¿Echan? a Carlos Castro

Por pura prudencia y en el ejercicio de una paciencia rara en mí para este tipo de temas, no he querido hablar hasta hoy del cese a petición propia de Carlos Castro como director general de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información de la Junta de Extremadura. Pero creo que ya va tocando…

No es un cese más por dos grandes razones. La primera, que Castro fue el primer y único político con cargo verdaderamente alto que osó cantar las verdades del barquero sobre el canon de la $GAE, para el cual y para su partido tuvo palabras durísimas, algunas de las cuales me complace recordar: «Querer ganar el gobierno, sólo con el favor de una clase artística mediocre, que no sabe vivir sin las subvenciones y los diezmos, es una vergüenza. La gran mayoría estamos de espaldas a esos especuladores que se llaman progres y que mima esta izquierda mendicante de favores». Continuó diciendo que las sociedades de gestión de derechos peseteros de autor estaban chantajeando a la izquierda, evaluó en 500.000 euros la apropiación que la $GAE y compañía obtenían del valor del software libre extremeño y terminó, refiriéndose al PSOE, con una sentencia terrible, viniendo de un político del partido: «Mereceríamos perder». Tremendo.

La segunda razón, es que Carlos puede ser considerado como el padre de LinEx, el proyecto de software libre de la Junta de Extremadura, y promotor y dinamizador de su implantación, primero, en el sistema educativo extrmeño (con un éxito grandísimo) y, seguidamente y aún por culminar completamente, en el conjunto de la administración autonómica extremeña, obras todas ellas que han suscitado interés a nivel mundial y, desde luego, un enorme entusiasmo en la comunidad hispana del software libre. Mis lectores saben que yo mismo he tenido expresiones casi líricas para todo ese conjunto de proyectos. El propio Carlos ha sido el único político cuya bitácora ha tenido un enlace permanente en «El Incordio» hasta que, no sé por qué razones, sólo se pudo acceder a ella previa invitación, con lo cual ya no tuvo sentido mantener el enlace.

La primera, claro, ha sido la más llamativa. Carlos Castro no ha dado ninguna explicación satisfactoria sobre su cese y yo creo que la debe: la debe a los extremeños y nos la debe a todos los que, de forma más o menos activa, más o menos esforzada, más o menos importante, hemos estado ahí, apoyando y animando de un modo u otro su gran labor. Los cargos públicos deben estar justificados, tanto en su accesión como en su abandono, y los famosos motivos personales no son suficientes cuando, como es el caso, existe una fría sospecha sobre una posible actitud estalinista en un partido o cuando, como también es el caso, se suscita el temor sobre el futuro de un proyecto relevante, importante para una región, importante para muchos españoles y quizá trascendental para el futuro tecnológico español.

Evidentemente la sospecha de que ha sido decapitado desde las altas esferas del partido más que posiblemente por presiones del titiriterismo -todopoderoso en el PSOE- está extendida por toda la red, extendida, diría yo, hasta lo axiomático; incluso me atrevo a decir que no hay explicación que Castro pueda dar sobre su cese que tenga poder de convicción suficiente como para destruir la sospecha. Las expresiones que profirió fueron tremendas, durísimas -sobre todo, por ciertas- y dichas en el peor momento para su partido: que un político profesional, con un prestigio enorme dentro, cuando menos, de su ámbito de actuación, miembro de las élites de su partido preconice la derrota del mismo por su sometimiento a uno de los principales lobbyes que lo sostienen, tiene un valor enorme y así se le otorgó en toda la red. De paso, propinaba una bofetada moral muy sonora a tanto político de mercadillo de saldos que, personalmente, dice estar contra el canon, pero a la hora del comedero, allí lo tienes, sosteniéndollo y no enmendándollo.

Pocas horas después de conocido el misterioso cese, Juantomás García, antiguo presidente de Hispalinux y miembro de su Consejo asesor, reclamaba en la lista de este organismo consultivo prudencia con las interpretaciones sobre el abandono de Castro y acusaba de ignorancia a quienes, desde los medios, aventuraban los motivos del puntapié en base a lo que he explicado. Pero la verdad es que la ignorancia, en casos como este, es hija de la opacidad y lo cierto es que la gravedad de este cese, dadas sus posibles consecuencias, impulsa a buscar causas igualmente graves que, no hallándose en claras explicaciones, se buscan y se encuentran en aquellas manifestaciones anticanon que, según creemos casi todos, a la postre han pasado factura.

