Idiotas, reinas y setas

Se agudiza el otoño y, con su afirmación climatológica y astronómica, llegó la hora de engrasar la ametralladora porque, damas, caballeros y militares sin graduación, como cada año por estas épocas, nuestra vida social se llena de gilipollas. Lo estrenamos ahora mismo, a dos días de la festividad de Todos los Santos y a tres del día de Difuntos, de larga y antiquísima tradición en Europa entera, tan larga y antigua que más que probablemente se trate de celebraciones precristianas, así que fíjate si ha llovido.

Pero no hay historia, ni tradición, ni fortaleza cultural que resista el embate de los imbéciles y de los subnormales: gracias a esta abundante etnia de botarates, ya no estamos en día de Todos los Santos ni en fechas de Difuntos, ahora estamos en una mierda que llaman jalogüin que niños medio memos -como para pedir una ley del aborto retroactivo- se ve que conmemoran llevando por ahí cáscaras de calabaza pretendiendo imitar al imbécil de Charlie Brown y a su corte de liliputienses orates, jaleados por los faltosos de sus padres, en exigencia de que les demos caramelos, dinero o no se qué. Como se me acerquen a mí, sí que les voy a dar: un puntapié de dos quintales de empuje en las posaderas.

Esto ahora. Dentro de un mes, veremos nuestra calle llena de ciudadanos patéticamente enclenques disfrazados de cocacola y pretendiendo imitar a un repugnante personaje, con indudables síntomas de oligofrenia -se pasa todo el día riendo como un cafre y batiendo una campanilla-, enfermo de obesidad mórbida y arrastrando por el mundo su pesada carga de triglicéridos, colesterol, grasuza animal y otras porquerías. Este asqueroso elemento arribó a nuestros pagos hace ya unos cuantos años procedente de las series americanas y los consejos de administración de los grandes almacenes lo elevaron a la santidad comercial pretendiendo la sustitución de los Reyes Magos (de su festividad y conmemoración, vaya) a cambio de esa porquería inhumana. Pero luego, sabiendo cómo va de sobrado el personal patrio decidieron que no, que lo mejor eran los dos, y así la gente se rascaba el bolsillo por Navidad -cosa que, hasta entonces, sólo había hecho en los supermercados- y por Reyes. La cuestión es que la VISA no tenga tregua. Total, mientras España esté llena de gilipollas que piquen… ¿a qué dejar que el dinero se quede en su bolsillo?

Supongo que en el resto de Europa deben tener el mismo problema con ese alien inmundo enfrentado a sus propias tradiciones. Y hasta es posible que en el resto de Europa haya también cretinos -aunque dudo que tantos como aquí- que se crean que esto es modelno y guays.

En Catalunya -no sé el resto de España- llevamos ya dos o tres semanas sufriendo horariamente (no a diario: a cada hora) un anuncio irritante e imbécil (ya me quedaré con el nombre de la agencia que lo parió, ya) que promociona una de las empresas de la Caixa, la mierda esa de Port Aventura, que promete una noche de terror, de espanto, de calabazas y de gilipolleces al grito de jalogüin como quien grita «¡Libertad o muerte!». Bien, tal como era de esperar, ya no hay plazas para la cosa ni en la reventa, lo cual quiere decir que en este país o hay una sacudida gorda o va a ser mejor dejarlo correr. Viendo esto, no sorprende que impresentables como el Pocero y otros congéneres hayan levantado los fortunones que han levantado porque en este país, a lo que cabe ver, lo difícil no es hacer dinero, lo difícil es hacer dinero inteligente.

En Catalunya, cuando decimos que un berzotas es un totxo (ladrillo) es por algo. A la antigua moraleja del refranero ni se le ocurrió que un totxo podría ganar más dinero que un fabricante de cosas o que mismamente un médico.

Pero el signo de los tiempos es este y es lo que hay.

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La Reina actual, que lo es consorte, es una personalidad institucionalmente nula: no tiene ningún papel en el sistema que no sea el de ir de bracete con su señor esposo, disfrutar en la proporción que corresponda de las inmensas riquezas que éste ha amontonado -él sabrá cómo- e inaugurar una guardería aquí o amadrinar una fragata allá. Pero lo cierto es que, de hecho, está ahí, con ese título, sin el un tanto vergonzante apellido consorte que, en puridad, le corresponde y que con tanta resignación llevó don Francisco de Asís, esposo de su tatarabuela política, el conocido Paco Natillas en los corrillos madrileños, poco caritativos con la presunta orientación sexual del pobre hombre:

Paco Natillas
es de pasta flora
y mea en cuclillas
como una señora

Parece ser que al marido de Leonor, si hay tal marido y suponiendo que ésta llegue a reinar, que vamos a intentar que no, le van a preparar un título algo menos chungón que lo de Rey Consorte, que le señale un poco menos, algo como lo del Duque de Edimburgo, el esposo de Su Chistosa. No fuera a ser que la gente -qué malos somos, coño- fuera a meterse con su forma de mear… o con algo peor, porque es que no tenemos medida, coño…

Pero no divaguemos y volvamos a nuestra greca primera dama. Resulta que un día de estos cumple los 70 años y esto ha sido un útil pretexto para que se dispare la carraca mediático-monárquica de papel couché y la carraca mediática del sistema puro y duro de papel de cagar, de ese que utilizan. Porque cualquier pretexto es suficiente para recordarnos lo buenas que son las hermanas dominicas que nos llevan de paseo, que nos llvan de excusión, chin pon, en versión zarzuelera.

