Arranca Linux-GUAI

Fin de semana movidito este, con motivo de la celebración de la asamblea anual (la novena, ya) de la Asociación de Internautas. Una asamblea muy provechosa, si no la que más de las que ya he conocido, sí, al menos, de las primeras en la clasificación, con un planteamiento de nuevos retos y una adopción de nuevos métodos, a veces sustitutivos, a veces acumulativos, con respecto a los actuales. Que nadie se equivoque: hablo de métodos, nada más. Aquí no se abandona ningún frente, al contrario, se intensifican todos los que ya estaban abiertos y se abren nuevos.

Precisamente uno de los nuevos me concierne a mí en mayor medida que los demás, porque yo voy a ser el responsable de su promoción y desarrollo: la Asociación de Internautas, a través del proyecto Linux-GUAI entra de frente en el mundo del software libre, de los estándares libres y, muy especialmente, en el esencial objetivo de ponerles rigurosa y atentísima vigilancia a las administraciones públicas. Se acabaron las aguas tranquilas en este ámbito. La enormidad cometida por el Ayuntamiento de Barcelona cuando hace un año le regaló a Micro$oft más de medio millón de nuestros euros, así, por las buenas, será la última de estas que se cometa sin que haya una potente bronca, al menos mientras nosotros lleguemos a enterarnos (que nos enteraremos).

Como decimos en el escrito de presentación, dentro de un año y medio -fecha por fecha- las principales administraciones públicas deberán estar en condiciones de comunicarse digitalmente con el ciudadano, tal como dispuso hace un año la Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, conocida por las enrevesadas siglas LAECSP (al cambiar «administraciones públicas», como decía el proyecto, por «servicios públicos», el ágil acrónimo LAECAP se desmoronó, qué le vamos a hacer).

Esto representa muchas cosas: la primera, que va a haber mucho dinero público en circulación, porque eso tiene un coste evidente (que hay que asumir, eso nadie lo discute); la segunda, que el apropiacionismo -con el abominable a la cabeza- va a poner toda la carne en el asador; y la tercera, que la Ley ordena que habrá que funcionar siempre con formatos libres, aunque permite que además (no en vez de) pueda hacerse con otros formatos cuyo uso esté muy extendido (no vaya a ser que en Micro$oft se abran las venas, por Dios).

Por tanto, habrá que estar (y juro que estaremos) muy atentos a cuñados y a tresporcientos, a maniobras de empresas privadas (cenas, yates… esas cosas que hacen cuando quieren imponer patentes o formatos apropiativos) y a todo el resto del cenagal, aunque tenga que perder treinta dioptrías leyendo convocatorias de concursos-subasta licitando servicios y suministros. Soy consciente de que no llegaremos a todo: tenemos el potencial que tenemos y, por tanto, habrá que establecer prioridades, aunque, de hecho, las prioridades las establecerá nuestra capacidad para informarnos y ser informados porque, desde luego, a poco que podamos, no dejaremos gramo de mierda sin ventilar.

Pero, siendo las administraciones públicas un objetivo prioritario en la tarea que nos hemos propuesto, no pensamos dejar en segundo plano los derechos de los usuarios de software libre, frecuente y casi constantemente pateados no solamente en el mundo de las administraciones públicas sino también en el propio mercado, al que se somete a distorsiones torticeras para poner palos en las ruedas del software libre y de sus usuarios.

No pretendemos, en absoluto, desdeñar a los usuarios de aplicaciones y sistemas operativos apropiativos; no debemos olvidar que la Asociación de Internautas está al servicio de todos los usuarios, con independencia del software que, en el ejercicio de su libre opción, use cada cual y que Linux-GUAI es un proyecto totalmente incardinado en la propia AI, no una guerrilla aparte. Pero es más que evidente que no todos los usuarios de software pueden optar libremente: la gran industria -tanto del software como de la maquinaria- interpone barreras artificiales y fraudulentas a la libre opción. Para los usuarios de software libre, comprar un ordenador sin sistema operativo cargado o con un sistema operativo Linux, por ejemplo, no es algo que pueda hacerse en la primera tienda que aparezca; hay que buscar, buscar muchísimo, y muchas veces entablar una dura batalla -no siempre victoriosa- para hacer valer unos derechos que, existiendo sobre el papel -sobre el papel de la ley, que no habría de ser un papel cualquiera-, son sistemáticamente conculcados por las grandes superficies y por un pequeño comercio obligado por las grandes estructuras de producción y de distribución al ominoso lo tomas o lo dejas que ha de trasladar, a su vez, a sus propios clientes.

Queremos, pues, meter mano con toda la potencia que podamos -si será mucha o será poca, el tiempo lo dirá- a ese mercado fraudulento y falsificado, denunciando públicamente con nombres, apellidos y razones sociales a los tramposos, pero también poniendo en manos de la Oficina del Defensor del Internauta los casos que veamos más flagrantes o más susceptibles de ejemplo y escarmiento. Porque la situación en que se halla el mercado no está para buen rollito: hay que repartir leña. Es cierto que se atisba alguna luz al fondo del túnel -confiamos que vaya in crescendo– pero no nos quedaremos de brazos cruzados esperando que vaya incrementándose a su aire: la oscuridad es aún impresionante y las piedras con las que se puede tropezar hasta llegar a su salida so muchísimas y muy afiladas.

Formamos un pequeño equipo, en estos primeros momentos iniciales. Dentro de la Asociación, aparte de este que suscribe, contamos con José Ramón Esteban, nuestro vice, webmaster de la AI, que va a cuidar también del apoyo técnico de Linux-GUAI; y, como colaboradores externos, dos fichajes de altura, dos luchadores de primera magnitud y dos verdaderos cerebrones técnicos: Alberto Barrionuevo, presidente de la Foundation for a Free Information Infrastructure, y Fernando Acero, un verdadero especialista -entre otras muchas cosas- en seguridad digital y, al igual que Alberto, un gran guerrero de las libertades cívicas en red. Poca gente, cuatro personas, pero muchísimo megatonaje intelectual y activista.

Por supuesto, estamos abiertos (¡¡necesitamos!!) a una mayor participación, y cualquiera que comparta con nosotros estos objetivos tiene un puesto aquí, aunque no le podemos prometer otra cosa que mucho trabajo (y no importa lo mucho o poco que sepas ni el mucho o poco tiempo que tengas: hay tarea para todas las medidas, de verdad). Tampoco tenemos un especial interés en hacer pasar a nadie por taquilla. Hombre, claro que nos gustaría que todos fuéseis socios de la Asociación -para eso se creó- pero no vamos a rechazar a nadie ni a torcerle el gesto porque no quiera firmar al pie del formulario. Cuando le apetezca, libre y espontáneamente, ya lo hará. Si lo hace.

De modo que, como queda dicho, empezamos.

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Comentarios

  • Salva  On 06/07/2008 at .

    Hola.

    Me ofrezco para colaborar en linuxguai. Soy informático, trabajo en la delegación de Barcelona de una multinacional fabricante de HW y sofware propietario… que en su descargo puede decir que también colabora con proyectos libres. Se me ocurre que podría traducir artículos, escribirlos, y un cierto etcétera que no puedo precisar porque tampoco dejas claro qué tipo de colaboración se necesita. Se me ocurre que podríais hacer una lista de “to-do’s”, que se dice hoy en día, o un “falta-por-hacer”, para que los que queramos invertir algo de tiempo en este proyecto podamos decir frases como: “me quedo con la tarea 227!”. No dispongo de demasiado tiempo pero si de bastantes ganas.

    Un abrazo y a no desfallecer!!

    Salva.

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