Holganzas

El domingo pasado me pilló un atasco en carretera de los de padre y muy señor mío. Mi delito: intentar ir a las proximidades de Sant Bertomeu del Grau (Lluçanès-Osona) a recoger a mi hija pequeña que había pasado un fin de semana de acampada. La causa: los camioneros autónomos, que decidieron adelantar al domingo las acciones de protesta previstas para el lunes, al sano fin de boicotear la carrera de los mundiales de motociclismo que se corría en Montmeló; así, sin aviso ni previo, a lo salvaje, los muy hijos de la gran puta. No boicoteareon las carreras, porque la inmensa mayoría de sus parroquianos son moteros que se mearon limpiamente en los bloqueos; pringamos los padres de familia normales, corrientes y domingueros. Fue muy gracioso y retrechero: bajo un sol acojonante, en medio de la autopista (en una autopista, cuando uno está parado y bloqueado es como si estuviera de tal manera en medio del puto desierto); casi nadie llevaba agua (y había niños y ancianos entre los rehenes) y sí, afortunadamente, todos llevábamos los depósitos a rebosar, pues todo el mundo los llenó el viernes oliéndose lo peor de cara al lunes. De todos modos, como fue un parón-parón, nada de avance lento, no hubo mucho gasto de carburante: freno de mano, fuera el contacto, a bajarse del coche y a cagarse en los correspondientes todos juntos y en unión.

Escribí un artículo sanguinario lleno de referencias a la honorabilidad de las esposas y madres de los canallas que nos la habían jugado -lo que digo en el párrafo anterior es de monjita ursulina, comparado con el artículo dominical-, pero preferí dejarlo correr… de momento. Ya vendrá la paella, pensé.

Han pasado los días y ha llegado la paella.

Desde el lunes -más la gracia del domingo- los camioneros de este país están en huelga. Después matizaré esto de huelga. La razón: el incremento brutal en el precio de los carburantes; la reivindicación: un precio mínimo obligatorio en las tarifas del transporte. Y paran el país. Se cierran las fronteras, se bloquean los mercados mayoristas y las macrozonas mercantiles y aquí no se mueve ni el potito. La amenaza es grave y le llegamos a ver, ya en martes, las orejas al lobo: desbastecimiento de todo tipo de productos (los diferentes gobiernos -central y autonómicos- aseguran que garantizarán el de combustible y el de productos básicos tales como alimentación y medicamentos) y, como consecuencia, algún acaparamiento a cargo de un cierto número de estúpidas marujas, y gravísimos problemas en la industria y en la agricultura, por falta de suministros la primera, y por falta de distribución de sus productos ambos sectores. El caso de la agricultura es especialmente dramático porque los coches se dejan de fabricar y los ya fabricados no se pudren; pero la leche, la fruta y las hortalizas son bienes perecederos a cortísimo plazo. La industria podrá vender en próximas semanas los coches que no ha fabricado o que no ha podido distribuir estos días; pero nadie devolverá al agricultor las cerezas, peras y melocotones que se han ido al carajo o al ganadero la leche que se haya echado a perder.

Para empezar, habrá que decir que esto no es -o no ha sido, también iremos sobre esto- una huelga. Esto ha sido un cierre patronal (cosa que está prohibida por la ley). Puede llamarse «trabajadores», en términos de clase (porque, en el ámbito sindical aún hay jurásicos que se creen esto de las clases y su lucha y demás cagarela), a los camioneros autónomos, pero en otros términos, que me expliquen contra qué patrono hacen huelga unos señores que no son sino empresarios autónomos. Y las empresas han incurrido en un ilegal lock out se mire por donde se mire.

