La elegancia de lo sencillo

De verdad: hay cosas que me ponen muy nervioso.

Algunos -muchos- nos estamos dando de morradas presionando desde nuestra modestísima posición de escribidores en red, vulgo bloggers, para que las distros sean lo más amables posible y estén al alcance de cualquier usuario doméstico. Hay mucha gente -yo, entre ellos- que se sorprende de que Linux carezca de algo equivalente al clásico «.exe» güindousero, que pinchas ahí dos veces y ya está. Ya sé, ya sé que la mierda de Window$ te tortura haciéndote pinchar mil casillas para que jures por la virginidad de tus hijas y por la virtud de tu mismísima madre que respetarás su propiedad intelectual hasta la última gota de tu sangre y que, en la duda, no eres sino un pobre hijo de puta sin derecho a nada, salvo, quizá, el de bajarte presto los pantalones a la salud del monopolio. Pero esto son cagarrutas del apropiacionismo, no necesidades técnicas. Puede perfectamente hacerse un «.exe» linuxero, sin más y sin que dé por el culo.

Pero, bueno, el puritanismo linuxero -que lo hay, y es tan antipático como el que más, incluyendo en el «más» al entorno Micro$oft y hasta al mismísimo Vaticano- dice que nada de «.exe», y como el fundamentalismo dice que nada de «.exe», pues punto redondo, no fuera a llevársenos el diablo al ominoso Averno. Como no soy desarrollador, sino un humilde y miserable activista de a pie y sobaquina maloliente, no puedo hacer nada al respecto. Ajo y agua.

Hoy he visto una muestra de ese puritanismo cerril y, mira, me ha encabronado y lo siento por el autor cuya obra voy a identificar, querido hermano en la lucha libre -por el conocimiento libre, quiero decir-, pero es que los ayatollahs de la cosa os pasáis mil pueblos, que una cosa es ser moro y otra no follar.

Resulta que en la última versión de Ubuntu (la 8.04 Hardy Heron) no se preinstala XMMS. XMMS, para decirlo cutremente expresado pero inteligible, es la versión linuxera del reproductor Winamp, una muy apreciable y ventajosa alternativa a la porquería esa que trae Window$ por omisión. La verdad, nunca le he visto a XMMS otra virtud que esa, la de parecerse a un instrumento que era alivio y palingenesia cuando éramos esclavos del sistema inoperante de la guarrada monopolística; hay muchísimos otros reproductores -en Linux, of course– tan buenos como XMMS -y posiblemente mejores, incluso algunos mucho mejores- y con una interficie mucho más atractiva, pero en eso no entro ni salgo: para gustos, los colores. ¿Por qué Ubuntu ya no preinstala XMMS y ni siquiera consta en los repositorios oficiales de la distro? No lo sé: pregúntale a Shuttleworth, cuyos caminos, como los del Señor, son infinitos e insondables.

Pero hay pocas cosas de estas que no tengan remedio en la comunidad linuxera, así que un ubuntero puede seguir utilizando XMMS bajándoselo de cualquier sitio. Y como en la comunidad Linux hay tanta gente de tan buen rollo, no faltan tovarischi que te lo sirven como papilla a boca de bebé. Pero algunos son tan puretas que la cagan.

Veamos un ejemplo de cómo instalar XMMS en Ubuntu, precisamente en Ubuntu. O, mejor dicho, de cómo no hacerlo.

Nuestro héroe nos dice que lo primero que hay que hacer es descargar el paquete «.deb» (indicación de un instalador de formato propio de Debian, la distribución base de otras muchas, entre las cuales está Ubuntu). Y cuando has descargado el paquete, tienes que entrar en la consola y teclear $ sudo dpkg-1-xmms…; no sigo, no sigo. Nuestro usuario doméstico ya se ha abierto las venas o se ha cagado en Torvalds y vuelve a Window$ de sus amores, que es una mierda que se cuelga cada dos por tres pero no le complica a uno la vida (esa es, al menos, su leyenda urbana, lo cual, por cierto, tampoco se entiende, pero en fin…).

