Mujeres

Que una mujer llegara a ocupar el cargo de ministro de Defensa era solamente una cuestión de tiempo e incluso de normalidad. Hasta aquí, nada que decir y nada que objetar, no faltaría más; como es también una cuestión de tiempo que algunas mujeres vayan llegando al empleo de general (que no de generala, que eso es un toque y no una señora, y a ver si se va a acabar confundiendo la generala con la Marcha de Infantes y entonces sí que el cuartel parecerá una película de los hermanos Marx). Otra cuestión es que la mujer designada para ocupar la cartera de Defensa sea Carme Chacón. Desde el alivio de constatar que no ha sido designada para la cartera de Cultura (donde los daños que podría llegar a causar serían enormes), la única palabra que se me ocurre para calificar este nombramiento es… «ridículo». La promoción de la Chacón a ministra de Defensa es una solemne ridiculez. Cabe esperar y prever que no pasará de ahí: la dirección técnica de nuestras Fuerzas Armadas está en manos del JEMAD y de los JEME de cada servicio (Ejército de Tierra, del Aire y Armada), junto con sus respectivos equipos, y aunque éstos llegaran a ser seleccionados, en un momento determinado, de entre los más afines a la persona de la Chacón, nada podría soslayar el necesario requisito de la formación superior en la correspondiente academia militar y de un curriculum castrense regularmente dotado, aún admitiendo -como simple eventualidad- que pudiera haberlos mejores y más brillantes; tampoco sería la primera vez que eso sucede y aquí estamos todos, con Perejil invicto. Pero la escenificación de la defensa nacional en la tía más pija que se ha visto en un consejo de ministros produce vergüenza, y no precisamente vergüenza ajena: tarde o temprano, tendrá que comparecer en un consejo de ministros de Defensa de la OTAN o de esa cosa europea occidental, si es que aún existe -no se sabe si sirvió alguna vez para algo- y la cosa podrá ser de auténtico descojono. De auténtico descojono para los demás, claro…

El coronel (me figuro que será un coronel) a cargo habitual del marrón de explicar al ministro de turno que las metralletas se llaman «subfusiles», los bazookas «lanzagranadas» y los tanques «carros» (desde que promocionaron a ese cargo a Serra, que no hizo la mili, hay que tenerlo todo previsto), habrá de añadir ahora, probablemente, la explicación de que los vehículos militares no llevan bluetooth, de que el acre olor de la pólvora, el sudor y la sangre derramada no han llevado aún a que el ambientador con olor a pino forme parte de la dotación reglamentaria de los «Leopard» y de que los claveles en la bocacha apagallamas del fusil de asalto no van a ser unos adminículos convenientes en los desfiles, toda vez que el precedente portugués fue un símbolo y no un ornamento castrense común; y todo ello no porque una mujer no sea per se capaz de conocer eso por sí misma sino porque con la Chacón todo es posible. Lo dicho: si no fuera por los bochornos inherentes, nos esperarían unas buenas risas.

Lo de la Chacón, como se han visto, es perfectamente calificable. Pero hay otro caso que no. Hay otro caso que es incalificable y que no tiene nombre, y es lo de la Maleni, mantenida en el ministerio de Fomento en higa, botifarra, corte de mangas e injuria a todos los catalanes. A todos, sin distinción de sexo, idología, religión, estado civil, profesión, edad u orientación sexual. Que frente a la indignación catalana -que no de partidos, patrias ni prebostes, sino de la infantería que le paga su regalado sueldo- la tía se saliera a base de desplantes chulescos más propios de una pintura de Goya que de una gestión catastrófica que nos ha traído -nos trae aún- amargados a base de bien y no se la cesara fulminantemente, manda cojones, señores; que los diputados del PSC -que no son sucursal del PSOE, dicen los tíos- votaran en contra de su reprobación, es algo que produce náuseas -sin porro capaz de paliarlas- no menos desagradables por más que cotidianas; pero su renovación como ministra y, encima, de lo mismo, no tiene nombre. Las palabras «burla», «insulto», «agravio», «abominación», que me parece que, a estas horas, han sido ya pronunciadas reiteradamente, se quedan muy cortas. Nunca se había visto cosa igual desde aquel lamentable Galinsoga [im]puesto como director de «La Vanguardia» cuando aseguró en público, literalmente y a voz en grito que los catalanes éramos una mierda; y aún a Galinsoga, en pleno -plenísimo- franquismo (1959), la injuria le costó el cese fulminante, porque hay cosas que ni siquiera un Franco podía permitirse ni podía permitir a terceros. Parece que Zap II se considera con mayor margen que el viejo dictador, mira por dónde y hay que joderse. Lo que Zapatero nos ha hecho a los catalanes con el renombramiento de la Maleni es, sencilla y tremebundamente, de quema de conventos. No se me ocurre otra brutalidad a esa altura.