Pero, en fin, el caso es que el Gobierno -ya hablaremos después, de este, que hay para todos- a través de Maleni, ha propuesto cincuenta medidas paliativas de los problemas de los transportistas, eludiendo las dos únicas que son imposibles en términos de legalidad europea: rebajar la fiscalidad del combustible que -según dicen, está ya en los mínimos permitidos por la normativa europea- y establecer un sistema de precios mínimos, que también está prohibido por la normativa europea de libre circulación y apertura de mercados. La mayoría de las asociaciones de transportistas, más de un 85%, se han avenido a la propuesta gubernamental y, con su avenencia, ponen fin a la huelga. Sin embargo, dos asociaciones, que reúnen en total, a poco más del 13% de camioneros, deciden que no, que no firman y que sigue la huelga. Muy bien, allá ellos.

Pero claro: estos tíos (que, casualmente, son los mismos del domingo) lo que entienden por seguir la huelga es bloquear vías de comunicación y desplegar piquetes coactivos -y delictivos- para impedir que los otros trabajen.

Veamos: no tengo nada contra las huelgas, creo que mis lectores habituales lo saben perfectamente; es más, en no pocas ocasiones las celebro y celebro también su éxito, entendiendo como tal el logro de sus objetivos. Esta fue mi postura, clara y rotunda, por ejemplo, durante la huelga de los conductores de autobús de Barcelona. La huelga de camioneros -aceptándola como tal, pese a los muchos matices oponibles- no me parece intrínsecamente mal: es verdad que son un colectivo especialmente puteado, que los camiones constituyen una inversión brutal -hasta no hace muchos años, eran casi tan caros como los pisos- y que un fiasco con tamaña inversión es la ruina de la familia. Hasta ahí, por tanto, mis bendiciones y, por mi parte, apretaré los dientes y sufriré paciente las consecuencias de esta, llamémosle, huelga.

Pero lo que de sagrado tiene el derecho a la huelga se corresponde con lo que de sagrado tiene el derecho al trabajo. Por tanto, quien impide que un trabajador ocupe su puesto de trabajo y lleve adelante su desempeño, es un cabrón y un hijo de la gran puta. Los piquetes (llamados eufemísticamente informativos) no son sino grupos terroristas; no cabe otro calificativo. Y no me vale que usen términos como «esquirol». Un esquirol es un tío contratado al específico efecto de reventar una huelga (no ocupa, por tanto, su puesto de trabajo, sino el de un tercero que está en huelga) y ese sí que es un perro. Pero el trabajador que acude a su puesto de trabajo como ejercicio de una opción libre, está actuando de forma éticamente impecable y está -o debería estar- protegido por todas las leyes y por todas las manos armadas del Estado.

Y, por lo demás, cortar vías públicas es un acto de puro y simple sabotaje, al más claro estilo etarra, y perfectamente descrito por el Código penal.

Lo único que cabe hacer, pues, con los piquetes terroristas es ponerlos sin contemplaciones bajo una buena carga de antidisturbios y llevar a sus componentes a rastras ante el juez. Y si es sin dientes, mejor.

Por tanto, bien por Rubalcaba, esta vez…

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Bueno, pues huelga -o lo que sea- de camioneros, huelga -o lo que sea- de pescadores, reventón de la burbuja inmobiliaria, inflación (¡o estanflación!), el euribor por las nubes, los combustibles ya lo vemos y aquí, el Gobierno, sin novedad, señora baronesa…

A ver: la mayoría de todas esas desgracias no son propiamente culpa del Gobierno, aunque todos los observadores -incluso los de izquierdas- dicen que con lo de los camioneros ya se lo podía haber visto venir y haberse curado en salud. Pero lo cierto es que la sociatada en el poder se la está cogiendo con papel de fumar. Ahora es cuando se ve la razón que teníamos los que, durante la pasada legislatura, decíamos que mientras el PP no era sino una perrera desaforada a la busca de un desgaste imposible de Zap -entonces I «El Anodino»- éste estaba viviendo unas vacaciones políticas de miel y rosas, sin que nadie le tosiera y haciendo lo que le daba la gana; como, además, los números salían (más o menos, pero salían) pues estaban los tíos la mar de divertidos viendo las movidas que montaba la perrera y sus impresentables. Hasta les salió barato lo del canon, no digo más.

