Tales polvos, tales lodos

De la serie: Correo ordinario

Hay un cierto y creciente escándalo -ya grande, en nuestro ámbito- por la caída de una red que cometía -presuntamente- fraude con el IVA en la venta de CD y DVD. Cosa gorda, según parece, en la que está implicada gente de la filial española de una muy conocida multinacional de la cosa, nada menos que Verbatim. Al parecer hay importantes implicaciones o ramificaciones, o lo que se quiera, en Portugal, aunque allí no se han producido detenciones. Y ojo al dato: toda la operación se ha producido como consecuencia de una denuncia de la $GAE.

Esto se veía venir más tarde o más temprano y, personalmente, me parece que incluso ya tardaba.

Por una parte, es evidente que la $GAE vigila atentamente, por la cuenta que le trae, todos los sistema de venta telemática de CD y DVD procedentes de países que no sufren el abominable diezmo privado: por ahí se les está escapando un impresionante chorro de dinero, porque, salvo cuatro pardillos que, por lo demás, tienen un nivel de consumo de soportes muy bajo, todo el mundo los compra bien a través de Internet, bien -sobre todo en el caso de los catalanes- traídos de Andorra, que ha visto renacer con los soportes digitales el comercio de antaño, bien -gallegos, castellanos, extremeños y andaluces- de Portugal. Incluso los vascos y los navarros lo tienen fácil con Francia allá al lado; Francia también tiene canon, pero no a una tarifa tan brutal y tan abusiva como la impuesta en España por el PSOE en exclusivo interés de la $GAE.

Por otra parte, es evidente que la única forma que tienen los comerciantes de aqui de defenderse ante tan perjudicial -pero legal, ojo- importación masiva es, o bien reconvirtiendo el negocio, que es lo que ha hecho la mayoría de los comercios con licencia fiscal y todo en regla, dedicarse a otra cosa, o bien entregándose a la economía sumergida, si es que no lo estaban ya, como las mantas de los mercadillos o como no pocos bazares regentados por asiáticos. El fraude en el IVA yo diría que es algo parecido al delito necesario: no creo que la intención directa de los implicados haya sido la de defraudar a la Hacienda española, pero es que si se declara el stock a efectos de IVA, aflora automáticamente a efectos de $GAE, que es lo que trataban realmente de evitar. Y que conste que no apruebo ni justifico nada: me limito a constatar circunstancias que a mí me parecen tan claras que prácticamente son hechos.

En su momento -y desde entonces- hemos avisado de que algo parecido sucedería en cuanto se impusiera el canon, sobre todo teniendo en cuenta la brutalidad de la imposición, que, más allá de lo conceptual, lo es también cuantitativamente: que ese impuesto medieval y bochornoso duplique el precio de los soportes es una verdadera atrocidad, es un verdadero despropósito. No nos sorprenden, por tanto, noticias como la aparecida ayer, en el sentido de que sólo en Catalunya la $GAE y compañía recaudan, por concepto de canon, más de 100 millones de euros en un sólo año. Pronosticamos también que esa tropelía iba a acabar con la industria y con el comercio español del sector -como así ha sido- y no sé si pronosticamos también la aparición de un mercado negro; creo que sí, que también advertimos de ello, pero es igual: cualquiera con dos dedos de frente podía verlo venir: el valor es como el agua, siempre busca el agujero o la parte más blanda de la pared de los costes para escapar por ahí y cuando a la legalidad se le aplica un gravamen -ya no digamos si el gravamen es absurtdo e injustificado- la calle de enmedio más allá de la ley es el camino cantado para muchos.

He aquí las consecuencias de los centimillos del peliculero, consecuencias, por lo demás, evidentes para todos menos, precisamente, para quienes tenían el deber de preverlo y de actuar en interés de los ciudadanos y no de minorías privilegiadas por más deudas que tuvieran con ellas.

Y los efectos van más allá. Como la Ley de Propiedad Intelectual sólo autoriza la importación sin canon para uso y efectos privados, las empresas y administraciones públicas tienen que comprar forzosamente con canon. Despropósito añadido al despropósito inicial: precisamente las empresas y las administraciones públicas no hacen uso jamás del derecho de copia privada, secillamante porque no lo tienen, es un derecho que la Ley sólo otorga a las personas físicas. Digamos entero el perogrullo: aquellos que no tienen derecho a copia privada están también obligados a pagar el impuesto medieval por copia privada. Evidentemente, esto está puesto en tela de juicio en ámbitos comunitarios, pero la burocracia europea es lenta y por ello se ha recurrido a los no más veloces tribunales, que andan por alguna parte deshojando la margarita. El mundo empresarial se resiste tanto o más que el mundo cívico a un canon absolutamente desproporcionado e injusto, injusto, en el ámbito de la empresa, por partida doble. Pero por eso encuentra una resistencia aún más acérrima por parte de la $GAE y demás hierbas: si empresas y administraciones quedan exentas del canon ominoso… ¿quién iba a pagarlo en este país más allá de los cuatro disquitos y medio que venden a particulares poco activos informáticamente las grandes superficies? Y ojo porque, además, ahí está la nada fantasiosa sospecha de que a las grandes superficies se les hace un precio especial en esto del canon.

Incluso en la Asociación de Internautas nos hemos planteado de cuando en cuando la posibilidad de ofrecer a los particulares una lista de los proveedores sin canon en red, y solamente hemos abandonado la idea al darnos cuenta de que podríamos ser injustos por omisión, viendo imposible realizar esta lista con la exhaustividad a que nos obliga la imparcialidad. De todos modos tampoco es un servicio muy necesario: una sencilla búsqueda arroja abundantes resultados.

Puede estar orgulloso el partido en el poder: su contribución a la crisis -entre otras no escasas incompetencias- ha sido la de laminar completamente todo un ámbito comercial que constituía una fuente de valor importante y de la que dependían muchísimas familias, precisamente en un país que no andaba nada sobrado de nichos de negocios ajenos al ladrillo.

Acabamos de presenciar la primera de las consecuencias más visibles, más espectaculares. Habrá más, por supuesto, porque, como todo el mundo sabe menos quien no quiere saberlo, la ley seca sólo sirve para que el alcohol circule en cantidades aún mayores y en calidades, además, nefastas y sin control sanitario alguno. Aquí se impuso la ley seca digital y ya tenemos constancia mediática de algo que todos conocíamos de primera mano, en la realidad, porque todos vemos los mercadillos y todos tenemos un chino cerca de casa. De la misma manera que todos (¡todos!) sabemos que, por más redadas que se hagan a la mayor gloria y foto de los mandos policiales con el ministro de la $GAE y con Teddy Bautista, a las mantas de los mercadillos y a los chinos que proliferan por doquier no les va a faltar mercancía abundante. Y ellos lo saben tan bien como nosotros.

¿Hasta cuándo -como decía Cicerón- abusarán de nuestra paciencia?

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