Linux, sin embargo, y pese a no tragar con el «.exe», sabe ser amable y tener buen rollo. Y Debian, más. Y Ubuntu aún nos pone cremita en el trasero por si Debian no nos ha acabado de curar las escoceduras. Si uno pincha sin más el enlace que el propio «Think Ubuntu» ofrece para bajarse el paquete instalador, Ubuntu, por lo menos desde su versión 7.10 Gusty Gibbon, abre un cuadrito que te pregunta si solamente quieres descargarlo o si, tal cual, quieres que te lo instale una aplicación que denomina «Instalador de paquetes GDebi». Si le dices que sí, te lo instala sin más, sin mayores pinchazos, sin juramentos, sin nada, tal cual… Casi, casi, el «.exe», salvando el himen virginal de los puretas. Si eres amigo de complicarte la vida, te lo puedes bajar y dejarlo ahí, en el directorio –carpeta, le llaman ahora- que te dé la gana para mirarlo fijamente a las pupilas hasta que te canses; y entonces, si quieres, pinchas dos veces, como en el «.exe», se te abre el GDebi y, oye, te lo instalas sin más. Sin más ¿de acuerdo? Sin consolas, sin sintaxis, sin álgebra, sin trigonometría, sin latín ni griego, y sin la Eneida de Virgilio, me cago en el conde-duque del Alicate.

Andar marraneando con las consolas será muy viril y muy geek, pero es muy inoperante y muy retrógrado, sobre todo cuando hay sencillas alternativas como la que acabo de describir. Menos lobos, Caperucita, que estamos por lo que estamos y estamos en cosas muy graves, muy gordas, muy importantes… Demasiado graves, gordas e importantes como para permitirnos el lujo de despreciar aunque sea a una simple marujita, sólo por hacer el presuntuoso con algo que, bueno, tampoco es para tanto. Después de todo, yo mamé el tema este con el viejo M$-DOS 2.0 y, una vez he fardado de la cosa ante la chiquillería, no tengo ninguna gana de volver a esa mierda (de hecho, ni la recuerdo ni tengo el menor interés en recordarla). Cualquier descerebrado que tenga tres o cuatro horas de tiempo y un mínimo de capacidad de concentración, puede aprenderse la sintaxis de cualquier consola que le echen. También hay quien mata moscas con el rabo.

Y los hay que se creen hackers porque se comen los mocos…

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • RafaBkN  On 21/05/2008 at .

    Estimado amigo Javier. Soy el autor del post sobre la instalación de XMMS de “Think Ubuntu” que, y lo siento de veras, tanto te ha escocido.
    Sin ánimo de ser pretencioso me gustaría comentarte que yo parto de la base de que el ser humano no es idiota por naturaleza a no ser que se demuestre lo contrario, y si supo aprender a instalar un programa haciendo doble click sobre un archivo con extensión punto .exe, será capaz, al menos, de intuir que si al descargar un archivo .deb con Ubuntu aparece una ventana en la que pone “Abrir con INSTALADOR de paquetes GDebi”, marcando esta opción y dándole a Aceptar, el programa se instalará automáticamente.
    El problema es que yo, usuario de Ubuntu desde hace unos tres años y no considerandome un erudito pedante del sistema operativo GNU/Linux, estoy acostumbrado a instalar las aplicaciones a través de la línea de comandos y, puesto que ese es el método que conozco funcional al 100% (ya que el instalador GDebi me ha fallado en ocasiones), describo los pasos de instalación tal y como yo los he llevado a cabo.
    De todas formas y puesto que el nombre de tu Blog, “El Incordio”, hace fiel referencia a lo que se va a comentar en él (al menos en el caso del post que yo he escrito), te agradezco que de vez en cuando nos des un toque de atención a aquellas personas que, debido a la asiduidad con la que trabajamos con GNU/Linux, a veces se nos olvida que el método más usual para nosotros no siempre es el más fácil para los nuevos usuarios/as que buscan un camino sencillo y eficiente que les haga, en la mayoría de los casos, el cambio más fácil y llevadero. A veces se nos olvida que un día fuimos novatos también.
    Sin más sólo me queda darte la enhorabuena por la gran mejora aportada al post que, REALMENTE (y quiero recalcar estas mayúsculas), motiva la migración desde cualquier sistema privativo a Ubuntu (en este caso), aunque esté un poco escocido por la crítica algo “cruel” hacia el autor (en este caso yo).
    Muchas gracias por tu aporte.

  • Javier Cuchí  On 21/05/2008 at .