Efectivamente, después de la tranquilidad vino la tempestad y ahora se ve a las claras que estos tíos=tías que están en el Gobierno son bastante inutilillos. Al presidente, a Zap II «El Prorrogao», no es que se le vea mucho (aunque tampoco parece que haga ninguna falta, para lo que le creemos capaz…) y la cara la da la señora esta, la vicepresidenta. Esta es la voz la inteligencia y el carácter del Gobierno… pues apañados estamos. Aquí la inteligencia supina, apenas supo responderle a Soraya cuando ésta le vino a decir que menos mariconadas y a gobernar, señores, que el BOE parecía una publicación de la prensa rosa, porque sólo se llena con nombramientos; la vice sólo supo salirse por la petenera de que en 1996, en un mismo período de gobierno, el PP había hecho menos. ¡En 1996! También podríamos recurrir a los inventarios militares a ver si Zumalacárregui disparó mucho o poco en el sitio de Bilbao, o la cantidad de centímetros cuadrados de normativa en Gaceta que promulgó la CEDA durante su período de gobierno republicano. Y, encima, se les ve venir a cien kilómetros: la Soraya ya tenía preparado un estudio sobre los dos primeros meses de gobierno de las dos legislaturas del PP, sabiendo por dónde iba a salirle la dama sociata.

Esto es hacer oposición, aunque hay que reconocer que a Soraya se lo ponen muy fácil porque el nivel del adversario está bajo, bajo, bajo…

Y es que los miembros y miembras (sic, la señora ministra de Igualdad) del Gobierno tienen un perfil más bien penoso, como el de su presidente mismo. Y no es ello nada bueno: vienen tiempos difíciles, parece que más aún de los que ya estamos viviendo, y esa peña de escasa alfabetización no tiene el nivel necesario para afrontar la cosa. Alcanzan apenas a tartamudear eufemismos -o sea, engañar al personal, pero burdamente- y llamar suaves aterrizajes a las burbujas que explotan estrepitosamente, o desaceleración a lo que no son sino verdaderas crisis de caballo.

Y si no saben torear los problemas inmediatos, peor cabe esperar de la planificación a medio y largo plazo, precisamente cuando esta crisis nos muestra -por enésima vez- una lección que deberíamos aprovechar: hay que dejar de depender tanto de la tochana y de los guiris y ponerse a ser un país productor, de lo que sea, pero productor; y productor de calidad.

Porque fuimos el culo de la Europa de los 12, lo seguimos siendo cuando fue de 15 y, a este paso, lo seremos también en la de los 27. No, si aún acabarán echándonos.

Por tercermundistas.

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El capítulo de huelgas parece no haberse acabado; de hecho, tengo para mí que sólo está empezando y que en la cola hay un buen montón de sectores.

Otra que se anuncia es la de taxistas. Hombre, de esa sí que quiero hablar yo, no sin antes aclarar que me voy a referir exclusivamente a los taxistas de mi desgraciada ciudad (Barcelona, como es sabido) sin que ello sea necesariamente equiparable o aplicable a otras urbes españolas (aunque sospecho que en alguna que otra sí que lo va a ser).

Hubo una época -todavía no muy lejana- en que las guías turísticas hablaban muy bien de los taxis barceloneses. La «Guía del trotamundos» decia, literalmente de ellos que «son baratos y están por todas partes». Bueno, a aquello barceloneses recién europeizados de entonces, tan baratos, tan baratos, no nos parecían, pero es verdad que comparados con otros taxímetros europeos estaban tirados y, realmente, eran perfectamente asequibles para cualquier estudiante francés, británico o alemán.

Andando el tiempo, sus tarifas fueron aumentando -y mucho- con lo que pasaron de ser un medio de transporte no habitual pero tampoco infrecuente para la mayoría de los ciudadanos a constituir un verdadero artículo de lujo absolutamente prohibitivo para la práctica totalidad de barceloneses. A todo esto, además, ya no están por todas partes, porque suelen concentrarse en puntos estratégicos de cara al guiri: aeropuertos, hoteles, centro financiero de la ciudad y, por supuesto, ferias y congresos. Por la noche, ni te cuento, y menos aún, fuera del Ensanche.

