Un crudo resultado

Hoy, claro, la resaca. Y en la resaca, sale uno a la calle y no tardan en espetarle lo que ya esperaba que le iban a espetar: «¡Vaya palo electoral habéis recibido los anticanon!». Hombre, pues no. Palo electoral lo hubiéramos recibido de todas formas, porque, en la materia que tratamos, Rajoy no tenía la menor credibilidad. Yo, al menos, no me lo creí nunca (y no lo digo a toro pasado: echad un vistazo a esta misma bitácora).

Pero sí que los de siempre ya han intentando hacer su foto y, evidentemente, la han conseguido, con todos los PAZifistas montando alegre pollo en Ferraz -con su buena razón: han prorrogado el chollo y la subvención cuatro años más… por lo menos- y ahí tienes al matrimonio haciéndole carantoñas a Zap. Sí, es una buena escenificación, hay que reconocerlo.

¿Y nosotros? Bueno, pues nosotros igual que antes, o sea, mal. Como única ventaja, que ya sabemos de qué vamos a morir (con Rajoy y su Salmones eso era una incógnita) y no es una muerte muy buena. Pero que nadie se confunda, porque parece que algunos a los que les gusta mucho ahora la segunda y tercera persona, no se dan cuenta de que, si hay derrotados, no somos nosotros o no lo somos exclusivamente: yo no voy a pagar por canon ni más ni menos que ese que pasa por mi lado, que ha votado sociata. Es más, quizá pague incluso menos porque como a él se la machaca lo de la inten-nés, no tendrá recursos de resistencia, el muy botarate, mientras que yo -y felizmente muchos otros- a los que la inten-né no nos la machaca en absoluto, sabemos de una empresa en Luxemburgo (entre otras no pocas) que te vende trastos sin canon. Como sabemos, por ejemplo, que si las telecos se ponen de acuerdo para filtrar el P2P, con contratar un proxy canadiense por unos míseros 3 ó 4 euros mensuales, iremos tirando… hasta que el mercado, tarde o temprano, haga surgir un operador que ofrezca conexión sin interceptar nuestras comunicaciones.

No me preocupa, en lo personal, toda la mandanga que puedan montar a dictado y beneficio de la $GAE y compañía: utilizaré filtros, enmascaramientos, cifraré mis comunicaciones… a la red no se le pueden poner puertas y me mearé en las narices de los que me pongan obstáculos (obstáculos que, por otra parte, ya veremos si aguantan en el Constitucional, al que irán con toda seguridad, si es que la cosa no se cae antes). Pero me preocupa el cul de sac en que toda esa orgía de palos en las ruedas de la red nos puede meter a todos como país. Demasiada gente vota pensando en su pensión y no en el país que va a legar a sus hijos y nietos, aunque, según están las cosas, tampoco me extrañaría que hubiera un buen porrón de gente a la que sus hijos y nietos le importen tres cojones; y también se puede acabar encontrando en una mierda de país para sus hijos y nietos y sin pensión.

Estamos muy, muy mal: nuestras cifras en varios aspectos tecnológicos cruciales están por debajo de países recién incorporados a la Unión Europea que han empezado, a su vez, muy por debajo de nuestros niveles, pero que se están despabilando a toda máquina; que nos vamos a quedar con la industria -lo que tradicionalmente se ha conocido como industria- en mínimos, que se nos va toda, la que un día vino y la nuestra propia, salvo unas pocas producciones que no sale a cuenta llevarse afuera pero que todas juntas no aguantan el PIB; que nuestra solución -como la de todos los países occidentales- es la producción de tecnología y de ciencia y son éstas dos asignaturas que suspendemos pertinazmente. No podemos consentir que la $GAE bloquee el progreso tecnológico porque no quiera perder dinero o control en esto o en lo otro; pero es que no es la $GAE ni el único ni el mayor problema: o este país cambia de mentalidad y, con ello, obligamos a cambiar de mentalidad a nuestros políticos y funcionarios (de eso habré de hablar algún día, pero no próximamente) o volvemos a ser los del burro y del botijo a beneficio de pintores de majas y toreros y de óperas con toreadores. No hablo en broma ni estoy exagerando el peligro: el distanciamiento con el que este país cutre, zafio e ignorante se permite mirar la problemática tecnológica, incluso en niveles muy altos, es materialmente escalofriante. Y lo grave es que nos creemos que hemos cambiado -efectivamente, lo parecía- cuando estamos como siempre, desconfiando de todo lo nuevo y despreciando cuanto no entendemos. Y no entendemos de casi nada. Poco a poco, volvemos a hacer vigente aquel retrato que en las postrimerías del XVIII nos hacía Cadalso en sus «Cartas Marruecas», justamente cuando parecía que, después de doscientos años, lo habíamos dejado atrás. Volvemos a experimentar aquella angustia que llevó a Larra a levantarse la tapa de los sesos deprimido ante un país repugnante que no tenía remedio, que no había por dónde cogerlo.

