Franco forever

De la serie: Correo ordinario

«Cuando aprobaron la LSSI, y se denunció el primer intento de implantar la censura administrativa de Internet, la España del PP permaneció en silencio.

»Cuando aprobaron la LISI, y se volvió a denunciar el intento de implantar la censura administrativa de Internet, la España del PSOE permaneció en silencio.

»¿Qué España quedará para hablar cuando nos callen a todos?

Carlos Sánchez Almeida»

Así se expresaba ayer Carlos en un mensaje de correo electrónico cuyo contenido puso en el dominio público. Lo curioso es que el pasado sábado tuvimos ocasión de hablar largamente de este tema, puesto que volvimos juntos en el mismo vuelo de Tenerife a Barcelona y, por tanto, compartimos también la espera previa inherente y la no menos inherente y al parecer inevitable sesión de vejaciones y humillaciones del control de seguridad aeroportuario. Y nuestra conversación transcurrió sobre un leit motiv que él mismo enunció: «Cuando las reglas que ellos mismos crean se les tuercen [ante los jueces, por ejemplo], entonces cambian las reglas». Profético: recuerdo, de nuevo, que esto lo decía el sábado 28 de noviembre.

Porque, efectivamente, han cambiado las reglas. A traición, no faltaría más, al más clásico estilo «Comisión europea», metiendo la censura de matute en una Ley de contenido -teóricamente- puramente económico.

Ubiquemos, pues, la cuestión. La LISI, permitía el cierre de páginas web en cuatro casos en los que corran peligro los siguientes bienes: la seguridad pública y la defensa nacional, la salud pública y la protección de los consumidores, la no discriminación por motivos de sexo, raza, religión, etc. y, finalmente, la protección de la juventud y la infancia. Ahora, escondido dentro del paquete de la Ley de Economía Sostenible, meten de matute el ominoso quinto supuesto: la salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual.

Es muy grave. Gravísimo.

Parecería que la norma en cuestión se dirige a terminar con las descargas desde redes P2P; con un cierto orden: primero a por las páginas de enlaces y después una persecución más vasta contra los descargadores más caracterizados pour encourager les autres. Si realmente sólo se tratase de esto, no me alarmaría demasiado. En lo personal, porque la porquería que se hace ahora no me interesa ni gratis, o sea que, en lo que a mí respecta, la mula está más aburrida que una ostra en un acuario, porque no trabaja más allá de tres o cuatro veces al año: una para cada descarga de Ubuntu (con lo que contribuyo a aligerar servidores y optimizar recursos, en agradecimiento por la gratuidad de los mismos) y otras dos de algún tipo de documentación o de programa libre cuya página de descarga no alcanzo a encontrar. Y en lo, digamos, político, por dos razones, a su vez: en primer lugar, para que los boabdiles del pasar de todo lloren como mujeres lo que no supieron defender como hombres y, en segundo lugar, para satisfacer mi curiosidad de ver qué pasa, de cuál es el comportamiento de la ya muchísima gente que no ha adquirido el hábito -o el vicio, según- de pagar por contenidos. Muchas veces he dicho que, a ratos, desearía que lo de las descargas se cortase de raíz para escarmentar a los perezosos y a los gallinas que no saben defender sus derechos, pero también para que la farándula viera cómo pese al frenazo al P2P la situación no cambia o cambiaría, en todo caso, en favor de los autores copyleft.

El problema es que no solamente se trata de esto (que ya sería gordo por las implicaciones paralelas en materia de privacidad) sino que, como era de temer -temor que he concretado en Sánchez Almeida quien, por otra parte, lleva ya muchos años formulándolo en medio de la sordera general- ha ido más allá y se pretende llegar al control de Internet estableciendo la censura previa. Porque, se acuerdo con el mecanismo que establece esta especie de quinta columa tramposa que nos ha endilgado Zap, los ISP vendrían obligados a suministrar la identidad de sus abonados a requerimiento de un órgano puramente administrativo y sin autrización judicial previa (lo cual vulnera directivas europeas y quebranta sentencias dictadas en cumplimiento e interpretación autorizada de las mismas, aparte de los derechos constitucionales); seguidamente, ese órgano administrativo procedería a dictar los correspondientes cortes de conexión y, sobre todo -y ahí está la madre del cordero- cerrar las páginas con contenidos ilegales, según el propio ministerio de Cultura. Al loro: no con contenidos protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual, sino ilegales, así, a saco. Esto me parece ilegal, pues lo borro. De esta manera, pueden permitirse el lujo de cerrar por la brava páginas que los jueces no han considerado delictivas. Es exactamente lo que dice Carlos: como la regla no me sirve, la cambio y listos. Pero claro, las páginas con contenidos ilegales podrían no ser sólo las de enlaces a contenidos sino… otras. Digamos, por ejemplo, que si a Julio Alonso lo persiguieron judicialmente por una pura constatación de carácter periodístico -ni siquiera llegó a opinión- que a la $GAE no le gustó, con la quinta columna en marcha, la solución es radical e inapelable: se le cierra la página por las buenas y, muerto el perro, se acabó la rabia.

