Imbécil

De la serie: Rugidos

Que un fulano cuya notoriedad viene de ser presidente de un club de gente que da puntapiés a una pelota, por más económicamente potente que sea ese club, agarre el teléfono y, así por las buenas, se dirija al presidente de una comunidad autónoma -una de las mayores dignidades del Estado, por detrás del Rey y del Presidente del Gobierno, y por delante de los propios ministros- y le llame imbécil reiteradamente, dice muchas cosas.

Dice, por ejemplo, que un país donde puede pasar esto y no pasar nada, está en la mismísima mierda.

Dice, por ejemplo, que una masa social que le aguanta eso a su representante sin que le asalten el despacho y lo echen a puntapiés a la calle, es una masa social a la perfecta altura moral de ese representante.

Dice, por ejemplo, muchísimo de cualquier agrupación política que acoja a ese elemento.

Y dice, por ejemplo, muchísimo de todos y de cada uno de los que le voten.

De donde deduzco que no pasará nada, que su masa social le jaleará entusiasmada, que no sólo habrá una agrupación política que lo acogerá sino que, además, dos o tres -los peores postores- se habrán quedado con las ganas de integrarlo en su seno y que cosechará miles, quizá centenares de miles, de votos.

Porque conozco perfectamente a este país asqueroso.

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Comentarios

  • Jordi  On 10/10/2009 at .

    Otra cosa es también si un presidente de CCAA tiene derecho a invertir parte de su tiempo escribiendo artículos sobre fúngol.

  • Javier Cuchí  On 10/10/2009 at .

    Hombre, Jordi, no podemos fiscalizar el tiempo de la gente. Este señor, por larga que sea su jornada, algún tiempo libre tendrá, sea mucho o sea poco. Además, el artículo no era propiamente sobre fúngol sino sobre política, cosa que tampoco es estrictamente su trabajo -a ese nivel- pero se aproxima bastante.

    De todos modos, eso no le quita ni le pone al principal del asunto, porque aunque Fernández Varas escribiera como particular, no deja de ser lo que es y, sobre todo, el calzoncillero tampoco deja de ser lo que es y de representar lo que representa, que ahí está el mal.

    Sólo espero que su más que probada estupidez -por este y por otros incidentes- no recaiga sobre el común de los catalanes (como suele ocurrir) porque, oigan, yo soy inocente, yo no tengo nada que ver, yo no estaba, yo tengo coartada. Y como yo, unos cuantos miles. Vamos a ser modestos.

    ¿Y por qué no abolimos el pelotismo de una puta vez y nos dedicamos todos a fiscalizar la política? En dos días, una de dos: o acabaríamos a tiros o arreglaríamos este puto país para siempre. Yo creo que las mínimas posibilidades de lo segundo pagarían el riesgo -prácticamente fatal- de lo primero.

  • Jordi  On 11/10/2009 at .

    Lo cortés no quita lo valiente: Laporta es un impresentable de tomo y lomo. Pero es curioso comprobar como, desde que insinuó que se iba a dedicar a la política, el acoso y derribo al personaje está siendo brutal. Y, curiosamente, del Periódico de Catalunya, conocido popularmente como “el BOE del PSC”.

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