El peor remedio

De la serie: Pequeños bocaditos

Hace cosa de un par de años, contemplamos con muy poca sorpresa cómo la censura judicial -recordemos: caso «El Jueves»– obtenía justamente el efecto contrario al que un magistrado tecnológicamente ignorante pretendía obtener, lo que llevó a lo que en otras circunstancias no hubiera pasado de un incidente doméstico -la Zarzuela cabreada por la portada en cuestión- a las primeras páginas digitales (y algunas no tan digitales) del mundo entero.

Volvemos a estar otra vez en las mismas o, vaya, parecidas, hay pequeños cambios de ambiente: Zapatero mete la pata y no resiste la tentación de hacerse el bonito con Obama y se hace la gran foto con el presidente americano y señora y con toda su familia (la de Zapatero). El hecho de que las chicas son menores de edad sirve para tapar el hecho de que éstas han salido horribles (no digo que lo sean, digo que han salido, cosa que pasa en las mejores familias, incluyendo la mía) verdadero motivo por el que se solicita -y obtiene- que la foto desparezca de la página web de la Casa Blanca.

Mal. Tarde y, sobre todo, mal.

Las fotos están por toda la red. Yo las he visto ahora, en esta noche de viernes, en un montón de sitios, pero es que ya las había visto, mientras cenaba, en dos telediarios. Unas fotos que, en el peor de los casos, hubieran sido pasto de los cabrones de la tele basura una semana, quizá dos, Bueno, pues no sólo proliferan por la red entera sino que, además, son objeto de mofa y befa, de trucajes, de fotochós y de toda suerte de gamberradas (y lo digo con toda mi ira contra sus autores, no hay el menor sarcasmo ni simpatía en la expresión). No quisiera estar en el pellejo de estas pobres chavalas cuando el lunes que viene vayan al cole. Ni quisiera estar en su pellejo cuando, dentro de unos años, ya mayores, profesionales y/o madres de familia normales y corrientes, como cabe suponer que serán, salgan a relucir las jodidas fotos (¿quién no tiene una foto de adolescente que quisiera que desapareciera de la faz de la tierra?). Que saldrán, porque no deja de ser la foto de un presidente del Gobierno español con un presidente norteamericano, es decir, que tiene un cierto valor histórico.

Y es que más de una vez -y esta es una de ellas- he pensado que hay ocasiones en que a los niños de quien hay que protegerlos es de sus protectores.

Por otra parte, yo no voy a decirle a Zapatero cómo tiene que llevar las cosas en su familia, pero si a uno no le gusta la imagen que dan sus hijas en una foto, lo primero que tiene que hacer es no permitir que sus hijas ofrezcan públicamente esa imagen. Es decir: el verdadero problema de esa foto, debió resolverse en el hotel o donde quiera que se aloje la familia presidencial española. Los padres debemos conjugar la progresiva tolerancia ante las libertades de los hijos -crecientes según van creciendo en edad- con la delimitación clara de unos máximos y unos mínimos, delimitación que debe extremarse -siempre dentro de lo razonable- cuando se trata de un acto público oficial o cerca de lo oficial. Si a una de mis hijas le diera por ir de gótica, supongo que no podría evitar ese tipo de atuendo en su cotidianidad (si bien exigiría unos límites, porque se puede ir de más y de menos), pero de ninguna manera se lo toleraría en una ocasión tal que una boda, por ejemplo. Siempre se puede transigir, negociar (venga, va, un toque vale, pero nada más que un toque), pero cada circunstancia tiene un límite por exceso o por defecto. Luego, ya, de mayores de edad que hagan lo que quieran y que apenquen con lo que les reporten sus actos.

De todas maneras, siempre he pensado que los atuendos tribales (da igual góticos que heavy metal, que punky, que lo que se quiera…) no son sino la manifestación externa de una importante falta de personalidad que deriva directa e indudablemente de carencias educativas y quizá de otras carencias, todas ellas de origen familiar. Allá películas y allá cada cual, pero es lo que hay, a mi modo de ver.

Lo siento mucho, mucho, por ellas, por las chicas. No tienen ninguna culpa ni de la foto, ni del rebomborio que se ha levantado, ni siquiera de las cosas que nos dice esta foto; y sin tener ninguna culpa van a pasarlo seguramente mal a causa de todo ello.

