La dictadura de los medios

De la serie: Correo ordinario

Los medios se han lucido estos días… Primero, lo que tardaron los papeleros en dar la relevancia debida a la sublevación anti-Sinde que proliferó por toda la red; en algún que otro caso, el mirar para otro lado fue más que vergonzoso; aunque también hay que decir que, pasados dos o tres días, buena parte de ellos rectificaron con bastante dignidad y dieron al tema la importancia que la gravedad de los acontecimientos requería.

Lo segundo también fue para agarrarse: el inmenso cacareo que liaron a cuenta de la famosa sentencia contra el pirata que vendía descargas («¡pionera en España!», se desgañitaban) y que después resulto ser trampa; trampa como tal noticia, quiero decir, porque no hubo tal decisión judicial sino una sentencia que recogía un acuerdo procesal entre las partes, de acuerdo con el cual el querellado aceptaba su responsabilidad criminal a cambio de comerse un marrón controlado (dos años de prisión sin ingreso en centro penitenciario al ser primer delito y una multa de aproximadamente cinco mil euros) y de eludir una demanda civil. Además, se pasó la noticia como reciente cuando, en realidad, todo eso sucedió en el pasado mes de noviembre.

Y el colofón -por ahora- ha sido el tratamiento, entre ignorante y manipulador, que se ha dado al nombramiento de Guardans (pendiente de BOE, ojo) nada menos que como director general de Cinematografía. Si hiciéramos caso a la mayoría de papeles, parecería que lo de Guardans sólo resultaría chocante por la vía de hacerse con un cargo en la administración socialista procediendo de un partido que no está precisamente a partir un piñón con el zapaterismo, aparte de la conflictiva relación con ese partido, que le descabalgó por las buenas de la reelección para el escaño europeo que ocupaba.

Viendo todas estas cosas, no me queda sino reiterar mi sorpresa ante las quejas de las empresas mediáticas por el derrumbamiento de sus cifras de ventas y de lectores y preguntarme en qué mundo viven. Con la cantidad -excesiva- de años que ha costado que una proporción mínimamente aceptable de población -y aún así, aún muy deficitaria- esté de una manera u otra en la red, en unos momentos en que parece que ya no cabe hablar de ciudadanos en red como algo distinto de «ciudadanos» a secas, cuando un internauta ya no es un pájaro raro y medio majareta sino que la palabra se va dirigiendo poco a poco a definir a los activistas en y de la red, porque como simple usuario de la red la palabra ya no define nada, ya que «internauta» lo es prácticamente todo el mundo, la prensa papelera sobre todo (aunque también cuecen habas en algunos medios audiovisuales) parece aún creer que la red constituye un mundo raro, aparte y esencialmente lejano. Así les luce el pelo: a esos medios y a los cuatro y el cabo que aún les dan crédito.

Yo puedo comprender que unas empresas que viven de vender copias de sus contenidos, sean incondicionalmente afectas al tema este de la propiedad intelectual, pero aún así deberían mantener, siquiera en mínimos, una cierta ética y una cierta veracidad en la información. Estamos ya más que hartos de cosas como oir calificar de piratería lo que no es sino copia privada, de ver que se habla escandalizadamente de delitos donde -a lo sumo y a todo estirar- no habría más que ilícitos civiles, de ver, en fin, reflejadas como auténticas y axiomáticas las falsedades alevosas que larga el apropiacionismo sobre la red y las descargas, como la estupidez esta de que el cine español (si de tal cosa puede hablarse) está casi en ruinas por culpa de las descargas de Internet, cuando es perfectamente sabido que las descargas de [llamémosle] cine español no alcanzan siquiera el 5 por 100 del total de descargas de cinematografía en las redes P2P. Que cosas así las digan los incompetentes que -bien engordados por ubérrimas y nada claras subvenciones públicas- mantienen en cifras de risa la asistencia a las salas de exhibición o las ventas de DVD puede comprenderse, hay que mantener el chollo como sea y la falsedad y la mentira no son las peores artimañas que emplean; pero que sean recogidas, certificadas y bendecidas por los medios, es francamente irritante y de ahí que se tienda a prescindir cada vez más de esos medios. Además, viendo cómo manipulan la información cuyo contraste está a nuestro alcance, podemos imaginarnos lo que harán con la que está fuera de nuestras posibilidades de comprobación: no sorprende que el Sistema esté como está, entre estos falsarios y el otro gremio que tal baila, el de los políticos, aunque de esto y de éstos hablaré mañana más despacio.

