óXcars

De la serie: Anuncios y varios

Nuevamente -por segunda vez- se convoca en Barcelona la fiesta de entrega de los premios óXcars, un verdadero acontecimiento de la cultura libre que, si sigue la tónica del año pasado, será verdaderamente espectacular; la organización corre a cargo de Conservas, el equipo que dirige, coordina, encabeza, lidera o yo qué sé Simona Levi y aquí y ahora doy fe -ya la di el año pasado- que de todas las manifestaciones copyleft que he visto o tenido noticia más o menos pormenorizada, esta es, de largo, la más profesionalmente producida, salva sea la buena intención y el esfuerzo desplegado sobre todas las demás, que todo suma, ojo. El programa, tanto del acto como de los premios otorgados este año, es muy atractivo; de hecho, lo único que lamento es que dura muchas horas (empieza a las 9 de la noche y se prolonga fácilmente hasta más allá de las 2 de la madrugada) para que pueda disfrutarlo en su integridad un cincuentón ya decadente que a las 12, como la cenicienta, levanta el vuelo en demanda de su lechita y su camita. Bueno, como aquel que dice 😉

Yo creo que nadie -nadie que esté en el mundo libre– y que viva en Barcelona o proximidades debería perdérselo; y me consta que hay gente que se lo pierde de propósito, algo hay ahí que no le cuadra. Y, desde luego, está cada cual en su perfecto derecho, pero mi opinión, la opinión de quien ha subido a palacios y bajado a cabañas, la opinión de quien acude a los óXcars y también a las convocatorias anti$GAE frente a su propia sede, a sabiendas de que será uno más de cuatro gatos, es que cualquier pretexto debería ser bueno para que nuestro entorno, por pequeño y reducido que fuera, mostrara la solidez de una roca que es lo que, como diría un capitán del XVII, infunde mucho terror al enemigo.

Me gustaría ver a gente a la que el año pasado no vi porque no quiso ser vista. Las diferencias que pueda haber hay que hablarlas, no guardarlas en el armario y mucho menos cubrirlas con un dosel de presunta superioridad ética o estética. El enemigo es muy potente, está armado y es peligroso, no podemos dividir fuerzas aunque ocasionalmente pueda no gustarnos la batalla o el lugar que ocupamos en ella. En este tipo de ocasiones, siempre hay lugar para la cervecita amable, el aparte conciliador, el debate esclarecedor, lo que haga falta. Y poner sobre la mesa quejas y agravios, claro que sí, lo que sea preciso. Pero, ante todo, sobre todo, demostrarle al enemigo que, aún con nuestras diferencias, con nuestras pequeñas mierdas, estamos todos juntos contra él, que la guerra es, para nosotros, para todos nosotros, lo primero.

Será este jueves, 29 de octubre, en la sala Apolo (c. Nou de la Rambla, 111 – junto a Paral·lel) a partir de las 21 horas

¿Nos vemos allí?

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