Los muertos que algunos matan

De la serie: Correo ordinario

Ayer a primera hora de la mañana se supo el acuerdo final que habían alcanzado el Consejo de ministros de la UE y el europarlamento sobre la Enmienda 138/46, un acuerdo redactado en términos vagos, oscuros y no del todo inteligibles. Entre los encajes de bolillos que hacen esos tíos y el enrevesado registro lingüístico jurídico que se usa en la farragosa y absurda burocracia europea, es dificilísimo obtener el agua clara en apenas tema alguno.

En fin, parece que cabe deducir -dicho sea con bastante prudencia porque entre lo dicho, las traducciones y las interpretaciones, vaya usted a saber…- que, en lo que se refiere a las descargas de contenidos desde redes P2P, el europarlamento ha aprobado el corte de conexiones condicionado a que dicho corte sea ordenado por un organismo administrativo independiente (primeras risas), mediante un procedimiento previo con audiencia del interesado y con garantía judicial como mínimo a posteriori. Es decir, que, aunque sea en última instancia y a toro pasado, pueda recurrirse en todo caso a los jueces. Y, a partir de ahí, el blablabla de que esto sólo se llevará a efecto en casos de urgencia debidamente probados y de conformidad con la Convención para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales, los Grandes Expresos Europeos y toda la cagarela que, ya a estas alturas, no se cree ni el tonto del pueblo.

Toda la prensa española -que ya sabemos de qué pie cojea en esto de la propiedad intelectual- lanzó ayer las campanas al vuelo, porque ya se iban a poder cerrar administrativamente y sin previa intervención judicial las conexiones de los descargadores de contenidos sujetos a derechos peseteros de autor, mientras que, por otro lado, las plataformas activistas europeas pro-cultura libre lanzaban también las campanas al vuelo celebrando una resonante victoria.

¿Cuál es la realidad? Ayer estuve consultando meticulosamente el asunto y estas son unas conclusiones que veo muy claras:

Primera: el texto acordado, establece mínimos de protección ciudadana, no máximos. Los Estados que quieran legislar de modo más favorable a los derechos cívicos, pueden hacerlo con todas las bendiciones europeas. Además, las constituciones nacionales -y, desde luego, la nuestra- prevalecen sobre este tipo de normativa europea y, por tanto, nada ha cambiado en España y nada va a poder cambiar mientras la Constitución continúe como está. Sospecho que lo mismo puede decirse, por ejemplo, de Francia, donde la Ley HADOPI va a tener que quedarse también como está (si no la tumban, porque ha vuelto a ser recurrida).

Segunda: en cambio el texto en cuestión sí que cambia las cosas en otros países europeos donde las garantías cívicas no alcanzaban a los mínimos que quedan establecidos tras el acuerdo. Obviamente, es mejor un procedimiento administrativo, por sumario e incluso por corrupto que sea, que nada y nada es lo que había, o lo que se planificaba que hubiera, en no pocos Estados. Por esta vía, se comprende la alegría del activismo libre europeo.

Por tanto, todo lo que $gaes y promusicaes y otras hierbas van a poder hacer por estos pagos es presionar al Gobierno para que regule el cierre de las páginas que ofrecen enlaces a descargas con ánimo de lucro (sin ánimo de lucro, la normativa que las cierre será ilegal) y aún así, veremos en su día qué opinarán los jueces sobre si el lucro obtenido a través de la publicidad en estas páginas es suficientemente determinante como para amordazar lo que, en sí, no es más que libertad de expresión (como a estas horas ya han sentenciado varios tribunales), puesto que un enlace no es un contenido sino un equivalente a decir mira, ahí hay esto y si lo quieres sólo tienes que tomar el metro y bajarte en tal parada; toma, te cedo mi billete.

Esto, por una parte. Por la otra, está claro que con la ley en la mano poca cosa van a poder hacer, ni ahora ni nunca, y supongo que ahí está la clave de la parcial rendición -que derrota en toda la línea tampoco lo ha sido- del enemigo. Lo cierto es que la tecnología siempre irá por delante de cualquier norma que se imponga, y la realidad, a su vez, es tozuda como un maño y acaba también imponiéndose. Está claro, por ejemplo, que las telecos no iban a tolerar desconexiones en masa; sólo hay que ver lo mal que llevan la desconexión de los cuatro millones de líneas de móviles que no han ido con el DNI en la boca a casa de Rubalcaba y eso que las compañías saben lo que yo solo alcanzo a imaginar: que la mayoría de estas líneas están, de hecho, abandonadas (con lo cual se producirá el beneficioso efecto de liberar números de teléfono, que parece que ya iban siendo un bien escaso). También está claro que el efecto político y electoral de las desconexiones en masa iba a ser devastador y probablemente iba a tener un efecto de fichas de dominó quizá en otros temas, ante una mayor consciencia del ciudadano sobre las agresiones a que están siendo sometidos sus derechos civiles en pro de los intereses de corporaciones privadas.

Y aún en el supuesto de las desconexiones masivas y de que consiguieran cegar el P2P, habría que ver por dónde iría la reacción de consumo de la gente, que ya he dicho muchas veces que muy probablemente iría en sentido opuesto -y a peior– de los designios de los amos del tinglado. Esa es una curiosidad que sí que me voy a comer con patatas, visto que, claramente, no va a haber desconexiones masivas (y, en España, de ningún tipo).

Lo que cabe esperar es que, perdida toda esperanza para el apropiacionismo, éste entre en la vía de la razón y, en esa vía, acometa, mejor antes que después, un par de tareas urgentes: la primera, arrojar lastre y quitarse de encima a toda la gente que les ha llevado a un oprobio social sin precedentes, abriendo ventanas y democratizando entidades; la segunda, empezar a rumiar modelos de negocio eficaces en la era digital. Si se emprenden ambas tareas, el ambiente empezará a estar en condiciones para iniciar a su vez la reconciliación con la ciudadanía que es, en definitiva, su clientela. Porque, como ya he dicho otras veces, no es bueno para nadie que un pueblo ande a tiros con sus creadores (con los de verdad, me refiero) y hay que normalizar la situación cuanto antes mejor. Pero, claro, en condiciones dignas para todos. Que son posibles.

El texto final de la Enmienda 138/46 tiene otro aspecto, que es el que trata de la neutralidad en red. Parece -dicho sea con todas las reservas- que ahí el panorama sí que ha quedado muchísimo más sombrío. Si fuera así, Europa se habría autocolocado en una posición tremendamente mala: en primer lugar, por la barbaridad intrínseca que supone prescindir de la neutralidad en red; en segundo lugar, porque, habiéndola garantizado Obama para los Estados Unidos, Europa pierde competitividad en proporciones quizá inasumibles. Suena a suicidio. Por eso no quiero acabar de creérmelo y quiero mirar esto bien mirado y consultarlo con quien sabe más que yo, a ver qué hay. Prometo el correspondiente artículo.

Pero de verdad que lo de la neutralidad en red pinta mal.

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Comentarios

  • JFA  On 06/11/2009 at .

    Esperamos tu artículo con impaciencia, Javier. Eso sí, lo de la neutralidad en la red pinta chungo, chungo… :

  • Ryouga  On 06/11/2009 at .

    Creo haber leído que aun tenia que ser ratificado y que podría no llegar a aprobarse viniéndose abajo todo lo aprobado hasta ahora, es eso correcto?

    Gracias por el articulo, muy necesario despues de leer las burradas de los medios tradicionales.

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