    Ya suele decirse que no se puede generalizar. Debería decirse también que individualizar tampoco. A veces me sabe mal ser tan broncas y lanzarle la caballería a alguien que, aún en el supuesto de que sea merecedor de tal carga, no lo es en mayor medida que muchos otros centenares o miles. Y, desde luego, sabe mal entrarle a lo bruto a quien, en definitiva, es una especie de compañero de armas en una guerra que es muchas veces dura y siempre poco agradecida.

    En todo caso, ya doy por supuesto que quedaba bien entendido -y si no, lo aclaro ahora, con mis disculpas- que los improperios, aunque con ocasión de tu post en “Think Ubuntu”, no iban dirigidos específicamente a tí sino a un colectivo o, aún mejor dicho, a una concepción, a una forma de ver las cosas.

    No soy informático -quizá lo hubiera sido si hubiera nacido diez o veinte años más tarde- pero sí sé que la informática nació para hacer fáciles o, cuando menos asequibles, operaciones muy complejas. La informática nació para hacer amable, o más amable, el durísimo mundo mundo de la gestión de datos.

    Por eso me cabrea mucho cuando me dicen que Linux es difícil, que sólo es apto para usuarios muy avanzados o profesionales. Contra esto, siempre opongo que lo usan mis hijas (16 y 11) desde hace años y que la pequeña nunca conoció otro sistema operativo hasta que en el cole le impusieron la porquería del monopolio (y no quieras saber en qué términos se expresa la peque sobre esa marranada).

    Pero, de cuando en cuando, sale alguien que o sabe o ha oído campanas (pero campanas correctas) y me contrataca con la consola. Y eso me saca de mis casillas. ¿Sabes por qué? Porque tiene razón. La consola, diga lo que diga quien lo diga, es un arcaísmo. Que debiera estar ahí -igual que el Güindou$ tiene o tuvo hasta no hace mucho, una emulación de la consola M$-DOS- para profesionales o usuarios avanzadísimos que deseen realizar operaciones no estandarizadas en la interficie gráfica del sistema operativo… de acuerdo, vale. Pero para la operatividad de un usuario avanzado -simplemente avanzado- la consola debiera estar desterrada. Y que sea necesaria para operaciones comunes no es un distintivo de calidad -como algunos absurdamente pretenden- sino todo lo contrario.

    Cosas como la consola son un gravísimo obstáculo para los que queremos que Linux sea una verdadera alternativa para todos y no una marca de usuario beautiful; para los que queremos que Güindou$ no sea de necesaria uniformidad reglamentaria sino una alternativa más en el mercado.

    Por eso combato a dentelladas -no hay otra forma eficaz de hacerlo- esa injustificada buena fama que tiene la consola y que algunos creen que se la confiere personalmente como si fueran el summum de vete a saber qué.

    Sigue ahí, Rafa, como yo seguiré también. Y aunque de cuando en cuando se nos escape una colleja, siempre podremos recuperar el buen rollo al amor de una birra… como la que corre de mi cuenta, no faltaría más, a la que nos conozcamos personalmente.

    Abrazotes.

  • Ismael Fanlo  On 21/05/2008 at .

    Pero que ganas de complicaros la vida que tenéis…

    ¿Tanto cuesta ir a Synaptic (con el repositorio multiverse activado, eso sí) y buscar xmms?

    Y encontrarse con que entre los resultados aparece un sospechoso xmms2 y al leer la descripción dice:
    “Client/server based media player system
    XMMS2 is a redesign of the XMMS music player. It features a client-server
    model, allowing multiple (even simultaneous!) user interfaces, both textual
    and graphical. All common audio formats are supported using plugins. On top of
    this, there is a flexible media library to organize your music.”

    Bueno, pues eso… doble clic, aplicar y listo.

    No hace falta ir muy lejos para encontrarlo e instalarlo.

    🙂

    PS.- No niego que en otras ocasiones haya que ir algo más lejos… un OpenOffice que no pete con los asistentes de bases de datos, por ejemplo, hay que ir a buscarlo a ca’n OpenOffice.org.

    Pero, Javier, debes entender que uno de los problemas de Windows es precisamente esa facilidad de hacer doble-clic y instalarse cualquier porquería.