Y, con tan fausto motivo, la periodista homologada para la cuestión, Pilar Urbano («bendígame la pluma, Santidad», clamaba implorante a don Wojtyla en uno de los primeros paseos de éste por aquí, en los años ochenta) ha escrito un libro en el que Su Majestad Consorte se explaya y, en teoría, debiera haberlo hecho dentro del debido orden. Pero algo ha fallado y o a SMC se le ha ido la lengua o a la pluma bendita se le ha ido el oremus -o, más bien, ambas cosas- y SMC ha descalificado ciertas reformas legales referentes al estado civil de los homosexuales (de los hmosexuales que gusten, claro está) y de paso, ya desmelenada -pero con majestuosa elegancia, eso sí-, la parienta del jefe ha largado que no le cuadran ni el aborto ni la eutanasia y que esto de las clases de Religión es muy educativo y muy provechoso para la muchachada.

Y, claro, la ha liado.

Y se ha liado con razón, porque por encima de que se pueda estar de acuerdo o no con sus opiniones, lo que sí es cierto es que la opinión -públicamente expresada- es a lo único que no tiene derecho esa señora abarrotada, por lo demás, de privilegios. Si tanto le gusta largar, si tanto desea gozar de ese derecho, podría perfectamente hacerlo sin más limitaciones que la $GAE, como cualquier otro ciudadano… con el único requisito previo de dejar la corona -consorte- en el culo de la silla e ingresar en la sociedad común y corriente. Con la ventaja añadida de que no tendría que buscarse la vida, que con la humilde fortunita familiar ya tendría un buen pasar, ya…

Pero, nada: igual que el Pocero quiere meterle, insaciable, más metros a su yate, por más que ya sea larguísimo, los privilegiados -porque esta señora sí que lo es, material y literalmente- no quieren renunciar ni a los escasísimos derechos que tienen que abandonar para ejercer poderes, opulencias y sobrancias y para gozar de todas las prebendas.

Y eso, sin contar todo lo demás, también es corrupción.

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Sólo hay un programa de tele que me tiene verdaderamente enganchado: Caçadors de bolets (buscadores de setas), de TV3. Los no catalanes que tengáis TV satélite sintonizad la TV3 Internacional y miradlo por curiosidad. Aunque no conozcáis el idioma, si os gusta el bosque (y ya no digo nada si os gustan las setas), pillaréis lo suficiente como para prendaros.

Este año va, si no recuerdo mal, por su cuarta temporada (se emite desde primeros de octubre hasta Navidad, más o menos), aunque la pasada no sé qué chafarriñón pergeñaron a base de una especie de competición-reality que duró dos escasos programas y aquello fue una mierda total; debió haber protestas y regresaron al formato original, que ha ganado con la intervención de un profe de Micología razonablemente mediático, y ha perdido con el destierro del trío «Teatre de Guerrilla» que, además de ser muy buenos, eran consustanciales con el programa.

Para mí, inmerso -y bastante asqueado- en esta triste vida de urbanícola, esos 30-40 minutos semanales que duran lo que el otoño, son una ventana vivificadora a los aromas del bosque, al aire limpio y fresco, a la honrada e inocente alegría con que se celebran los pequeños grandes obsequios de la naturaleza, al silencio sólo turbado por el paso sobre la hojarasca.

Caçadors de bolets es un pequeño resquicio de oxígeno perfumado que logra hacerme más llevadera la especie humana.

Al menos, hasta que pasa un ciclista.

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Y al loro, que va, si no cuento mal, el cuarto jueves que no hablo ni de la crisis ni del trastazo del 20 de agosto. Esto empieza ya a no ser un simple desdén y ya parece una penitencia, o sea que, como hubieran dicho los añorados Tip y Coll, la semana que viene… ¡hablaremos de la crisis! O no, quién sabe. Pero ya me considero relevado de mi mordaza autoimpuesta.

El próximo jueves será 6 de noviembre, el més típico del otoño, un mes en el que apetece más que nunca el paseo montaraz masticando castañas, avellanas, madroños, y otros frutos silvestres de esta pródiga época (las setas las dejo para los entendidos, que yo no paso de reconocer, con cierta seguridad, el rovelló, el pinetell y el cep, en castellano y respectivamente, níscalo, no sé bien qué y boletus. Esto de boletus me hace mucha gracia pero, bueno, si os gusta llamarle así…).

Nos vemos para entonces.

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Comentarios

  • Ryouga  On 03/11/2008 at .

    En esta ocasion creo que la ha salido un poco inconsistente la paella.
    Como puede arremeter contra ese gordo bonachon que me regalaba Tente por navidades y defender a unos catolicos monarcas cuando mas adelante podemos ver los desvarios que puede provocar el ceñir una corona. 😉

    Desde luego la reina se ha pasado tres monarquias, incluso yo que era mas bien tibio juzgandolos hoy propondria desterrarlos en patera.

    En cuanto a las setas , a pesar de vivir en el campo, suelo buscarlas unicamente al lado de un buen entrecot en algun buen restaurante 😉

    Saludos y buen provecho.

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