Pero, claro, tampoco es del todo sorprendente según desde qué perspectiva se mire la cuestión. Si tenemos en cuenta que el año 2007, entre apagones y socavones, fue un año verdaderamente horribilis para los catalanes y para nuestras infraestructuras, y eso por no hablar de lo que ya llevábamos a cuestas de años anteriores, que ya de por sí es para acabar con media docena de carreras políticas (lo que, seguramente, hubiera sucedido si los despropósitos se hubieran dado en otras regiones) y con estos antecedentes, en unas elecciones que se realizan a principios del 2008 los socialistas, claramente culpables de todo ello (no los únicos, pero no los menos) obtienen unos resultados récord precisamente en Cataluña, entonces estamos al cabo de la calle. Y si alguien me objeta que pocas alternativas de voto útil había, entonces contestaré que si no hay alternativas entre los partidos, habrá que buscárselas entonces al sistema. Esto no puede seguir así.

Hay otras mujeres en el Gobierno. A unas no las conozco; a otras sí. De las que conozco, pocas o ninguna me gustan -como ministras, ya se entiende- pero, cuando menos, no cabe achacarles lo que a las dos anteriores, ni cosa parecida. Pienso que cualquiera de ellas hubiera podido acceder con mucha mayor propiedad a la cartera de la Chacón y que hasta la Chacón, con todo, que no es poco, hubiera sido preferible a la Maleni en la cartera de Fomento. De las para mí desconocidas he oído hablar muy bien de Cristina Garmendia y es muy positivo que conozca milimétricamente el terreno que pisa y ojalá ilumine en esa materia a sus tecnológicamente analfabetos colegas; en algunas declaraciones suyas he leído con una reiteración ofensiva la palabra «patente», que a mí me duele en los oídos, pero mucho me temo que con las patentes habremos de convivir y que el trabajo estará en acotarles el campo de lo tolerable y, desde luego, cerrarles a piedra y lodo el campo de lo imposible. Ya veremos. Pero, con todo, la figura de la señora en cuestión no me viene, así, inicialmente, cuesta arriba. Ojalá, porque tiene en sus manos el timón de la economía española del futuro y, hasta ahora, parece que no íbamos precisamente para potencia en la materia.

Pero con la Chacón y la Maleni, ya vamos bien servidos.

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Comentarios

  • Carlos Mata  On 13/04/2008 at .

    Estaremos atentos a la acción de Cristina Garmendia, que falta nos hace salir del pozo!
    saludos

  • lamastelle  On 13/04/2008 at .

    Hombrte, a mi me interesa mas un detall, una forma, podriamos decir. Dicen que la buena señora esta embarazada. ¿cojera su baja maternal regalmentariamente y dando ejemplo? ¿Seguia chupando del bote mientras “trabaja” de ministra, con la excusa de no hacer esfuerzo fisico? ¿Sera sustituida emporalmente durante ese tiempo? ¿Pot quien? Pienso que podria ser una buena ocasion de hacer las cosas bien y dar ejemplo para extender la igualdad, pero la igualdad real y de la gente d ea pie, no las frases bonitas y huecas.

  • Rogelio Carballo  On 14/04/2008 at .

    Como un firme defensor de la meritocracia, esto de la paridad por igualdad parida no deja de darme repelús, noxo que decimos en el atlántico. Aunque esto no deja de ser la derivada de unos partidos políticos incapaces de atraer a cualquier individuo con un currículum mínimamente apañado, favoreciendo personajes paletoides que presumen de “estudios de economía y derecho” por decir algo. Estos animales del aparato luego lucen así de bien cuando los encaraman a las ¿altas? instituciones estatales.

    Yo quiero un estado en el que llegue a ministro el que más valga para el cargo. Si son 16 mujeres, bienvenidas. Si son 16 hombres, palante pues. Y si son 16 eunucos, con dos huevos.

  • Celu  On 14/04/2008 at .

    A mí lo que me “sorprende”; es que estos personajes, lo mismo “sirven” para un roto, que para un descosido. Hoy son ministros de la guerra y mañana lo son de vaya usted a saber.
    La explicación tal vez sea, que en realidad no sirven para nada y por lo tanto da igual donde los pongan.

  • Guillermo  On 17/04/2008 at .

    Celu, has dado en el clavo, da igual donde lo pongas el resultado es el mismo, nada.

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