Ahora, RNE 3

Otra vez a movilizarse para salvar una radio. Esta vez le ha tocado a Radio 3, de Radio Nacional de España, la candidatura a ingresar, vía patadón, en el baúl de los recuerdos. Primero fue, aquí en Cataluña, Ràdio 4, emisora en catalán, y hubo que moverse en serio; hasta el gobierno de la Generalitat tomó cartas en el asunto y supongo que se salvó precisamente por ese referente lingüístico, no fueran a calentarse las cosas. Eso sí: se salvó Ràdio 4, pero la que no se salvó fue gran parte de la plantilla, que fue ejecutada con el correspondiente ERE; son esos administradores tan hábiles, tan sabios y con tanto MBA, que, al final sólo saben reducir plantilla, ya sabe mal el gasto de tanta carrera de Empresariales -o como leche le llamen ahora- y tantos doce mil euros -por lo barato- del MBA, al final para llegar a la misma conclusión a que llegaría cualquier maruja (sin desdeñar, en absoluto, la posibilidad de que una maruja aún tuviera alguna idea mejor). En fin: la crisis esta no ha venido por casualidad, no…

La verdad, no quiero mentir, es que no soy asiduo oyente de RNE 3. Ésta se caracteriza por programar música y otras artes en plan vanguardista y no es ese mi campo favorito, en absoluto. Pero que no sea mi rollo no quiere decir que no tenga un valor cultural indudable, que no ocupe un lugar en el vastísimo espacio del conocimiento y que no quepa la solidaridad con todos aquellos cuyo rollo sí sea ese, algunos de los cuales, por fuerza estadística, seguro que nos ayudaron a salvar Ràdio 4 (no a sus trabajadores, claro, hasta ahí ya no se pudo llegar).

Radio Nacional de España -como Televisión Española, pero ésa es otra historia distinta- es un edificio mediático público caracterizado por su altísima calidad -así en general- gracias precisamente a que no es comercial. Como no es comercial, nos cuesta a los españoles una pastita al año y en todos los años corridos nos ha costado un pastón, que casi todos damos por bien empleado. Y sí, claro, es verdad que sus informativos llevan tacha de intervención gubernamental aunque… ¿hay informativos que no lleven tacha de intervención de alguien? Pero hay muchísimos otros contenidos y no pocos de gran valor, sobre todo en horas de máxima audiencia… televisiva.

Yo escucho poca radio, la verdad. Por la mañana, eso sí, mi RNE 5 (noticias non stop) y después de cenar y hasta que me acuesto, Radio Clásica (la elíptica RNE 2) que no me las quite nadie. Cuando vamos en el coche de viaje largo, RNE 1 es lo que hay (RNE 5, al cabo de una hora, aburre: RNE no es la CNN -y con esos engominados, aún menos- y los despachos de agencia no dan para hacer 24 horas variadas). Muchas veces, cuando vamos por ahí a echar kilómetros, después de tres o cuatro horas -o más- de RNE 1, salgo con ganas de oir más radio y me propongo escucharla con más frecuencia; de regreso a casa y a la rutina, o me olvido de tan santo propósito o, más probablemente, mis dinámicas habituales no favorecen cumplirlo. Porque RNE tiene para mí un valor adicional: es la prueba de que desde el sector público pueden hacerse cosas de calidad; sí, es verdad, tirando con pólvora del rey y usando criterios de programación y de contenidos que, al no ser comerciales, no se someten al refrendo permanente de la audiencia, pero es que visto lo que resulta del refrendo permanente de la audiencia en emisoras y cadenas comerciales, mira, oye, si me han de manipular de todas formas, al menos que lo hagan con clase y con gusto.

No debemos permitir que se derrumbe ese edificio. No debemos permitirlo por muchas razones, tras las cuales subyace una muy poderosa: el odio cerval de las cadenas privadas, que no disimulan su exigencia de que los medios públicos se limiten a los ámbitos poco comerciales, a los ámbitos teóricamente no rentables. Y, de hecho, Radio Nacional de España ya lo hace: y así y todo -o quizá por eso mismo- es una radio de gran altura. Y hay más razones: al menos, tres.

Cinco cadenas (la generalista, la de música clásica, la vanguardista, la de la lengua regional en la comunidad autónoma respectiva y la de información continuada) configuran un espacio muy amplio que da cabida a casi todo. Respetando algunas cosas bien hechas que hay en el ámbito privado -en términos radiofónicos hay muchísima más calidad que en el espacio televisivo, aunque eso es bien fácil- está claro, que, un canal por otro, RNE constituye al presente, desde hace muchos años y, si los engominados no se la cargan, durante los próximos, la mejor oferta radiofónica en España. Una configuración que no ha salido de la nada, que se ha ido edificando, como he dicho, con el dinero de todos los españoles y con el esfuerzo de muchísimos profesionales excelentes, seguramente los mejores del medio; y todo ello durante muchos años.

El problema, por lo que se va viendo -y que es de temer- no es el de salvar ayer a Ràdio 4, hoy de salvar a Radio 3 y mañana averigua a cuál habría que salvar: el verdadero y grave problema que se va configurando es que quizá tendremos que arremangarnos para salvar a la entera Radio Nacional de España de los cabrones que quieren desmantelarla para dejarla convertida en una patética pirenaica, en un simple y desangelado voceras gubernamental.

No estamos intentando, aunque nos lo parezca, salvar a Radio 3 -he aquí otra razón adicional- es que se trata de salvar a toda RNE como un conjunto que pertenece -con legítimo orgullo- a todos los españoles.

O sea que esto es la guerra. Como siempre.

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Comentarios

  • Rogelio Carballo  On 03/11/2008 at .

    Todo mi apoyo,mi conformidad y mis impuestos para que los de RNE sigan su trabajo en paz y sin criterios de rentabilidad económica si lo que hacen esalgo de tanta calidad como lo de Radio 3. Y si por mí puede ser, que lo quiten del salario y los dispendios de los Benach, Carod, Touriño, Quintana, el de la Comunidad Valenciana, el de Murcia y no sé cuantos mas. Fácil ¿verdad?. Seguro que es suficiente para costear unas cuantas RNE….

  • David  On 13/11/2008 at .

    Yo la radio 3 la escucho poco pero si conozco a un amigo que en tiene todas las rne grabadas en el coche con su botón y siempre que voy con él vamos con alguna. Me parece que es una radio muy buena, qué se puede hacer para evitar que la peten?

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