¿A las barricadas?

De la serie: Correo ordinario

Ayer se lió parda en la red. No sé si bajará a los medios convencionales (quizá a «Público» o a alguno así, aunque imagino que no muchos más), pero en la red española ha habido una sacudida impresionante.

Todo vino a raíz de una campaña publicitaria de Telefónica, realizada en términos muy confusos (Dans la atribuye a un globo sonda) en la que se insinuaba una anuencia de la principal compañía teleco española (y una de las primeras del mundo) con el boicot a las redes P2P, más intuido por los internautas que anunciado por el Gobierno, que prepara el ministro de la $GAE y con el ambiente muy enturbiado por el anuncio ministerial de la inminencia de un acuerdo al efecto entre REDTEL y la $GAE. Esta campaña ya desencadenó reacciones de magnitud suficiente como para que Telefónica intentara rectificar, entonando el «donde dije digo digo Diego» pero sin dejar, por otra parte, de decir el digo dichoso. Esta claro -aunque con esto ya contábamos- que el campo de batalla está lleno de humo lanzado para disimular los verdaderos movimientos de unos y otros.

Así que ayer empezó a circular un manifiesto, originado en la FFII en el que se amenaza con bajas masivas de líneas ADSL si el método Sarkozy o cualquier otra variante a la española se implanta por estos pagos. Y ese empezó a circular se ha convertido, en poco más de veinticuatro horas, en las casi 4.300 bitácoras y páginas web que lo reproducen íntegramente. Es, como decía al principio, una movida importante, muy importante, en la Internet española. Si la prensa común no estuviera completamente mediatizada por las adscripciones políticas, por los lobbies y por su propia inquina hacia la red, esto hubiera debido ser noticia hoy, no de primera página, por supuesto (y menos con la que está cayendo), pero sí destacada en las páginas de cultura o de tecnología. Hoy no ha sido así; veremos si lo será en próximos días. No seamos optimistas, no obstante.

Sí es noticia de papel hoy, al menos en un medio -el único que tiene siempre un ojo puesto sobre la red-, un estudio realizado por los internautas franceses (PDF) de Quadrature du Net que, según «Público» (el medio al que me refería) -yo aún no he podido traducirlo- denuncia los enormes perjuicios que reportaría a la propia Francia el cacareado método Sarkozy. Entre otras maravillas que cabe esperar, los internautas del país vecino avisan de que:

La ley corta de raíz ya no sólo derechos sustantivos fundamentales de los ciudadanos sino que, incluso, provoca su indefensión procesal, tanto judicial como administrativa, al ser inapelable la decisión de corte del suministro de Internet, decisión a cargo de HADOPI, un organismo administrativo creado al efecto. Tampoco podrán saber los usuarios qué archivos descargados son los que le llevan a ser objeto de los avisos precios al corte o al corte mismo.

Dado que se ataca a una dirección IP, en realidad no se identifica a la persona que realiza el acto ilícito que lleva al aviso o a la desconexión, por lo que ésta puede perfectamente ser subjetivamente injusta. Cabe recordar, además, que no es en absoluto excepcional el hecho de que, mediante técnicas intrusivas de malware, un ordenador puede ser controlado por terceros ajenos al mismo y al domicilio o empresa en que está instalado y a los que sirve.

El impacto económico de la norma, será brutal porque para proteger al cine y a la música de unas descargas que, contra todo lo que se dice, no está en absoluto demostrado que perjudiquen a esas artes (cuando lo son, añado de mi personal cosecha) se pone en riesgo cierto de sufrir una pérdida de ingresos enorme a la industria y a los servicios.

El método Sarkozy favorecerá en muy alta medida la cifra de la navegación y el uso de proxys y otras técnicas de ocultación y mimetización en red, con lo que se creará una zanja discriminatoria entre los ciudadanos tecnológicamente preparados, que podrán usar con pleno éxito toda la parafernalia tecnológica para desenfilar su navegación y que podrán continuar realizando impunemente la conducta prohibida, y los menos o nada duchos tecnológicamente, que serán las únicas víctimas de la norma, bien por haber de abstenerse de utilizar redes P2P, bien por sufrir el castigo por hacerlo.

En resumen, critica Quadrature de Net según «Público», la norma será jurídicamente inaplicable, técnicamente ineficaz y tendrá un impacto económic negativo, tanto para el ámbito al que se pretende proteger como para otros agentes comerciales e industriales.

Demoledor.

Y, como dice Sergio Montoro: «Por Dios ¿nunca van a aprender que por mucho que les gustara hacerlo, no es posible poner puertas al campo. Pues no. Parece que no van a aprenderlo… bueno, tanto como nunca no lo diría yo: lo aprenderán cuando sea evidente más allá de toda posible discusión, de toda posible controversia, de toda posible imposición. El problema es que, cuando llegue ese momento, si se les permite que hagan lo que les dé la gana, el daño causado va a ser terrible, brutal. Y ya no hablo del contexto de la crisis (que también cabría hablarlo, y mucho, y muy a fondo), porque aunque verdaderamente España fueran tan bien como no se cansó aquel de decir, aunque atáramos a los perros con chorizo ibérico, la catástrofe iba a ser mayúscula; y quizá secular, en un país donde no hace falta acumular muchos factores para que su economía, sus infraestructuras y, en definitiva, su mentalidad, se sumerjan en la negra sima de un atraso tecnológico de caballo. Ya tira bastante la cabra al monte como para que, encima, se la acerque a él.

Un día será tan evidente que los jóvenes de ese día se asombrarán que tuviéramos que repetirlo tanto, que tuviéramos que desgañitarnos y que luchar como fieras por algo tan patente, tan de cajón. Y ojalá ese asombro pueda producirse en una España plenamente europea, incluso adelantada en su contexto económico, moderna y perfectamente tecnificada, como será -si otras causas no lo impiden- la que resultará de la victoria de la ciudadanía en este ámbito; y no la España triste, desgraciada y subdesarrollada a la que un Gobierno vendido a los intereses de una minoría ávida de enriquecerse ilimitadamente (¿os suena el síndrome?) nos llevará brutalmente, si no conseguimos pararles los pies.

Lo de ayer (que aún dura hoy) fue una muestra -que debería ser tímida y pequeñita- de lo que podemos y debemos llegar a hacer. Hay que movilizarse en todos los ámbitos sociales ya y tenemos que empezar a mentalizarnos de que hay que dejar de calentar sillas con el culo y que tenemos que hacer que nuestra voz se oiga, clara y fuerte, en la calle, ya que es el único sitio al que los corruptos escuchan -quizá porque ahí, ni el compadreo mediático consigue el silencio-. Decía Manolete que torear es fácil (sic): o te apartas tú, o te aparta el toro. Pues apliquémonos el cuento porque no hay varitas mágicas que nos vayan a salvar: la última varita mágica la vio Pérez-Reverte (él dixit) clavada en el coño de un hada violada en Sarajevo.

Hay que moverse, señores. Moverse de verdad.

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