Cualquier persona normal diría: «bueno, pues que pongan más taxis»; hasta algunos dirían (¡diríamos!): «bueno, pues que liberalicen el servicio (y las tarifas, )». Pues no. No y por una razón muy sencilla: la especulación con la licencia. Al estar bloqueada la concesión de nuevas licencias, las ya existentes valen lo que no está escrito. No tengo ni idea de lo que costarán ahora, sólo que hasta hace siete u ocho años venían a salir, más o menos por lo que un piso: veinte o veinticinco millones de las viejas. Repito: pura especulación. Pero no veas el bollo que se montaría como el alcalde anunciara, por ejemplo, cinco mil nuevas licencias más (que no vendrían nada mal): la escandalera clamando que esto es la ruina, que nuestra jubilación se va al carajo, que aún debo la mitad al banco, y todo el resto de la cagarela, sería acojonante. No sé dónde está escrito que el precio especulativo de la licencia sea un derecho adquirido, pero me parece una barbaridad limitar -cuando menos, de hecho- de tan cafre manera una de las atribuciones más sagradas de un consistorio: regular el transporte público urbano. El precio de la licencia es una pura actividad mercantil que cada cual debe correr a riesgo y ventura y no veo por qué hay que bloquear las licencias cuando está claro que la expansión de la ciudad requiere de muchas más.

Como consecuencia de este estado de cosas, a los ciudadanos -digámoslo claro- nos importan tres cojones los taxis y sus millonarios propietarios. No es, para nada, lo mismo que los camioneros o los pescadores. Además, que los taxistas hagan huelga incluso va bien: no veas lo que mejora la fluidez del tránsito cuando esos incordios salen de las calles; a no ser, claro, que el achuntamén les permita bloquear la vía pública impunemente, cosa que no me extrañaría nada. Aunque el Hereu lo iba a pagar caro en ira ciudadana, eso seguro, pero no me extrañaría que tuviéramos que clamar por Rubalcaba como Jefe de la Guàrdia Urbana.

O sea que, hala, a la huelga. Por mí, no se detengan.

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Dura paella, la de hoy, como dura es la situación. El pan de muchas familias, con independencia del gremio de sus miembros, está en precario y a cada día que pasa lo está más. Mientras tanto, tenemos un Gobierno pendiente sólo de gilipolleces de igualdades de cartón piedra y de ministros inoperantes, más que probablemente por ignorancia de su teórico oficio.

Es malo. Cuando uno ve que el timón se empuña con firmeza, sigue temiendo a la tormenta -sobre todo si ésta pega fuerte- pero cobra ánimos para afrontar el mal momento con el resto de la tripulación. Cuando, en cambio, mira hacia el capitán y ve a un bambi que no sabe manera, a una especie de guiñapo verdoso que no para de vomitar (y que, encima, lo hace a barlovento) y que el resto de los oficiales son una chusma incompetente, no siemte más ganas que las de refugiarse en la sentina y pegarle al ron a la espera del irremediable desastre final.

Esta es la moral, hoy, de la ciudadanía. Que no nos pase nada.

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Comentarios

  • Celu  On 12/06/2008 at .

    Vaya por delante que los camioneros no han sido nunca, el espejo en el que me miro; pero estos empresarios del trasporte, junto con los otros también empresarios de la pesca y la agricultura; son los únicos colectivos con la capacidad organizativa y las agallas necesarias para montarle la que le han montado a ZP. Y solo por eso, son acreedores de mi admiración. Me gustan las voces discordantes, que pueden despertar de su adocenamiento a este pueblo tan lejos del ideal aquél que cantara Miguel Hernandez cuando decía aquello de sacudirse el yugo como bravos.

  • lamastelle  On 12/06/2008 at .

