Fiesta en la red

De la serie: Correo ordinario

Este mediodía, Javier de la Cueva publicaba en Facebook y en Twitter que la $GAE había mordido el polvo en su demanda por intromisión en su honor contra la CNT. Sin más detalles. La petición -por mi parte, pero también supongo que por parte de muchos- era perentoria, urgente e inaplazable: ¿dónde está la sentencia? Ese tenor literal, hombre…

Imagino que Javier no la tendría -creo que no interviene en este litigio- pero la Asociación de Internautas pudo hacerse con ella a media tarde y voilà, ya tenemos el facsímil electrónico de la sentencia (PDF).

El contenido de la sentencia es asombroso por infrecuente (que no por falta de razones de peso) y creo que vale la pena resaltar algunos párrafos, ya no solamente porque en ellos se basa la absolución de la CNT (y la imposición de costas a la $GAE como litigante temerario), sino porque pueden aclarar muchos aspectos que han abonado muchísimo ese terror procesal que definí hace casi cuatro años y al que la $GAE y otros congéneres nos quieren someter.

Recordemos (de acuerdo con el tenor de la sentencia en su fundamento jurídico segundo) que en la página web de la CNT se publicó un texto de su Sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos que, protestando por la demanda que la $GAE interpuso contra la página de contenido anarquista Alasbarricadas.org incluyó párrafos como este (cito el tenor literal de la sentencia): «[…] Si algo sabe hacer la SGAE es robar. Cualquiera que disfrute de la cultura, cualquiera que la comparta, cualquiera que organice un evento cultural aunque sea sin ánimo de lucro es un enemigo, un objetivo a extorsionar por parte de esta cueva de ladrones dirigida por alguno de los más patéticos representantes de la incultura nacional. Si los delincuentes de poca monta son condenados a prisión, lo lógico sería que a la SGAE se la considerara asociación criminal y sus dirigentes fueran desterrados de por vida a una isla desierta, encadenados a un disco de Ramoncín que no parara de sonar. Ya estamos acostumbrados a verles robar». Y aún dicen más cosas, pero para eso he incluido un enlace al texto completo de la sentencia.

Obviamente (ea, ea, ea) la $GAE se cabrea y demanda al canto, como es costumbre y mor de la entidad, que, a su habitual decir, no gana para la cantidad de tiritas que le tiene que poner a su honor maltrecho y quebrantado. Pero parece que doña Begoña Álvarez García, titular del Juzgado de Primera Instancia número 59 de Madrid piensa de otra manera.

Vamos allá…

La juez constata que estamos ante un enfrentamiento -habitual y frecuente, por demás-, entre el derecho al honor y la libertad de expresión, valores ambos constitucionalmente protegidos. Y dice (fundamento jurídico tercero): «El contenido del derecho fundamental [la libertad de expresión] comprende la crítica de la conducta de otro, aun cuando sea desabrida y pueda molestar, inquietar o disgustar, pues así lo requiere el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin los cuales no existe la sociedad democrática». Y continúa: «Este ámbito de tutela debe, sin embargo, modularse en presencia del propio prestigio profesional; y, desde luego, deja fuera del mismo a las frases y expresiones ultrajantes u ofensivas, sin relación con las ideas u opiniones que se expongan y, por tanto, innecesarias a este propósito, dado que el artículo 20.1 a) de la Constitución […] no reconoce un pretendido derecho al insulto que sería, por lo demás, incompatible con una norma fundamental».

¿Entonces? Pues entonces el fundamento cuarto (y agarrarse, que baja fuerte):

«La ponderación de los derechos fundamentales en liza ha de hacerse, por tanto, con arreglo a los expresados criterios, y conforme a los mismos, debe de prevalecer la libertad de expresión cuando, como aquí sucede, las retribuciones económicas que la actora obtiene por la aplicación del canon a determinados soportes motiva siempre polémica y posturas enfrentadas entre los distintos sectores de la sociedad, partidos políticos… es una cuestión que está en la calle por afectar a los consumidores en general y que se vio reavivada , con la modificación de la Ley de Propiedad Intelectual en lo relativo a la extensión del canon al soporte digital, por lo que es una cuestión opinable, sometida a debate con posibilidad de contradicción y crítica, y si bien los términos empleados para este fin son ásperos y duros, reflejan el sentir de un sector de la sociedad que entiende que el sistema que utiliza la actora para financiarse es desproporcionado y excesivo y que se está produciendo un enriquecimiento injusto (sea incierto o no) en detrimento de su propio patrimonio, al verse éste gravado con un canon, que la actora aplica de forma indiscriminada, con independencia de que se haga uso o no de determinados soportes, y en ese sentido es en el que han de entenderse las expresiones recogidas en el comentario citado […]».

