Estafas emergentes

De la serie: Rugidos

Día de rentrée -que no mía, que ya llevo dos semanas en activo, más la corriente- en medio de una cierta sensación de tomadura de pelo generalizada.

Recibí ayer un mensaje de correo electrónico de un familiar mío, médico -no se trata de un hoax ni de un envío masivo-, en el que se recogen opiniones diversas del colectivo sanitario sobre la famosa (¡y tan famosa!) gripe A, todas ellas desde un escepticismo generalizado y rayano en la indignación: ni es una gripe más grave, ni más virulenta, ni más endémica o epidémica que la común. Y, hasta hoy, ha matado mucho menos de lo que mata habitualmente la gripe común.

Sí, esa gripe ahora llamada «A», que empezó llamándose porcina, apellido que, por lo visto, no debía ser lo suficientemente dramático para conseguir el efecto que se pretende. ¿La gripe aviar -que luego, incontinente, caló el chapeo, requirió la espada, fuese… y no hubo nada- en segunda versión? ¿Alguien ha caído en la cuenta de que este año no hemos tenido mosquitos tigre, al menos de la especie… mediática? Había que concentrarse en la gripe tocina… Esto de alarmar a beneficio de un interés concreto… ¿no puede llamarse terrorismo? Últimamente nos están tomando algo más que el pelo -a costa de nuestra regularidad cardíaca- a base de epidemias terroríficas que luego resultan que ni son epidemias ni son terroríficas: la tocina de ahora, la aviar de hace dos o tres años, las vacas locas de antes (¿recordáis la mortandad espantosa que iban a causar las vacas locas, que mismamente parecía que iban a despoblar Occidente?)

Natural y sospechosamente, quienes están haciendo un negociazo de proporciones galácticas (eso es pasta y no lo del aficionado del Florentino) son las empresas farmacéuticas, que entre tamifluses y vacunas masivas (ya me gustaría a mí ver sus costes y su precio de venta a la Seguridad Social) están levantando un pastón difícil de concebir para los de la nómina.

Las empresas privadas como entidades fiscales, más que comerciales: hay que meterles dinero de un modo u otro. Esto es como la factura de la luz. Ahora vienen las bombillas de bajo consumo: ¿serán más bajas nuestras facturas de suministro eléctrico? Veréis cómo no. Admito apuestas. Pese a que es notorio que en Barcelona aún nos duran los efectos psicológicos de la sequía del año pasado y que nuestro consumo de agua ha descendido muy notablemente, nuestra factura, en cambio, se incrementa. ¡No iba a pagar AGBAR la sostenibilidad! No, no: las empresas tienen el derecho a sus incrementos exponenciales de beneficios y los ciudadanos la obligación de proporcionárselos, aunque los servicios los necesitemos en menor medida o, aún a nuestro pesar, se nos presten en cantidad o calidad menores. Para eso está el Estado zapaterista garantizando el buen fin de monopolios y de oligopolios, y si no, que se lo pregunten a las telecos. Con colega del pupitre o sin colega del pupitre, los beneficios de unos cuantos son sagrados. Por más que se desgañite la Unión Europea diciendo que la estructura española de las telecomunicaciones es un mierdón impresentable. O mira, si no, la estafa de las gasolinas, apenas un quince o un veinte por ciento más baratas pese al desplome de los precios del petróleo en más de un sesenta por ciento (cuando la cosa fue al revés, también las diferencias de incrementos fueron en contra nuestra).

Y, claro está, los impuestos. Van a subir los impuestos. ¿El IRPF? ¡No, por Dios! Habían dicho que sí, pero las cifras de votos parlamentarios olían a hostia que se cagaban. Pepiño se quedó con el culo al aire en lo de las rentas -de trabajo- de más de 50.000 euros anuales. Nada, no se tocan las rentas de trabajo. Y menos, las de los engominados. Si eso, ya congelaremos el sueldo a los funcionarios, que son unos pringados y, además, los que no lo son aplaudirán como tontos por meterles mano a esos vagos, claro que sí. Lo que haremos -dicen ahora, que vete a saber mañana- será cascar a las rentas del capital. ¡Ah, caramba! ¿Van a pasar el tipo impositivo de los SICAV al 20 por 100 (que sería lo mínimo, vamos)? ¡¡No!! ¡¡Eso jamás!! Los SICAV no se tocan. Para eso -por si las moscas- se privó de su control a la Agencia Tributaria para entregárselo… ¡Hombre! Para entregárselo a una… ¡Comisión Nacional! (de esas que van tan bien aquí y que prestan tantos y tan relevantes servicios a la ciudadanía). En este caso, la del Mercado de Valores. Bueno, pues no: las rentas del capital que van a cascar van a ser las demás, es decir, las de los pequeños ahorradores.

Menos mal que después de tanto drama viene el chiste: Cayo Lara, el de Izquierda Unida (y eso que parecía más serio que el triste Llamazares, cómo engañan las apariencias) ha ido a explicarle al rey cómo se lo están montando para cargarse la monarquía. Alegría de la vida, oye…

¡Y pensar la de degollinas que a lo largo de la Historia ha habido por mucho menos que todo eso..!

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Comentarios

  • miguelc  On 02/09/2009 at .

    Gripe A. Yo también estoy muy molesto por lo que está pasando.

    Según parece la tasa de mortalidad de esta gripe no es mayor que la de la gripe estacional de toda la vida, en todo caso lo contrario. Así pues, ¿porqué en las televisiones el número de minutos dedicado a la primera es cientos de veces mayor que el dedicado a los de la segunda?

    Trabajo en un centro de enseñanza, y estoy viendo casos de miedo ante el comienzo del nuevo curso. Algunos padres están tan preocupados que la más mínima noticia, o incluso rumor, puede causar que se vacíen las aulas.

    Me podría creer, como algunos afirman, que las farmacéuticas están alentando la alarma, que están presionando a [algunos] políticos y medios para que les sigan el juego. Lo que no me puedo creer es que sean tan poderosas como para obligar a TODOS los políticos, y a TODOS los medios para que les hagan el caldo gordo… y sin que estalle un escándalo de proporciones mayúsculas.

    Para mí el quid de la cuestión está en los medios de “comunicación”, que dejaron de ser de comunicación hace años para convertirse en medios del espectáculo.

    En las últimas décadas hemos tenido bastantes casos de campañas de alarma injustificada, algunas de ellas relacionadas con la salud, y otras no. ¿Nadie se acuerda que como el 31 de Diciembre de 1999 se iba a acabar el mundo, o de como el derrumbamiento del volcán de La Palma iba a causar un tsunami devastador en todo el Atlántico norte?

    Los seres humanos somos racionales sólo tomados de uno en uno, y sólo cuando estamos en calma emocional, NO lo somos en cualquier otra situación, especialmente en grupo.

    La libertad de expresión está limitada, por ejemplo, en tanto no puede ser utilizada para perjudicar indiscriminadamente a otros faltando a la verdad; quizás deberíamos añadirle una nueva limitación, cuando se usa para promover la innata estupidez colectiva humana.

  • antonio  On 02/09/2009 at .

    Quien se quiera mosquear más todavía con el timo del Tamiflu puede ver el corto documental de Julian Alterini “Operación pandemia”: http://www.vimeo.com/6302377

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