La hez y el cagallón

Como era perfectamente previsible desde hace unos días (si no unos meses), el talonario de Ballmer ha logrado que OOXML de Micro$oft constituya un estándar bendecido por la ISO. Ya queda implícito en lo dicho que era de esperar. Lo era desde que vimos, en la primera instancia del asunto, cómo jugó M$ sus cartas marcadas y, por tanto, ya fue previsible que en este segundo -y por todos los conceptos extraño- asalto, el tío raro de Redmond pusiera toda la carne en el asador. No es sorprendente: Micro$oft siempre ha jugado así, en todos los ámbitos y desde la noche de los tiempos.

Lo que sí es sorprendente o, mejor dicho, lacerante, es lo que muy acertadamente pone de relieve Barrapunto: mientars que las grandes potencias emergentes (China, India, Brasil y Sudáfrica) han votado en contra de esa mierda, los votos afirmativos más teóricamente sorprendentes han llegado nada menos que de la Unión Europea: los comités de Francia, Reino Unido, Polonia, Alemania, Irlanda, Dinamarca, Grecia, Noruega y, bueno, Suiza, aunque no pertenezca propiamente a la UE. Es verdad que el proceso decisorio en todos estos países ha estado más lleno de mierda que el culo de un quinto a su llegada al cuartel, por no hablar de la vergüenza que se ha pasado en Italia, Suecia y Portugal, donde el número bananero ha llegado a sus más altos exponentes. La corrupción llevada a los extremos más inauditos de la gestión pública. Y corrupción descarada: sobornos, prevaricación… la intemerata.

Cuando llegue el Islam, acabará con todo este estado de cosas de golpe, porrazo y machetazo. Lo malo es que, de paso, acabará también con todo lo demás, pero ya nos estará bien empleado.

El único trato que merece la mierda es que tiren de la cadena.

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