Sobre omisiones injustas

Clasifico esta entrada en el ámbito Rugidos, pero para darle un mayor empuje. Sí es un rugido, pero en sentido inverso, es un rugido que, en una situación más simpática, sería un estentóreo «¡Olé!».

Considero imprescindible leer en «El Periódico» de hoy, sábado, el artículo del profesor Carlos Padrós sobre unos importantísimos aspectos en torno al descomunal fallo del sistema -que no sólo de la justicia- que ha supuesto la muerte de la niña Mari Luz Cortés, la actitud de cuyo padre me ha impresionado, tal y como describe el artículo, que suscribo incluso en sus menores detalles.

Decía, en días pasados, que si la Administración de justicia tuviera el nivel y la calidad que cabe exigir, no necesitaríamos para nada a toda esa recua de defensores del pueblo (a los que, de todos modos, seguimos sin necesitar, a la vista de que, en lo sustancial, no suelen servir para apenas nada). Sin mencionar a ésta última inane institución, el profesor Padrós se acerca un tanto a esta idea.

Leedlo, leedlo. Vale la pena, de verdad.

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Comentarios

  • Jorge Delgado  On 07/04/2008 at .

    Acabo de leer el artículo.
    Se podría decir más alto, pero no más claro y ser más cierto.

    Todos somos iguales ante la ley, pero unos son más iguales que otros.

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