¡Estoy vivo!

Pletórico de gozo, con el corazón lleno de alegría y buen rollo, disponíame el jueves por la tarde a escribir la paella, para lo cual tenía que leer, como imprescindible ejercicio previo, cualquier periódico más la página web del achuntamén a fin de que el cuerpo se me llenara de mala leche reconcentrada, porque ya os imaginaréis que con esa mierda de buenos sentimientos no se puede escribir una paella en condiciones. Y necesitaba mucha mala leche, porque ese mediodía iniciaba mis vacaciones hasta el 15 de septiembre y lo acababa de celebrar con una auténtica perdiz salvaje conservada en escabeche (gracias, mis queridos Joaquín -fiero cazador- y María Jesús: estaba como para convertirse al cristianismo sólo para bendecirla) empujada con una dama de Rioja reserva del 94, sorprendentemente bien conservada -no tengo instalaciones en casa como para hacerme ilusiones al respecto- que llamaron a la Tierra a todos los coros celestiales con liras y todo y, pasado el ecuador de la botella, incluso me pareció ver a Marilyn Monroe cantándome el Happy birthday… así, de aquella manera que, oyéndosela dedicada a JFK, siempre me ha hecho sospechar que el impulso soberano de la pastillada procedía de una Jackie en acto de justificadísima venganza fiera, porque si ya es malo llevarlos como postes de telégrafo, manda bombas que, encima, te los decoren con guirnaldas y lucecitas ante toda la beautiful.

Estando en estas, me pongo serio, me voy al ordenador y… ¡coño! no se me conecta. Me voy al aparato de las niñas y tampoco. Efectivamente, el router parece difunto y cadáver. Por si las moscas -por joder, más que nada, porque al cacharro no se le enciende ni una lucecita-, llamo a la Timo -servicio en catalán, obviamente- y me confirman que todo va como si mi conexión fuera la del mismísimo rey Juan Carlos. No me lo hubiera creído de no ser por la falta de total aliento lumínico del router, de modo que ya sé lo que me toca. A por otro. Seguro que es solamente el alimentador, pero como cada router tiene el suyo -lo hacen a posta, los muy cabrones, y los de Consumo y la fastuosa UE, mirando al tendido- la manera de cortar por lo sano es perjudicarse cien eurazos y comprarse otro, cosa que no he podido hacer hasta hoy. A router por año, lo llevo claro, yo… Y todos se me escachuflan en la misma época, o empezando o terminando las vacaciones: yo creo que eso es un sabotaje de Funció Pública, que pretende disuadirnos para que renunciemos a las vacaciones, ahora que hay austeridad (¡ja!) y en vez de congelarse los sueldos van a congelar las plantillas. Y nuestros sueldos, porque congelados ya lo están (al 2% anual desde 1991, con dos clavadas a 0 por el camino) que si no…

Bueno, nada, con toda esta batallita sólo pretendía decir que estoy vivo y bien, que estoy aquí, que no me he ido, y que en cuanto haya limpiado los miles de comentarios spam que tengo almacenados en el CMS, volveré a la guerra, que, por lo poco que he leído por ahí en unos minutos, hay motivos sobrados para abrir fuego de mortero en varios frentes.

Que la alegría prevacacional, la perdiz y el Rioja ya se acabaron y para el nivel adecuado de mala leche hemos empezado bien con los 100 euros.

Emplazando las piezas y punteando las tablas de tiro.

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Comentarios

  • Jorge Delgado  On 18/08/2008 at .

    Si con el alimentador te refieres al transformador (ese tocho negro que se enchufa), siempre se puede comprar uno multi-voltaje y multi-clavija en los Bazares de electrónica de toda la vida (o decomisos, como creo que les llaman también).
    En el aparato averiado debe de venir impreso el voltaje al que trabaja, con poner el mismo en el múltiple, todo solucionado.
    Podrías probar, si no has tirado el viejo, y ver si la próxima no sale la broma por otros 100 euros.

  • Jordi  On 18/08/2008 at .

    Jo ja patia… 😉

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