Derechos para todos

De la serie: Rugidos

Leo ahora mismo que los comerciantes de Barcelona defienden su derecho a no admitir a determinado público por la indumentaria. Me parece muy bien que tengan ese derecho y que lo defiendan.

Pero habrán de recordar que los ciudadanos también tenemos nuestros derechos, como, por ejemplo, el de no poner pie (ni dinero) en un local con restricciones o requisitos de vestuario (aunque cumplamos con esos requisitos o restricciones).

Contra el vicio de prohibir, la virtud de no gastar.

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Comentarios

  • Celu  On 28/08/2009 at .

    A mi me parece muy mal, esa es la táctica del pié en la puerta, se empieza por una nimiedad y se acaban colando hasta la cocina. Eso solo lo pueden hacer en su casa particular mas no en un local público en el que puede que la persona se vea necesitada a entrar. Los locales públicos cumplen una función social, no son unos cotos particulares en los que los dueños o gerentes puedan aplicar leyes nacidas de su particular paranoia y así burlarse si le viene en gana de cualquier persona.
    Recuerdo hace años que abrieron una discoteca aquí en mi terruño; los dueños eran maricones -dejemonos de eufemismos- y no dejaban entrar a nadie con zapatillas. Bueno pues al poco tiempo veías por allí a cazadores borrachos, con las botas y el traje llenos de barro. La realidad se impuso a los sueños elitistas de estas nenas ya que no había suficientes elitistas como para que el negocio funcionara solo con ellos. Amén de que los porteros no siempre estaban rayados y con ganas de zurrarle al personal por lo que cada vez hacían la vista mas gorda.

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