Lo peor de todo, sin embargo -y para mí-, no está en esta presunta causa sino en sus posibles efectos: ¿qué pasará con LinEx como proyecto de gran envergadura? No conozco el perfil del sustituto de Carlos Castro, Rafael Martín Espada, más allá de su condición de ingeniero de telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid, pero el hecho de que ya no estén ni Rodríguez Ibarra ni Carlos Castro hace temer, y mucho, por LinEx puesto en otras manos que proceden de un partido que, siendo verdad que alumbró políticamente a Castro, no destaca, precisamente por su apego al software libre y sí, en cambio, por abundantes meadas de colonia ante los ejecutivos de Micro$oft, como hemos visto con gran indignación en casos como el del achuntamén de Barcelona o en la propia Generalitat de Catalunya, donde se le hacen al monopolio regalos prácticamente en efectivo por valor de centenares de miles de euros (de los nuestros, queridos, de los nuestros) y de muchos millones en especie de adjudicaciones directas y por la brava a sus sistemas. Sobre eso no me extiendo, porque en septiembre ya hablaremos largo y tendido, documentación en mano, en un lugar más adecuado que en la Asociación de Internautas hemos preparado al efecto.

Eso me lleva incluso a preguntarme si estamos acertando el tiro, puestos a especular. Si el rebote de Castro fue grave para la cúpula del PSOE y para la de la $GAE, el proyecto LinEx ha sido gravísimo para Micro$oft; no olvidemos que hace cosa de cinco años, en sus inicios, el propio Bill Gates, en una sandez propia de un ignorante del derecho español, amenazó con demandar a la Junta de Extremadura por la implantación de los sistemas de software libre (lo curioso de los monopolios es que, con el paso del tiempo, les entra el síndrome Franco, es decir, que sólo se creen responsables ante Dios y ante la Historia y que su imperio lo es por derecho natural). ¿Será el cese de Carlos Castro la primera parte del reingreso del talonario de Ballmer en la comunidad extremeña? No puede afirmarse taxativamente -hay que darle un margen a Martín espada- pero no es, en absoluto, una hipótesis absurda: contra proyectos mucho menos dañinos Micro$oft ha desplegado lo más pesado de su artillería, y esa es mucha artillería; suficiente, desde luego, para cepillarse a Castro a la que el viento ha dejado de soplar en contra, es decir, desde que Rodríguez Ibarra, un tipo duro con las oligarquías, como demostró nada más acceder a la Presidencia de la Junta, ha abandonado el mundanal ruido político.

No me gusta la conspiranoia pero, sea $GAE o sea Micro$oft, en el cese de Carlos Castro hay mucho tomate y es un tomate muy corrosivo que puede hacer mucho daño según en qué plato caiga. Por eso, una explicación convicente por parte de Carlos sobre la realidad de lo ocurrido -máxime si esa realidad no se ajusta para nada a nuestras sospechas- se hace imprescindible no para satisfacer morbos y curiosidades sino para alejar temores… o para prepararse ante nuevas y más crudas guerras. Y si Juantomás puede recabar, obtener y divulgar esa explicación, habrá prestado al sofware libre y quizá incluso al progreso tecnológico español un enésimo servicio que anotar en una hoja bien repleta de ellos.

A la espera quedamos…

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Comentarios

  • Angel Vazquez Hernandez  On 12/08/2008 at .

    No se si Carlos Castro hará pronunciamientos públicos sobre su situación. De hecho, cuando comenzó a hablar en su blog sobre el canon me dirigí a él para pedirle que, si esa era su postura, que acudiera a la prensa (leída por el gran público) en lugar de expresarse discretamente en su blog (leído solamente por los partidarios del software libre).

    En respuesta a mis peticiones, en su siguiente post (ese en que decía lo de la SGAE y el LinEx) dijo claramente que acudiría a la prensa cuando lo estimase oportuno, no cuando yo se lo sugiriese.

    En realidad no hizo falta que acudiera a la prensa: la prensa leyó su blog y lo divulgó a los cuatro vientos. El resto de la historia ya la conocemos.

    No se que hará Carlos ahora. De vez en cuando me asomo a su blog, por si lo hubiera abierto para dar explicaciones. Pero hasta ahora sigue cerrado a cal y canto.

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  • […] Publicado por alfaya en 17 Agosto 2008 Desde que leí que Carlos Castro abandona la política he estado a punto de escribir algo en varias ocasiones. No obstante, no es necesario que lo escriba yo cuando ya lo ha hecho Javier Cuchí en ¿Echan? a Carlos Castro. […]

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