo que sí hay que tener claro, se vote lo que se vote (o lo que no se vote, y eso si es que se vota) es que hay que darles fuerte. Por el canon… y por lo que no es el canon.

Directamente en los dientes.

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