    Pues yo, en cambio, no veo que razon tienen ( excepto la de saber que el Gobierno dara lo que sea para que no monten escandalo ). Si yo tengo un negocio y no me da, es mi problema, ¿no? Si monto una tienda de tebeos ( por decir algo) y d epronto el papel sale mas caro, los tebeos cuestan mas y los lectores dejan de comprarselos y acuden a las bibliotecas como la marabunta…¿tengo derecho a exigir, no pedir, EXIGIR, ayudas al gobierno? Anda que no se iba a reir el ministro mientras llamaba a Seguridad.

    ¿que el beneficio disminuye? Amigo, haberse quedado de asalariado con sueldo fijo. Porque, al menos los caminoneros ( padres de amigos y conocidos mayormente ) que conozco; cuando les iba bien y se podian copmprar pisos y cojian a gente para que les llevase el camion de noche o en distancias largas; no se quejaban. ¿Que ahora vienen mal dadas para un sector sobresaturado? Bueno, tambien vinieron mal las cosas para los agueros cuando pusieron las tuberias piso por piso, ¿no?

    Y de la huelga de armadores ( no de marineros ) de la flota de Gran Sol ya no hablo, que siendo hijo, sobrino y nieto de gentes de mar conozco el percal y me extenderia en demasia.

    Postdata: Rubalcaba, ¿va todo bien? sin novedad, ZP,. solo que la yegua ha muerto…

    Postdata 2: ¿Para cuando la letra completa de Sin novedad, Señora Baronesa? :-). Mas que nada, para ilustrarnos y no obligarnos a ejercitar nuestras neuronas buscando por google.

  • Monsignore  On 13/06/2008 at .


    Allô, allô James !
    Quelles nouvelles ?
    Absente depuis quinze jours,
    Au bout du fil
    Je vous appelle ;
    Que trouverai-je à mon retour ?

    Tout va très bien, Madame la Marquise,
    Tout va très bien, tout va très bien.
    Pourtant, il faut, il faut que l’on vous dise,
    On déplore un tout petit rien :
    Un incident, une bêtise,
    La mort de votre jument grise,
    Mais, à part ça, Madame la Marquise
    Tout va très bien, tout va très bien.

    Allô, allô James !
    Quelles nouvelles ?
    Ma jument gris’ morte aujourd’hui !
    Expliquez-moi
    Valet fidèle,
    Comment cela s’est-il produit ,

    Cela n’est rien, Madame la Marquise,
    Cela n’est rien, tout va très bien.
    Pourtant il faut, il faut que l’on vous dise,
    On déplore un tout petit rien :
    Elle a péri
    Dans l’incendie
    Qui détruisit vos écuries.
    Mais, à part ça, Madame la Marquise
    Tout va très bien, tout va très bien.

    Allô, allô James !
    Quelles nouvelles ?
    Mes écuries ont donc brûlé ?
    Expliquez-moi
    Valet modèle,
    Comment cela s’est-il passé ?

    Cela n’est rien, Madame la Marquise,
    Cela n’est rien, tout va très bien.
    Pourtant il faut, il faut que l’on vous dise,
    On déplore un tout petit rien :
    Si l’écurie brûla, Madame,
    C’est qu’le château était en flammes.
    Mais, à part ça, Madame la Marquise
    Tout va très bien, tout va très bien.

    Allô, allô James !
    Quelles nouvelles ?
    Notre château est donc détruit !
    Expliquez-moi
    Car je chancelle
    Comment cela s’est-il produit ?

    Eh bien ! Voila, Madame la Marquise,
    Apprenant qu’il était ruiné,
    A pein’ fut-il rev’nu de sa surprise
    Que M’sieur l’Marquis s’est suicidé,
    Et c’est en ramassant la pell’
    Qu’il renversa tout’s les chandelles,
    Mettant le feu à tout l’château
    Qui s’consuma de bas en haut ;
    Le vent soufflant sur l’incendie,
    Le propagea sur l’écurie,
    Et c’est ainsi qu’en un moment
    On vit périr votre jument !
    Mais, à part ça, Madame la Marquise,
    Tout va très bien, tout va très bien.”