    Una ventaja de GNU/Linux es que si quieres instalar mierda, primero debes dar permiso de ejecución a la mierda, y luego comértela.

    Para contrarestar tu opinión sobre la consola (aunque yo tampoco soy consolero fanático) está bien el texto de Benjamí Villoslada:
    http://blog.bitassa.cat/arxiu/2004/08/14/12/

  • Laertes  On 21/05/2008 at .

    Javier, en esta ocasión no puedo estar de acuerdo. La línea de comandos no es buena para un usuario que acaba de llegar de windows, eso sí, pero ni es arcaica ni inoperante ni retrógrada. Hay multitud de ocasiones en las que es muy útil, o incluso la única opción posible. Por ejemplo para conectar mediante ssh a servidores remotos que no tienen pantalla ni tarjeta gráfica. O para no volverte loco buscando entre la multitude de menús de muchos programas. O para automatizar tareas complejas con un sencillo script de bash.

    Evidentemente, si queremos que linux gane cuota de mercado hay que evitar que un usuario recién llegado tenga que usarla, pero de ahí a decir que es una reliquia del pasado va un trecho.

  • Javier Cuchí  On 21/05/2008 at .

    Hola, Laertes.

    Tú dices:

    «Hay multitud de ocasiones en las que es muy útil, o incluso la única opción posible»

    Bueno, pues eso, precisamente eso, es lo malo.

    Y sigues diciendo:

    «Por ejemplo para conectar mediante ssh a servidores remotos que no tienen pantalla ni tarjeta gráfica. O para no volverte loco buscando entre la multitude de menús de muchos programas. O para automatizar tareas complejas con un sencillo script de bash»

    Pero es que en mi respuesta a Rafa yo ya había dicho:

    «Que debiera estar ahí -igual que el Güindou$ tiene o tuvo hasta no hace mucho, una emulación de la consola M$-DOS- para profesionales o usuarios avanzadísimos que deseen realizar operaciones no estandarizadas en la interficie gráfica del sistema operativo… de acuerdo, vale»

    Y de ahí que el eje de toda la cuestión sea la primera parte de tu último párrafo:

    «Evidentemente, si queremos que linux gane cuota de mercado hay que evitar que un usuario recién llegado tenga que usarla»

    Y es que el mal no está en que discutamos, sino en que después de discutir todos lleguemos a conclusiones prácticamente calcadas, pero las cosas sigan igual.

  • Javier Cuchí  On 21/05/2008 at .

    Hola, Ismael.

    Leído el blog de Benjamí. OK, perfectamente de acuerdo en casi todo pero, en lo esencial, viene a las mías… no, perdón, creo que ya puedo decir las nuestras.

    La línea de comandos es útil a partir de unos parámetros muy, muy altos de usuario, si no de profesional. Pero de ahí para abajo no debería ser necesaria.

    Y el mal es que lo es. No en el caso de instalarse XMMS, pero es verdad que fuera de los instaladores «.deb» hay que ir a la línea de comandos y ahí te mueres.

    Hace un par de semanas tuve que instalar un controlador -muy reciente, y se nota- para un escáner HP Scanjet 3970 y suerte que me llevó de la mano Joserra Esteban e, vice de la AI, si no, aún estaba dando brincos y aullando cagamentos.

    Y esto es lo que no puede ser.

  • Sopota  On 21/05/2008 at .

    Justo has descrito de forma clara y concisa la razón por la que no instalo Linux a mis clientes. Cuando se supere el síndrome de la línea de comandos, lo empezaré a ver como un S.O. para el pueblo llano.

  • Monsignore  On 22/05/2008 at .

    Me permito citar a uno de mis bloggers favoritos (ahora que no nos oye):


    Y lo digo así de claro: el software libre no estará realmente implantado hasta que lo usen las marujitas para chatear y si yo tengo que elegir entre su implantación universitaria o empresarial (lo de las administraciones públicas ya digo que lo dejo por imposible hasta para simples hipótesis de trabajo) o su implantación en las casas donde los críos chatean con los colegas del cole y los adultos se pasean por páginas porno o compran en «Mercadona», me quedo sin vacilar, sin duda alguna, con esto último y además sin la menor duda.

