A mí que me registren

De la serie: Anuncios y varios

Desde hoy, todas las entradas de esta bitácora van a quedar registradas en Safe Creative, un registro de la propiedad intelectual on line que es una prueba judicialmente oponible para acreditar la autoría de un texto. Conocí Safe Creative en 2007 e hice un poco de experimento y me gustó, me pareció buena idea, pero tampoco nada capaz de alterarme el pulso cardíaco. Ahora, como se verá más abajo, las cosas han cambiado y adopto el procedimiento registral en cuestión. Que tiene otras virtudes, como la de ofrecer un perfil del autor (al que podéis acceder pinchando en la etiqueta que consta justo debajo del pin de la licencia, en la columna derecha.

Que nadie tema nada: no me he convertido al apropiacionismo. La licencia Creative Commons by-nc-sa continúa protegiendo «El Incordio» como una bandera al viento. Ya sé que esto de propiedad intelectual da dentera y hubiera sido más apacible y más correcto utilizar la expresión «derechos de autor», pero no tengo ningún control sobre la denominación de la página y de su aplicación. Después de todo, a los registros presenciales, también en esta España cutre y triste se les llama de Propiedad Intelectual.

Pero, salvo esta constancia, todo sigue igual que antes. Exactamente igual.

Ocurre que ya me viene mosqueando que, con alguna frecuencia, cosas que leo en algún periódico (de papel, que aún me toca más los cataplines) me suenan de haberlas escrito yo y resulta que el «nc» de la licencia Creative Commons no autoriza a esa reproducción salvo en el ejercicio del derecho de cita pero, en este caso, es necesario eso, citarme: mi nombrecito, el de la bitácora y el enlace correspondiente al artículo de que se trate. Vamos, que se trata de plagios como la copa de un pino. Hay becarios -o no tan becarios- que se pasan de listos y que se creen que toda la red es como «El Rincón del Vago».

A partir de ahora, afirmaciones como la que he hecho más arriba incluirán el nombre del plagiario y podré hacerlo con pruebas fehacientes en la mano.

Porque juro que, aunque me cueste una pasta, como pille a uno con las manos bien metidas en la masa, le echo encima al bufete de Sánchez-Almeida con órdenes de jurisdegüello despiadado.

Por mi padre que lo hago como que «pi» es 3,14

Safe Creative #0909214566770

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