Nos pasamos la época del desarrollismo franquista soñando con el avance social que adivinábamos -porque ver, lo que se dice ver, veíamos poco- reflejado en aquellos turistas que venían masivamente y en alguna película de cine. En los años ochenta, no sin algún que otro sobresalto y con ETA asesinando a mansalva, hicimos un esfuerzo acojonante, de la mano precisamente de los socialistas -pero unos socialistas que no tenían nada que ver con esa mugre de ahora- y, con guinda en el 92, pusimos a este país en el mapa Europa, muy cerca, cerquísima, de los grandes tradicionales. Pero enseguida volvimos a ir para abajo, tan pronto como irrumpió en el escenario una tecnología cuyo alcance no fue bien entendido. Ni siquiera es ahora bien entendido, cuando su significación es evidente.

La posibilidad de enderezar esa tendencia deprimente es la que verdaderamente salió derrotada ayer, no nosotros, o, mejor dicho, nosotros como parte muy pequeña de las víctimas de esa catástrofe. Aunque, en justicia, hubiera podido decirse prácticamente lo mismo si hubieran ganado los del otro lado.

Los ciudadanos han caído como tontos -nuestro desarrollo intelectual colectivo va parejo al tecnológico- en un discurso que lleva, por lo menos, veinte años caducado. Se han dejado llevar unos por el pánico ante el regreso de una derecha que iba a traer no sé cuántos horrores; otros, ante la posibilidad de que repitiera mandatos una izquierda -que no es izquierda ni es nada- quemaconventos. Y ni horrores, ni conventos: simple y pura esterilidad, eso sí.

Nuestro discurso de integración en las nuevas tecnologías no puede ir separado de la prédica de una nueva política… no, mejor: de unos nuevos parámetros políticos. Y en eso, creo que la estamos pifiando por querer ser demasiado eclécticos. Precisamente ahora, tenemos la ventaja de que como esa nueva política no tiene aún concreción visible en términos de siglas o de nombres, podemos propugnarla sin miedo a ser vistos o calificados como sectarios.

Mientras los parámetros políticos continúen siendo los que son, estamos predicando en desierto, estamos echando las valiosas semillas de nuestro esfuerzo -de un esfuerzo que, como todos, tiene un límite- en un campo pavimentado de hormigón. Sólo logramos que se las lleve el viento o que el enemigo lo tenga más fácil para irlas machacando a pisotones.

Estas son mis conclusiones de lo de ayer.

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Comentarios

  • Miguel C.  On 10/03/2008 at .

    Tenemos lo que nos merecemos. ¿Podríamos decir que ha triunfado el voto del miedo?.

    Hay que reconocer que en estas elecciones han empezado a aparecer, muy tímidamente, algunas voces que abogaban por un cambio de paradigma en la política española (personalmente pienso en UPyD y C’s).

    También hay que reconocer que los medios de comunicación tradicionales les han hecho un boicot tan extremo (intencionado o “méramente” mercantil) a todos los partidos sin posibilidades de alcanzar algo de poder, que bien se podría decir que han constituido un partido más, y uno profundamente reaccionario, el PCSQ (Partido Conservemos el Status Quo), ó quizas el UPQTSI (Union Por Que Todo Siga Igual).

    A los que guardábamos la ilusión de que Internet representara un cambio a positivo nos (me) han puesto en nuestro sitio. Internet, al menos en España, y al menos todavía, no tiene casi ninguna influencia en este terreno. Probablemente que eso cambiará, pero me da miedo pensar cuantos años vamos a perder en el proceso.

    La lucha contra el canon ha demostrado que una idea iniciada en Internet puede llegar a tener fuerza suficiente para influir políticamente, pero también ha demostrado que, hoy por hoy, mientras no salga de Internet y alcance la calle aún puede ser impunemente ignorada, … y en buena medida gracias al conservadurismo de los medios.

    ¿A muerto el tercer poder?

    ¿Somos los españoles tan borregos que sin el pastoreo de este tercer poder nos tiraremos por un precipicio sin rechistar?

  • Rogelio Carballo  On 11/03/2008 at .

    Hombre, tanto como que los medios tradicionales han boicoteado a UPyD y C’s…. El Mundo pidió abiertamente en un editorial el voto para el PP o para UPyD. Seguro que algo tuvo que ver en que sacaran un escañito….. yo quiero boicots así.

    En todo caso yo comparto a medias la desazón del colega Sr Cuchí, la de su desamparo por la victoria de aquellos que le han traicionado ideológicamente. Lo que no subscribo es la otra parte de la moneda…. claro, el PP no es de fiar en el asunto este del canon (probablemente) y hubiera sido peor el remedio que la enfermedad (plausible).

    Ahora bien, si lo anterior es probable, yo si que creo tener una certeza. Los ciudadanos deberían tratar a los partidos políticos como Pavlov trataba a su perro. Campana=comida. Que propones lo que la inmensa mayoría reclama… a pedir abiertamente el voto para tí. Si esa cultura existiera podríamos haber votado tranquilamente al PP que ya sabríamos a estas horas que canon no iba a haber… y cuidado con inventar una transicional que suena la campana y a lo mejor te quedas sin comida. Pero claro, para ello hay que superar ciertos prejuicios, algo que en un mundo donde la separación izquierda-derecha se ha ido al garete (por muchos enjuagues que pueda hacer La Sexta) no resulta demasiado difícil, digo yo.

  • Jordi  On 11/03/2008 at .

    Creo que el PP es anticanon porque ha sido iniciativa del PSOE. Y si hubiera sido del PP, el PSOE sería anticanon. Es así de triste.

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