Treinta y cuatro años después del fallecimiento de Paco el Invicto en olor de melenas, treinta y uno después de la Constitución, el PSOE nos reinstaura la censura, así de claro. Porque esto es la pura y simple reinstauración de la censura. Y lo más asqueroso es que los corifeos que han puesto la jeta -porque, en el fondo, son tan parias como el que más, sólo que con mucha menos vergüenza- son aquellos que -¿recordáis los cuarentones y cincuentones?- se pasaron las postrimerías del franquismo llorando a moco tendido porque su producto era una mierda a causa de la censura y que en cuanto desapareciera la censura crearían unas obras de arte como para quitar el hipo. ¡Morrudos!

En fin, el juego no puede estar ya más claro: el quid de la cuestión es controlar la opinión en red, pero no tanto a beneficio de Teddy Bautista -que también: hay que agradecerle los servicios prestados- sino al de intereses mucho más importantes, que hay que ser miope para no ver.

¿Y qué vamos a hacer ahora?

En la Asociación de Internautas estamos estudiando el asunto, por supuesto, y evidentemente plantearemos acciones de respuesta. Pero la Asociación de Internautas no es un grupo de salvapatrias. La AI lo único que hace es recoger el impulso colectivo, pero no lo crea: simplemente, lo distribuye. Como he dicho muchas veces, representamos a mucha gente no porque esa gente se avenga a lo que nosotros decimos sino porque nosotros recogemos y exteriorizamos lo que ellos dicen y sienten. Por eso somos lo que somos. La pesadilla de la $GAE no ha sido la Asociación de Internautas en sí misma, sino el ingente volumen de ciudadanos cuyo sentir la AI ha sido capaz de interpretar y de poner encima de la mesa.

Quien ha de reaccionar -y en masa- es la ciudadanía. Y es ahora o nunca. Primero, porque esta ocasión ya es de por sí gravísima; se pretende cometer una enormidad sin precedentes desde que se acabó la dictadura franquista. Estamos ante un verdadero golpe de estado, ante una derogación de facto de la Constitución. Y, segundo, porque si esto pasa, se les abre la puerta a un campo infinito: a partir de ahí estaremos en sus manos, no tendrán límite ni en sus pretensiones ni en sus imposiciones.

Entre otras muchísimas y más importantes cosas, si estos tíos, toda la peña farandulera, con o sin P2P, da igual, venden un sólo disco, una sola entrada de cine o de concierto, es que los españoles somos gilipollas del todo y nos merecemos, por tanto, todo lo que nos pase. Que no va a ser poco.

No soy nada optimista respecto a esto último.

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Abundando en todo ello:

Asociación de Internautas (citando a ADSL Zone)
Asociación de Internautas (citando a «El Mundo»)
Julio Alonso
Enrique Dans (genial, por cierto)
Ignacio Escolar
Cabreados
Vanessa Rodríguez (RTVE)
Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en Internet (IMPRESCINDIBLE)

…y muchos más; no hay sino que ir buscando.

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Comentarios

  • Rogelio Carballo  On 02/12/2009 at .

    Por lo de pronto, estos indeseables (gobierno, SGAE, and co) han conseguido sacar de hibernación mi modesto blog. Así que, para empezar, merecen mi agradecimiento (cuando Enrique Dans afirmaba lo difícil que es escribir todos los días, hay que catarlo para comprenderlo).

    La cuestión no se limita a la puñetera propiedad intelectual. El conjunto de los 5 puntos (4 LSSI + 1 Ley Economía Sostenible) hacen que cualquier cosa que se cuelgue en Internet pueda ser englobada en alguna de esas 5 categorías, y por tanto, ser motivo de cierre de webs. Por otra parte, la Ley de Economía Sostenible no dice que las atribuciones de la supuesta Comisión de Arbitraje se limiten sólo a las infracciones del 5to supuesto, lesiones de la propiedad intelectual. La ley no impide a dicha comisión actuar en los 4 restantes supuestos: defensa nacional, defensa de los consumidores, lesión a los derechos de la infancia y lesiones a la igualdad de las personas. Antes, estos supuestos los dirimía un juez. Ahora es una comisión arbitraria la que los censura (perdón, resuelve), y a la vez se otorga la competencia de decidir si un juez debe intervenir.

    La censura china, la castrista, la de la URSS, la de los jemeres rojos, eran, sinceramente, más sutiles.

  • Ryouga  On 03/12/2009 at .

    Es que no acabo de creermelo , me recuerda a una película sobre un caso en sudafrica (interpretada por Marlon Brando creo) en la que el abogado protagonista creo recordar decia: “Cada vez que gano un juicio cambian la ley”

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