Lo de Guardans es para mear y no echar gota. Más allá del lío de si es convergente o, a estas alturas de la película, ex-convergente, de si en CDC (la «C» de CiU) se toman el asunto con flema o con indignación (parece que la horda jovencita de la cosa está que trina), Guardans ha sido generalizadamente saludado como un gran entendido en materia de cinematografía (esto, como no lo sé, no lo discuto) y, agarrarse,… como hombre flexible, tolerante y dialogante… ¡que facilitará el diálogo del Ministerio con los internautas! ¡¡Guardans!! ¡¡El liberticida de las enmiendas torpedo!! ¡¡El hombre que se quejó pública y literalmente de que se pretendiera obligar a recurrir a un juez cada vez que se intentara interceptar una comunicación privada!! Pero… ¿cómo es posible tanto cinismo mediático? ¿Cómo se puede hacer pasar por dialogante y por liberal -en el mejor y más elegante sentido de la palabra- a un tío perfectamente incardinable en un gobierno como el chino o el cubano?

Bueno, pues este señor -tan amigo, por demás, de la $GAE y otras similares hierbas- va a tener en sus manos las subvenciones al sector cinematográfico, unas subvenciones que, por sí solas, constituyeron el año pasado más de la mitad de los ingresos totales del sector, de un sector que, encima, se queja de estar maltratado, aherrojado, descuidado y discriminado. ¿Qué sector recibe más de la mitad de sus ingresos en subvenciones públicas? Porque, además, esto no es todo: a lo que tienen de sopa boba las subvenciones, hay que añadir las inversiones obligatorias que deben realizar en el sector las cadenas televisivas en función de sus propios beneficios. Inaudito. Y, por habitual, más inaudito todavía.

Pero, en fin, las subvenciones públicas, como proceden un dinero que no es de nadie, no parece que debieran ser lo peor. Lo peor es que un director general, aparte de sus competencias, integra la parte alta del minúsculo colectivo que, asesorando a la Sinde, diseñará la entera política cultural -que ya es bastante malo- y establecerá la política de agresión contra la red y contra las libertades cívicas. Ni siquiera podemos confiar a guisa de lancha de salvamento en el frágil esquife que constituye el Ministerio de Industria, con un ministro, pobre tío, que ni está ni se le espera y con el timón empuñado férreamente por Francisco Ros.

Si los ciudadanos no protagonizamos un plante de dimensiones históricas, algo del volumen -no de la naturaleza, ojo- del motín de Esquilache o del de Aranjuez, vamos a vernos reducidos a súbditos disciplinados de un régimen totalitario que, con todo descaro, se va a poner por montera no sólo la Constitución (que ya es gravísimo) sino los principios mismos que la informan: la queja de Guardans con lo de los jueces fue perfectamente ilustrativa de lo que esconden muchos subconscientes que rodean a Zap y quizá el del propio Zap.

Si ellos ganan, nosotros volveremos a quedar reducidos a lo que quieran contarnos -vestido de lo que quieran disfrazarlo- los medios de comunicación de dos o tres grupos empresariales, que volverán a la gloria del monopolio de la información y de la manipulación al único servicio de sus intereses. Volveremos todos -no sólo ellos: todo el país- en definitiva, al siglo XIX.

Qué poco habrá durado la alegría de la modernidad.

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Comentarios

  • Luis  On 15/04/2009 at .

    Se le puede escribir al ministro de industria en ministro@mityc.es para ver si se ratifica en sus palabras del año pasado en el país:

    “No aplicaremos restricción ni regulación alguna que impida la expansión o desincentive el uso de Internet ni estableceremos límites a las herramientas de libre circulación de información

    Esa libertad ha sido y es la clave de la red de redes, de su crecimiento y de su popularidad”

    Yo ya lo he hecho y al menos dan acuse de recibo.

  • Jorge Delgado  On 16/04/2009 at .

    Y tenía el tío este (el Guardans), el morro de decir que “esperaba no molestar a nadie” con su nombramiento.
    Pero qué poca vergüenza…

  • Humberto  On 24/04/2009 at .

    The night of the fight, you may feel a slight sting. That’s pride f*cking with you. F*ck pride. Pride only hurts, it never helps.
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