Lo siento mucho menos -o nada en absoluto- por su padre.

Safe Creative #0909254588046

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • Lobo  On 26/09/2009 at .

    Dí todo lo que quieras, pero la que da miedo es la Sonosoles.

  • arthur  On 26/09/2009 at .

    No veo tanta polemica, como la que se ha montado. Solo una simple reflexion “quien mire mal por su mano, vaya al infierno a quejarse” esto lo dice todo.
    Para terminar con una sonrisa en los labios un enlace con unos remake de la foto de marras
    http://ceroizquierda.blogspot.com/

  • Jordi  On 26/09/2009 at .

    Si según dicen ZP y Sonsoles, quieren preservar la intimidad de su familia, estas chavalas tenían que haberse quedado en España y en el cole. Punto pelota.

  • López  On 27/09/2009 at .

    Hola Javier.

    Sólo comentarte que la palabra rebomborio no está aceptada en castellano. Te lo digo porque ya te he visto usarla al menos un par de veces en los últimos días y creo que te gusta escribir bien. Se te coló un préstamo del català 🙂

    Un saludo.

  • Monsignore  On 28/09/2009 at .

    Mea culpa. Me he reído un rato largo a costa de las pobres mozas. Pero… (siempre hay un “pero”)…

    … pero me quedo con el comentario que he leído por ahí:

    ¿Qué ha sido del “así no vienes conmigo”?

    Porque vale, aceptamos el cargo de “primera dama circustancial”, el de quien acompaña a su marido en los viajes oficiales que le apetecen – oye, que las profesionales de esto (Obamas, Clintonas et alia) saben que en esto no se puede elegir, que o vas a todos o no vas a ninguno; y aceptamos también que, pagando de su bolsillo (hoini soit qui mal y pense) y si el anfitrión acepta el extra en costes de seguridad, se lleven a la prole a visitar países exóticos.

    Pero leches, que si sospechamos que pueda haber un momento en que estas mozas sean relacionadas con el séquito oficial, hay que cuidar la imagen. Y si – adolescentes al fin y al cabo, y de eso vuestro párroco sabe más de lo que quisiera – las zagalas se niegan a abandonar la túnica de familia Addams con Dr. Martens, pues se quedan en el hotel y todos tan frescos.

    Que ahora me toca a mí lidiar con mis corresponsales de Ultramar, que no sabían que teníamos emos en La Moncloa.

  • Teo  On 28/09/2009 at .

    Pues menos mal que nos has explicado el tema de “las góticas”. Yo creí que se les había muerto una abuela.

  • Javier Cuchí  On 29/09/2009 at .

    Caramba, López, pues tienes razón. Y eso que no me lo he acabado de creer hasta que he mirado los dos diccionarios, el de la RAE i el del IEC.

    Si antes de tu aviso me toman juramento, hubiera afirmado sin pestañear que rebombori (en catalán) es un barbarismo castellano.

    Anotado queda. Y gracias.

  • Jorge Delgado  On 29/09/2009 at .

    Lleva Ud. toda la razón, D. Javier, y suscribo también plenamente la frase de Monsignore “¿Qué ha sido del “así no vienes conmigo”?”
    No es mejor padre el que no pone límites a sus hijos y les deja que hagan, simplemente, lo que les dé la gana. Y para muestra este botón: las que pagarán las consecuencias son las niñas, todo porque sus padres no tuvieron pelotas (u ovarios) de decir “Así no vienes conmigo”.
    Al ver las fotos en la oficina con los compañeros (y el consiguente debate) comentaba yo que me parecía estupendo que en su vida privada vistieran como les diera la gana, como si querían ir con un sayo de esparto, pero, si vas a cenar con el presidente de EEUU, quieras o no, estás en un acto oficial (por muy privado que sea) y no puedes ir vestido/a con un hábito de monje benedictino por muy gótico/a que seas. Y si no quieres ponerte algo un poco más “normal”, pues te quedas en el hotel y punto pelota, que a mí no me dejas en ridículo delante del Sr. Obama & family.

    Al final, las que pagan el pato son ellas, simplemente porque sus padres confunden firmeza con falta de cariño.

A %d blogueros les gusta esto: