Murieron en combate

De nuevo tenemos que lamentar la muerte de soldados españoles en misiones en el exterior. En esta ocasión han sido dos, víctimas de un ataque suicida, una modalidad difícil de prevenir y casi imposible de detener. Bien, como ya he dicho otras veces, es triste, es una pena, sobre todo por las familias, pero, sin menoscabo de ese sentimiento de tristeza, debemos acostumbrarnos -como se han acostumbrado en otras naciones ya desde hace mucho tiempo- a que cuando se manda gente a la guerra, es desgraciadamente normal que haya un cierto número de muertos, número que hay que desear mínimo pero que hay que asumir como viene y cuando viene.

Lo que es inasumible, sea la situación que sea, es la gilipollez. Y una gilipollez -y de las gordas- es la portada del gratuito «Qué». Ya sé que de este tipo de periódicos, rellenados con noticias de agencia y redactados -cuando así puede decirse- por poco menos que becarios, no cabe esperar gran calidad periodística, pero todo tiene un límite. Y el límite lo sobrepasa ampliamente el lacrimógeno y estúpido titular: «Rubén y Juan Andrés luchaban por la paz».

Es que uno se imagina la escena como una retransmisión televisiva:

-Buenas noches, señoras y señores, estamos aquí en la coronación de Miss Culo Redondo con Gafas, que ha recaído en Maripí Miriñaque y de Mister Masticador de Yugulares con que ha sido galardonado el cabo primero legionario Santiago Cierraspaña. Maripí, hija… ¿cuál es tu mayor deseo?
-Mi mayor deseo es la paz del mundo
-¡Que estupendo, qué gran corazón tiene esa chica, qué emocionante! ¿Y usted, mi primero?
-Pues yo, lo mismo que el pendón desorejao este. Yo, por la paz del mundo, corto todos los huevos que sea menester y que la patria exija.

Eso mismo.

No murieron por la paz ni murieron por llevar tebeos a los niños. Murieron porque eran soldados profesionales y porque el oficio de un soldado profesional es ir a donde le mande el gobierno de la Nación a cumplir la misión que se le encomiende, sea custodiar cargamentos de lechugas, sea reducir a confetti una batería de los oficialmente malos. Y su trabajo lo hacen no con buen rollito sino con fusiles de asalto, lanzagranadas, cañones, morteros, ametralladoras, helicópteros de combate, cazabombarderos, fragatas y demás artefactos de hacer pupa. Por la paz muere un voluntario de «Médicos sin Fronteras»; un soldado muere por defender los intereses de su país, sean éstos cuales fueren, que ya hay quien es competente para designarlos. Y lo que están haciendo nuestros soldados por ahí -por más folklore pacifista que le metan al asunto- es defender los intereses de España mediante el acreditado método de meterle una bocacha apagallamas en la boca al que se oponga a ellos y a los designios cuyo cumplimiento les ha sido ordenado.

Que, a veces, los intereses de España coincidan sospechosamente con los del Santander Central Hispano, con los de Telefoníca o con los de Endesa, es algo que al soldado le trae al completo fresco porque no es -ni considera que deba ser- cosa suya.

Los soldados españoles -los soldados de cualquier país- no van a ninguna parte a hacer ninguna paz, como no sea la que impongan ellos a la trágala; los soldados españoles van a donde se les manda a combatir por España y a tomar por el culo todo lo demás.

Y los ciudadanos españoles, por más que se nos vendan gilipolleces, tenemos todo esto muy claro; no somos, como algunos creen, imbéciles.

Al menos, del todo.

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Comentarios

  • Jordi  On 10/11/2008 at .

    Hay determinadas misiones no estrictamente militares donde los mejores profesionales para desempeñarlas son ellos (ej. reconstrucción de puentes en caso de inundaciones, apoyo sanitario en calamidades públicas, etc.). Pero para el caso concreto de Afganistan, y aunque se pueda construir una escuela o abrir pozos para la población civil de vez en cuando, la misión es clara y está enmarcada dentro de una operación de la OTAN: cargarse a los talibanes. Cuando de aquí muy poco el Gobierno ZP aumente el contingente allá en el culo del mundo, por favor, que no nos venda más la moto del rollo humanitario.

  • Ángel Bacaicoa  On 10/11/2008 at .

    Breve, conciso y, como es costumbre, acertado. Felicitaciones por lo del libro.

  • Guillermo  On 13/11/2008 at .

    ¿Como se explica una misión de paz donde se llevan ametralladoras? Es justamente lo que dices, están allí para defender los intereses de España sean los que sean, lo demás son mandangas.

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