    Hay todavía demasiada soberbia en los ámbitos técnicos. Supongo que será debido a que desarrollar aplicaciones domésticas no luce mucho en los curriculum (otra de las lacras de nuestros tiempos: la ciega adoración hacia la cosa esa) y todo el mundo se lanza al desarrollo industrial, universitario o, de otro modo, para uso profesional. El desprecio que se siente hacia el escritorio doméstico es más que una suposición mía: es patente. Alguien parece haber olvidado que la informática ya no es hoy una cosa de profesionales, que se trata de una cosa universal. El desprecio hacia el alérgico a teclear palabros en una consola (alergia muy lógica, por otra parte) no es más que un esnobismo y una pose que nos están dejando materialmente en la mierda. Bill Gates y su banda, además de prácticas mafiosas, han inventado una cosa que la gente normal (repito: normal) adora, la palabra mágica, el ábrete sésamo: EXE. Dos golpecitos de ratón sobre el EXE y todo se hace solo. Claro, es una mariconada: lo bonito, lo chulo, lo que es cosa de hombres es escribir una retahíla ininteligible en blanco sobre negro y no te equivoques en una letrita, que la jodida máquina te va a decir que no sabe lo que le has dicho. Bueno, pues no. Será cosa de hombres, pero el signo de los tiempos ya no va de macho.

    Hace años que lo digo y no me cansaré de repetirlo (aunque ya no en las listas de Hispalinux): el futuro del software libre está en la informática doméstica. La autosatisfacción vana y pretenciosa por el hecho de que los ordenadores más rápidos y más monstruosos del mundo funcionen con software libre, de que el gigante azul apueste por el software libre, de que en la escuela de ingeniería se funcione con software libre (lo que, dicho entre paréntesis, tampoco es cierto) es lo que va a llevar al software libre a ser lo que con muchísimo esfuerzo -y muy mal dirigido- se está logrando evitar, a trancas y barrancas: que no sea, ahora mismo, un elemento sofisticado, minoritario y totalmente desconocido. Pero por más trancas y más barrancas que se le echen, si no se baja el listón (y mucho, además), este asunto está liquidado a muy pocos años vista.

    el texto completo, en http://javiercuchi.bitacoras.com/archivos/2005/11/21/escritorio-o-muerte

    😀

  • Javier Cuchí  On 22/05/2008 at .

    Ja, ja, ja, Monsignore, ya no me acordaba de esta entrada. Menos mal que dos años y medio después sigo siendo coherente.

    El mal de escribir bitácoras que perduran en el tiempo es lo fácilmente que te pueden pillar en contradicciones y casi me extraña que nadie me haya pillado en más de una gorda, porque seguro que ha de haberlas. Para tal eventualidad, anticipo mi respuesta: «pues sí, todos tenemos que habituarnos a vivir con nuestras contradicciones como nos acostumbramos a vivir con nuestra tripa, con nuestra calva o con nuestra disfunción eréctil, sin ahorcarnos de la cadena del váter a las primeras de cambio».

    Por cierto, ya que me has inducido a ir a aquel post, fíjate qué clarividente frase de Lamastelle:

    «[…] Y la primera distribucion que lo acepte y “traicione” el espiritu de linux introduciendo ya instalados los codecs necesarios, puede comerse no solo el mercado del pingüino, sino tambien el de las ventanitas.»

    ¿Quién había hablado del Ubuntu de ahora mismo a este hombre en noviembre de 2005? Efectivamente, Ubuntu se está zampando el mercado del pingüino -cuando menos el doméstico- y ojalá se cumpla también la segunda parte de su vaticinio.

    😉

  • augusto  On 14/06/2008 at .

    Pues yo acabo de instalarme Ubuntu y lo primero ha sido buscar algo q se parezca a “Winamp”. El geek de turno de mi empresa me dijo que XMMS. No aparece en la lista esta de aplicaciones asi que navegando he llegado a este foro. Pues bien, me he metido en el Synaptics ese de los webos y he buscado el xmms2…algo se ha descargado…algo dice q esta instalado…pero yo no lo veo en el escritorio, ni en la lista de programas ni nada de nada…esto es SUPEROPACO…me vuelvo a Windows YA…Y no soy precisamente un garrulo de la informática, me considero usuario avanzado y bastante mañoso para mantener y reparar sistemas de Windows, q si, petan, pero tengo a Winamp en dos clicks…y

A %d blogueros les gusta esto: