Así se escribe la historia

De la serie: Correo ordinario

Hoy me he topado con una de esas de las de coger y escribir una carta al director del periódico correspondiente. Finalmente he desistido. Por dos razones: una, porque desde que tengo bitácora ya no necesito escribir cartas a ningún periódico; y otra porque me niego a someterme de manera infamante al criterio de vete a saber quién decidirá que la carta se publique o no y que se reserve -y utilice prolijamente- el derecho de recortar y modificar.

Me ha venido el impulso al leer en «El Periódico» de hoy una noticia firmada por un tal Juan Ruiz Sierra y que dice mucho -y nada bueno- de la capacidad profesional del tal Ruiz.

La noticia se refiere al Free Culture Forum que inició ayer su andadura con la intervención de un nutrido grupo de panelistas de reconocido renombre, por lo menos en el entorno de esta temática, y que continuará prolongándose hasta mañana ya en fase de debates, conclusiones y redacción de un manifiesto. Creo que con estas pocas palabras queda claro el perfil del evento: tres jornadas de estudio, de reflexión, de debate y, en fin, de trabajo.

Pues bien, pese a haber asistido a la sesión de ayer (presumiblemente porque, de otro modo, la cosa sería intolerable) Ruiz lo ve de esta manera: «El Free Culture Forum, publicitado como “el mayor evento de la cultura libre de todos los tiempos”, apenas reunió ayer en Barcelona a unas 300 personas. Es un número modesto si se toma en cuenta lo ambicioso del punto de partida, la popularidad de las ideas que se defienden —el intercambio de archivos y conocimientos sin restricciones en internet— y lo mucho que en España se practican las descargas no autorizadas». En lo único que acierta -más o menos- es en la cifra de asistentes; en lo demás, se hace de la picha un lío por completo.

El primer lugar, «el mayor evento de cultura libre de todos los tiempos» es el reclamo divulgador no del Free Culture Forum sino de un evento que se había celebrado la víspera, el jueves por la noche, en la sala Apolo, que era la entrega, en su segunda edición, de los premios óXcars. Y ahí no estuvieron 300 personas, sino muchísimas más. No soy especialista en numerología manifestativa ni en la medición de superficies a ojo, pero la sala Apolo estaba llena a rebosar -yo, que no soporto las aglomeraciones, lo pasé francamente mal- y no cabía ni un palillo más ni en la planta baja ni en el piso superior. No sé cuánta gente representa eso, pero más, muchos más, de 300, seguro. El acontecimiento de esa noche puede verse bastante bien reflejado en la web de la AI que reproduce una crónica de Eva Belmonte en «El Mundo».

En segundo lugar, escribir -en clara sorna- que 300 asistentes al FCF es un número modesto significa que el Ruiz este no se ha enterado de que no se trata de un acontecimiento de masas -que no pretende ni puede, por su propia naturaleza, pretender ser- sino como queda dicho, unas jornadas de trabajo. Y, en este contexto, 300 es una cifra muy habitual y muy adecuada para este tipo de eventos. No sé si Ruiz tendrá mucha costumbre de asistir a ellos; quizá debiera hacerlo y podría ser que aprendiera algo.

Pero nuestro héroe mediático continúa: «Aquí la palabra clave, equívoca y sugerente, es free, libre en inglés, tanto en el sentido de ausencia de límites como de gratuidad, y los participantes la usan como si fuera su más íntimo mantra». Y ahí demuestra que no estaba mucho por lo que se hablaba porque el concepto de gratuidad es, salvo en algunos aspectos básicos y elementales, secundario. En general -y de forma claramente prioritaria (ya lo verá en las conclusiones si se toma la molestia de leerlas)- se habló de libertad, porque en muchos aspectos de las diversas intervenciones, se diagnosticó el problema de la distribución, cuyos circuitos están mayoritariamente bloqueados por el apropiacionismo, y se estudió -y se sigue estudiando- la financiación de los contenidos libres, porque la producción sí tiene unos costes -en algún caso, como en el del cine, elevados- y se trata de resolver este problema. También se estudió -muy obvia y lógicamente- el problema de la propiedad intelectual como elemento creador de una escasez de aquello que no es intrínsecamente escaso -como el propio conocimiento, la propia creación- a base de fomentar sin escrúpulo alguno la corrupción política a todos los niveles en el ejercicio de un enorme poder económico -y consecuentemente en el estalecimiento de lobbys potentísimos- y, en este ámbito, no sólo se hizo referencia al sector de la creación artística sino también, por ejemplo, al de la industria farmacéutica o al de la edición científica, que atenaza bajo copyright la investigación científica generada con dinero público (o sea que, cuando menos en este caso, sí estamos ante un robo en toda regla y con todas las letras).

Como puede verse, no se trató de una efusión general del todo gratis, como parece decirnos Ruiz, en mosqueante coincidencia con el sonsonete preferido por las discográficas y por las entidades de gestión, ni de una kermese de las descargas (aunque, sí, también hubo algunos minutitos aquí y allá dedicados a ellas).

En el resto no entro porque son simples valoraciones de ese elemento y el registro que utiliza lo dice todo, así que cada lector que juzgue por sí mismo.

Lo que sí está claro es por qué la prensa convencional está en unas horas bajas de las que difícilmente levantará ya cabeza. Cada vez que un medio suelta una patochada como esta, varias decenas de personas -no me atrevo a decir centenares pero, en fin, las cifras las tiene el contable- deciden no volverse a dejar un céntimo en ese medio (y de rebote, a muchos de los demás). Cuando muchos medios que se dedican al cepillado de los intereses de las empresas editoras en vez de servir al lector con noticias fidedignas que reflejen la realidad de los hechos y no los dicharachos de un medio becario, cuando esos medios, digo, se vayan al garete -muchos ya se están yendo- a ver si viene la $GAE a agradecerles los servicios prestados salvándoles de la quema.

Estaré ahí para verlo atenta y gratamente.

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Comentarios

  • lamastelle-conspiranoico  On 31/10/2009 at .

    Me ha encantado el titular : ” La disidencia mundial contra el ‘copyright’ conspira en Barcelona “. Asi que conspirando…y sin avisarme a mi, ¿eh?:-)

  • Jordi  On 02/11/2009 at .

    En otra guerra no menos virulenta, la de la lucha por el acceso a una vivienda digna, la Vanguardia proclama a bombo y platillo el supuesto exitazo del Barcelona Meeting Point, o mercadillo anual de ladrillos. Y en la misma sección de Economía de su edición digital, varias noticias rozando la histeria sobre las centenares de miles de viviendas a la venda en España y que la banca, gran promotora de este desastre, se va a comer con patatas.

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