    😀 😀 😀

  • lamastelle-tiquismiquis  On 13/06/2008 at .

    Merci beaucoup, aunque yo me referia a la letra en roman paladino, que mi frances esta muy oxidado y nunca muy tampoco gran cosa 🙂

    Con el permiso del autor, pongo este enlacito aqui, no es spam, que conste .-)

    http://es.youtube.com/watch?v=rdLUV0hhYZY

  • Ryouga  On 13/06/2008 at .

    El problema creo que es que aunque los tebeos hayan subido de precio se siguen vendiendo, pero los portes por transportarlos se ha estancado pese a la astronomica subida de los carburantes, ahogandolos mes a mes.
    Creo que algunas de sus peticiones son perfectamente logicas,una subida de portes acorde al alza en los gastos que llevan sufriendo, liberarse de la carga y descarga de sus vehiculos o una tarifa minima legal.Quizas no sean tarea del gobierno, pero comprendo la dificil situacion que estan pasando y temo que con las espada de Damocles encima suya ,al borde de la ruina ya sea por mas alzas del combustible o por una averia que ya no podrian pagar.Puede que mi empatia (y mi ignorancias sobre leyes y economia )no me deje juzgar con el criterio adecuado,pero cuando veo que gente que llega a puerto despues de varias semanas de durisimo trabajo en el mar y despues de pasar por la subasta a la baja y descontar gastos se llevan 300 € por cabeza, me indigno.

    Puede que los problemas de estos sectores sean debidos al alza del barril de Brent en los mercados internacionales, a la competencia de las nuevas potencias emergente o a la confluencia de marte y jupiter y sus consecuencias para los distintos signos zodiacales,esta gente (entre la que me incluyo) no lo entiende,solo saben que mientras ellos hacen el trabajo duro y apenas escapan de la ruina ,otros multuplican sus ganacias sin ningun riesgo ni esfuerzo.(solo pregunten a un agricultor,ganadero o pescador cuanto le pagan por sus productos y luego vayan al supermercado).

    Se que no se deben bajar los impuestos de los carbrante, ni dar ayudas a estos sectores (aunque seguro que si las daran para la construccion) pero creo que deberian fijarse unas tarifas o precios minimos para estos servicios o productos.Me diran que es imposible ,intervencionita e irrealizable en una econmia de mercado libre, pero si no me equivoco en Japon es el gobierno impone el precio que ha de pagarse al agricultos por el arroz que produce, garantizandole un precio justo.

    Aqui en cambio siempre son los intermediarios los que se llevan la mayor parte de los beneficios, poniendo cadas vez mas dificil la subsistencia a los trabajadores ,obligando a trabajar cada vez mas por menos beneficio, hasta el punto de que muchos de esos puestos de trabajo pasan a ser ocupados por inmigrantres desesperados que aceptaran cualquier condicion laboral.

    Asi que preparemonos para dentro de unos años ,cuando en la autopista veamos pasar por nuestro un camion de una de las pocas macroempresas de transpore a 150 km/h conducido por un inmigrante con mas de 14 horas al volante que transporta zapatillas de deporte fabricadas por una niña de diez años en un lejano pais que trabaja tantas horas como el.

  • Jordi  On 13/06/2008 at .

    Si España tuviese una red vasta y moderna de ferrocarril (y no me refiero a los AVE que utilizan una docena de engominados), no estaríamos ante esta situación. El transporte por carretera es, a todas luces, el más caro, ineficiente y antiecológico.

    Coincido con Javier que esta vaga no es una vaga stricto sensu, sino un cierre patronal, independientemente que los pequeños autónomos estarán muy pero que muy jodidos. Son las grandes empresas del transporte las que están moviendo pieza. Y volvemos a lo mismo: cuando en los 90 el carburante estaba a un precio asequible, todos a ganar pasta. Ahora que vienen vacas flacas, todos a chupar teta pública para exigir subvenciones y privilegios fiscales. Viva la libre empresa y el capitalismo.

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