Así mismo. Es decir: la juez entiende que la animadversión ciudadana ante las trapazadas de la $GAE constituye razón suficiente -tanto como para enchufarle las costas a la gente del Teddy- como para incardinar el contenido del escrito de CNT dentro de la libertad de expresión constitucionalmente protegida sin que el derecho al presunto honor prevalezca en este caso por insuficiencia o incluso inexistencia de dicho derecho ante la situación creada por la $GAE y su forma de conducirse ante la ciudadanía.

Sentencia verdaderamente gozosa que la red está, en estos momentos, caída la tarde, celebrando estruendosamente.

Ahora la $GAE tiene una disyuntiva: puede, por una parte, envainársela, tragarse el sapo del inmenso corte de mangas que se le está haciendo en toda la Internet hispana y, mira, oye, uno que se va, diez que vienen y ya se calmarán las aguas y las alegrías; o puede, por otra parte, apelar la sentencia ante la Audiencia Provincial de Madrid y entonces puede pasar una de dos cosas: ganar o perder. Si pierde, si la Audiencia confirma los términos de la sentencia de la juez Álvarez, esa segunda sentencia no crea jurisprudencia, pero sí pasa a las bases de datos que todos los juzgados y tribunales españoles consideran con mucha atención. Es un mal negocio y de ahí que muchas veces la $GAE haya preferido tragar con sentencias adversas en primera instancia y dejar la cosa ahí antes que promover el ascenso de una contrariedad acaso grave a registros que los jueces estudian con interés.

Pero aunque la $GAE apelase y ganase, hay algo de esa sentencia que ya es imborrable: la constatación de que el puño de la autoridad omnímoda de la $GAE no alcanza a golpear todas las mesas y de que, tal como venimos advirtiendo en los últimos tiempos, pese a los cursillos que la $GAE y adláteres administran a gusto y ganas en las dependencias judiciales, algunos jueces, pocos todavía, pero en número creciente, están saliendo respondones y parece que se están enterando de lo que está ocurriendo en la sociedad española, como muy diáfanamente ha demostrado doña Begoña. Que no es la primera, pero seguro que no va a ser, ni mucho menos, la última.

Este reconocimiento judicial de la protesta ciudadana ante las trapazadas de la $GAE es, por otra parte, un reconocimiento a los que desde hace años -va para seis- estamos luchando contra esa dictadura privada vergonzosamente tolerada y aún aupada por gobiernos y partidos. Una lucha que, hace años, empezamos cuatro y el cabo, pero que hoy sostiene una ciudadanía entera.

Aún queda mucho que combatir y aún habrá víctimas en esta guerra, pero el tiempo va trayendo victorias porque, claro está, el tiempo actúa contra nuestro enemigo, es aliado nuestro. Llegará un día en que sentencias como esta pasarán, por cotidianas, desapercibidas.

A la $GAE le queda aún mucho que lamentar.

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Comentarios

  • Nubian Singer  On 13/01/2009 at .

    Sólo puedo decir una cosa:

    ¡¡Ole, ole y ole!!

  • Josemi  On 14/01/2009 at .

    Me considero mal representado por el culpable de todo este desproposito: ZP

    que es el culpable, la SGAE solo cumple la ley

    y le es “faborable” aunque aun asi podrian poner gente mas agradable y sacar a Teddy Ramoncin y Cobos de ahi
    Los autores remunerados, por supuesto, pero ¿quien remunera a los que remuneran injustamente?

  • Josemi  On 14/01/2009 at .

    la B esta al aldo de la V en el qwerty
    de ahi el error
    saludos

  • Panzer Divisionen  On 14/01/2009 at .

    Otra en sus morros . Venceremos¡¡¡¡ Viva la mula y la libertad en la RED

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