Logística tercermundista

Hace unos días decidí darme un pequeño capricho, un juguete que, junto con otro que me van a traer los Reyes, formarán el instrumental básico para iniciarme en una faceta de la fotografía que siempre me ha encantado y que he practicado sólo de forma muy superficial e incipiente: el spotting, es decir, la fotografía de aviones (preferiblemente en vuelo).

Los spotters barceloneses tienen localizados unos lugares óptimos para la práctica del asunto, así que ya sólo hay que coger la cámara fotográfica, imprimir el horario de llegadas de la página de AENA (que permite, además de la hora propiamente dicha, conocer el número de vuelo -que, además, es su callsign– y el modelo de avión) y… encender, precisamente, el cacharrito que acabo de comprar, un receptor de frecuencia aeronáutica.

Y ahí viene toda la historia.

Encontré en la red el adecuado: uno que sólo es receptor, cuyas características no son exageradas pero sí suficientes y con un precio razonable. No conocía a la empresa que lo vendía, pero me obtuvo como cliente gracias a la opción de compra contra-reembolso. Así que, efectivamente hice el pedido la noche del 1 de diciembre. Ha llovido ya durante unos días, nunca mejor dicho.

Hoy, ya amostazado por no haberlo recibido, he llamado a la empresa vendedora, donde, tras buscar la incidencia, me han comunicado que SEUR lleva varios días intentando entregármelo en casa sin encontrame en mi domicilio.

Nueva llamada, esta vez a SEUR donde me han confirmado los reiterados intentos frustrados diversos días a media mañana. Les he dicho que seguirán frustrados in aeternum si se empeñan en ir a mi casa en horas hábiles, dado que tanto mi mujer como yo tenemos la puñetera manía de trabajar todos los días laborables (y las niñas, obviamente, están en el cole). También les he dicho que ellos tenían mi móvil, precisamente al efecto de poder concertar una hora de entrega o lugar alternativo, si ésta no es posible. Respuesta: es que el transportista no tiene teléfono de la empresa y no hace llamadas. Me parece lógico: si el hombre tiene que llamar de móvil a móvil para cada entrega y pagando de su bolsillo, además de trabajar como un burro se le iba a ir lo comido por lo servido, pero a la tal empresa ya le vale. Total que, como para dejarme satisfecho, la chica del call center (un 902, como puede suponerse) me ha dicho que le indicará al transportista que entregue el pedido en el turno de 3 a 7 de la tarde.

– Señorita: si viene antes de las 6 de la tarde no va a encontrar a nadie
– Ya, pero yo no puedo hacer otra cosa.

Total, que ya veo venir que el hombre va a ir por casa a las 3, a las 4 o a las 5 y va a perder su tiempo lamentablemente. Hasta que me canse, y entonces el vendedor habrá perdido el tiempo de la manipulación del producto para su envío y de los 10 euros del coste de dicho envío que yo no pagaré cuando haya comprado el aparato en otro sitio y le diga al tío de SEUR -el día que por fin me pille en casa- que lo devuelva al remitente, que se lo meta por donde le quepa, que le baile un zapateado o que lo tire al mar, me da lo mismo, pero que yo no acepto el paquete (y, obviamente, no pago nada).

Y este, señores, es el problema de este país: cutrerío empresarial, el servicio entendido como una mera apariencia que, simplemente, justifica precariamente la percepción de dinero, importando tres cojones su calidad y la satisfacción de clientes y de usuarios. Y nada menos que en un sector como el de la logística. Luego que digan que, en España, el comercio electrónico no avanza: ¿de qué le sirve a una empresa industrial o comercial ser competitiva -como es el caso- si después toda la calidad de producto o servicio se la pulveriza una empresa salchichera del sector de la logística que opera maltratando y malpagando a transportistas autónomos que no pueden permitirse ni contactar telefónicamente con el cliente?

Yo, antes, era de los que cuando compraba algo a distancia (que se decía entonces) indicaba que prefería pagar un poco más y que me lo enviara una compañía de distribución antes que sufrir la brasa de Correos, servicio malo y tóxico donde los haya. Pero eso era antes. Las empresas de distribución, o de logística, los recaderos para entendernos, se han convertido en chamizos vulgares de servicios de muy mala calidad, en plan lo tomas o lo dejas. Hace cosa de un año y algo, cuando Vodafone me envió los nuevos terminales (programa de puntos y tal), el recadero no me encontró en casa -evidentemente, pasó en horas laborables- y me dejó una nota indicándome que tenía que ir al culo de la puta ciudad a recoger los terminales; lo mismo me ocurrió cuando pasé el ADSL a Telefónica y tuve que ir a la Zona Franca (un verdadero martirio a prueba de GPS) a recoger el jodido cacharro (que, además, se descojonó a los diez meses).

Conclusión: los recaderos, por más que se vistan de empresas de logística u otras denominaciones rimbombantes, no son más que tinglados salchicheros e ineficientes. Así que lo tiene claro el comercio electrónico nacional. Resolución: prescindir del comercio a distancia hasta que alguien ponga firmes a esos cutres y les obligue a prestar los servicios como es debido: menos subcontrataciones, o subcontrataciones con calidad -de ida y vuelta- suficiente. Claro que, para ello, habrán de hacer importantes ajustes de plantilla: en las áreas directivas, claro. Aligeramiento general de engominados.

En cuanto a SEUR… Bien: ha hecho bueno a Correos, cosa que parecía imposible.

Todo un logro.

Actualización 19:30 h

Bien, tal como cabía imaginar, no ha habido entrega. Pero sí dos variantes sobre lo habitual:

1) Hoy me han dejado papelito de notificación en la puerta (primer día que lo hacen)

2) La chica del call center se ha enrollado -mira, de donde menos cabía esperar- y en el papelito han añadido, escrita a mano, esta nota: «imposible pasar después de las 18:00 horas»

¡Ay, estas imposibilidades…! Me llevan a aquella otra del Tenorio perfectamente aplicable al caso:

Yo la quiero, don Juan, sí.
Más después de lo pasado,
imposible la hais dejado
para vos y para mí

Ya me buscaré la vida. O sea: ya buscaré el aparato en otra parte sin empresas de logística ni gaitas. Este, vuelve a su casa. Después de todo, es Navidad 🙂

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • Starblank  On 10/12/2008 at .

    Parece ser que, dentro de las empresas logísticas, la de SEUR es una de las peores (no digo la peor, porque no las conozco todas).

    Recuerdo el año pasado, cuando compré una dichosa consola de videojuegos cuya marca da igual, y me la enviaron por SEUR… una buena tarde me la encontré tirada frente a la puerta de casa, en su bolsa blanca y azul de la empresa, ahí tan tranquila, con el albarán al lado… menos mal que los vecinos no son tan chorizos como esperaba.

    En cuanto a SEUR, nunca he vuelto a querer saber nada de ellos, lógicamente.

A %d blogueros les gusta esto: