Alcaldeces, zapateces y aeropuerteces

De la serie: Los jueves, paella

El tema de la Diagonal, la joya de la corona de Hereu, se le tuerce y, como dije hace unos días, huele a muerto. Y, como sucede con los muertos políticos y administrativos, lo que procede es quitárselo de encima. Vamos por partes.

El Barcelona hay dos líneas de tranvía, un invento municipal para establecer líneas de comunicación low cost al no querer asumir el coste de unirlas por medio del metro. Es más: en un principio, en la etapa de planificación del invento, a la cosa se la llamó metro ligero. Una de estas dos líneas, cubre parte del área metropolitana que se proyecta hacia el Baix Llobregat y nace en la plaza Francesc Macià; la otra, se dirige a las poblaciones del litoral norte, allende el río Besòs y nace en la plaza de las Glòries (Glòries Catalanes, por nombre completo). Entre ambas plazas, la parte más antigua urbanizada de la Diagonal y, en parte, la más chic. Parecería razonable unir ambas líneas de tranvía para que no hubiera solución de continuidad entre las cabeceras del Baix Llobregat y la del Besòs, pero, para ello, habría que modificar completamente la Diagonal y el tema tiene tela.

Pero nuestro héroe piensa que de ésta podrá dejar memoria eterna en los anales (y, contra lo que puede parecer, em>anales no viene de ano) de la ciudad, así que pergeña un rebomborio general para la avenida que será la rehostia en bicicleta, y nunca mejor dicho: pasará el tranvía, hará no un carril sino una autopista para bicis (esto de la bici sorbe el coco al guayismo municipal), habrá unas aceras así de anchas y coches, poquitos y estrechos. Bueno, pero, oiga usted, es que Cerdà diseñó la Diagonal precisamente com una vía de cruce rápido de la ciudad y las rondas no acaban de desactivar esa naturaleza ni esa necesidad; además, la Diagonal, de alguna manera, parte la ciudad en dos, pero si se lleva a efecto lo que usted quiere, señor poncio, lo que va a haber ahí va a ser un auténtico muro. Y, además, habrá que ver qué otras arterias colapsará toda la circulación que no podrá circular por la Diagonal.

Hereu, sin embargo, huyó hacia adelante y montó un teatro democrático: la ciudad votará qué solución le gusta más. Y votarán todos los barceloneses empadronados -nacionales y extranjeros- con más de 16 años. Claro que la ciudad votará entre dos propuestas a piñón fijo que presentará el achuntamén después de un proceso donde los ciudadanos podrán decir lo que quieran (y en el que, previsiblemente, no se les hará ni puto caso).

Se le sublevaron, lo dije la semana pasada, los arquitectos de relumbrón. Después, el enemigo -CiU- le coló la «tercera opción», es decir, que el ciudadano pudiera entonar plebiscitariamente el em>virgensita que me quede como estoy y votar que no se hiciera absolutamente nada en la Diagonal. Además, las previsiones de participación, vista la que ha habido en el proceso previo, no eran nada halagüeñas.

La solución: cambio de tercio. Dejamos correr lo de la Diagonal, que ya volveremos sobre el asunto, no a la próxima legislatura, no, a la siguiente, o sea, a la de 2015-2019, y nos inventamos la olimpiada de invierno, que eso sí que es chupi del todo. Pero, los rojos han puesto el grito en el cielo: ¿cómo que para después del 2015? ¿Y el referendum? Vale, vale, no os pongáis así. De acuerdo, celebramos el referendum en la fecha prevista -esta primavera- pero guardamos el resultado en un cajón; y, bueno, bien, no nos dedicaremos al asunto dentro de dos legislaturas, lo haremos en esta próxima. Pero ojo: nadie dijo que tuviera que ser en 2011. Tan próxima legislatura son los años 2014 o 2015 como el propio 2011. Así lo dijo, el tío, sin cortarse ni nada.

Si después de toda esta tomadura de pelo todavía queda quien vaya a votar a este tío y encima sigue siendo alcalde en las navidades del 2011, desde luego que nos está bien merecido todo lo que nos pase.

Por gilipollas.

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Que lo de las olimpiadas de invierno es una boutade de caballo que se ha sacado este tío de no sé qué manga, es algo que tenemos muy claro muchísimos ciudadanos; no creo pecar demasiado de imprudente si aventuro que una mayoría de barceloneses. Por eso no deja de ser consolador que un político -y más un político con la fama de apparatchik que tiene el conseller Huguet- diga las verdades del barquero, aunque sea en petit comité y se las pille un micrófono direccional. «El 2022 es una fantasmada de Hereu destinada al fracaso». Después concretó la cuestión con otra verdad: Hereu está cagado de miedo porque se ve venir que la pifia en el 2011.

Miedo da lo que pueda inventar Hereu si se le muere lo de la olimpiada de invierno, visto que esta parida nació de la muerte de la Diagonal.

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¡Qué impresión tan patética, qué manera de hacer el ridículo la de Zapatero ayer en el Parlamento Europeo!

Primero lo anecdótico, en lo que nadie parece haber caído. Refiriéndose al tema de la inmigración, se le escapó «…El país que yo presido no va a tolerar…». ¿El país que él preside? Joder, se proclama la República, jubilan a los Borbones y yo no me entero (y, además, con estos pelos). Tampoco sé en qué elecciones han proclamado a Zap presidente de la tal República. A ver si he estado yo en coma un montón de años y no me he enterado… Muy poco ilustrado señor Zap: usted es presidente del Gobierno, no del país. ¿Le traicionó el subconsciente o es la falta de léxico producto de su más que evidente déficit lector?

Y ahora, vamos a lo que es menos anecdótico… Allí estaba él, aplaudiendo -así decía- a los marines americanos por su ayuda humanitaria en Haití. ¡Madre mía! El hombre que, siendo jefe de la oposición, permaneció sentado mientras desfilaba ante él la bandera norteamericana, el padre de todas las progresías… ¡aplaudiendo a los marines americanos! O tempora, o mores. Y por no hablar de los besos a tornillo con el presidente yanquilándico…

Vamos a ver, don Zap, que no da usted una… En primer lugar, los marines americanos no están repartiendo ningún tipo de ayuda. Se han limitado a aparcar en el palacio presidencia y en el aeropuerto -los dos únicos lugares estratégicos dignos de llamarse así en Puerto Príncipe- y todo lo del reparto de agua no son más que escenas de puro marketing, como dice el corresponsal de Radio Nacional de España al que se puede escuchar en el enlace.

Pero es que, en segundo lugar… ¿Qué clase de misiones humanitarias se cree usted que lleva a cabo el ejército norteamericano? ¿Usted cree que su amigo del alma Obama va a meter nada menos que diez mil tíos armados hasta los dientes en Haití sólo para repartir agua mineral? ¿Quién le ha vendido a usted ese cuento? ¿El CNI? Pero… ¿Usted cree que somos tontos? ¿O se trata de algo peor?

¿Usted ignora, poco ilustrado señor presidente, que Haití ya estuvo ocupado por los norteamericanos durante veinte años, entre 1915 y 1934? No parece que en ese tiempo se dedicaran precisamente a repartir agua mineral ni que contribuyeran decisivamente a desarrollar social o económicamente el país. No, no: se dedicaron a atracar un banco. Tal como suena: se llevaron el oro del Banco de la República a Nueva York, por cuenta y en interés del Citibank y de un consorcio internacional de bancos que tomó, de facto, el control de la economía de Haití. En sus ratos libres, desplegaron misiones humanitarias como la de ejecutar a Carlomagno Péralte, líder de la resistencia haitiana, o la de asesinar a diez campesinos que participaban en una marcha de protesta contra la carestía de la vida. No se fueron de allí hasta que la Haitian American Sugar Company se hubo convertido en una de las principales empresas del país, mientras que el Banco de la República devino, a su vez, en una sucursal del Citibank. Lea y entérese sobre las misiones humanitarias de estos tíos.

Yo no puedo entender cómo es posible que la gente no vea la tomadura de pelo a que nos somete este hombre que, desde luego, está claro que nos toma por imbéciles. En prácticamente todo lo que dice o hace. Prometió que se iría de Irak inmediatamente, si ganaba las elecciones (en aquel momento tenía muy claro que no las ganaba ni harto de gaseosa, como no hubiera un milagro); pero el milagro -luctuoso- se produjo y las ganó, así que no le quedó otro remedio que cumplir o retratarse al minuto. Se fue de Irak, sí, pero nos metió en Afganistán, que es mucho peor, como sabe todo aquel que haya leído algo sobre aquel país (él no, desde luego, como no haya sido a toro pasado). Todavía sigue vendiéndonos (él y su ministresa) que nuestras tropas están allí para repartir agua mineral y curar pupitas, cuando todos sabemos perfectamente que están allí para cumplir la parte alícuota de protección de petrolillos y -más bien y sobre todo- de gaseoductos.

Hace cuatro días se desgañitaba con que no iba a retroceder en los derechos de los trabajadores y ahora ya nos venden como inevitable que le van a atizar el palo al sistema de pensiones que -cada vez se ve más claro- se lo van a cargar. No traumáticamente, claro, pero sí poco a poco, hasta que sea residual. De la misma manera que se están cepillando la función pública a base de privatizar servicios, se van a cargar el sistea de prestaciones liquidándolo poco a poco. Ahora hay que cotizar 35 años para percibir el 100 por 100 de la pensión calculada sobre la base; ahora se va a ampiar este plazo (¿a 40?)La pregunta es: ¿cuántos de los que se jubilen dentro de 20 o 30 años habrán cotizado 40? Cuatro y el cabo. En Madrid, por ejemplo, la sanidad pública prácticamente no existe, si decenas y decenas de noticias al respecto no mienten o exageran… (esto es obra del PP, no del PSOE pero… ¿de verdad queda alguien que crea que, en el fondo, son diferentes?)

Pero, como digo siempre, si los ciudadanos tragamos, la casa es potente.

Esto queremos y esto tenemos.

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Ayer el ministro Blanco -otro que bien baila- le dio carpetazo al aeropuerto de Barcelona. Carpetazo quiere decir que la administración del Estado se apalanca por real decreto la mayoría absoluta en el consejo de administración y punto pelota. Las demás administraciones públicas, es decir, las catalanas, y las entidades económicas también catalanas -patronales, sindicatos, etc.- se reparten el 49 por 100 como les dé la gana que, para el caso, es lo mismo.

Absolutamente indignante. Irritante hasta lo sulfúrico.

Un aeropuerto es, ante todo, un elemento fundamental en la dinámica económica local y regional, de modo que es, no sólo absurdo sino también aberrante, que en un estado estructurado en comunidades autónomas -que habrían de ser, casi por definición, las gestoras de sus propios aeropuertos- tenga los aeropuertos centralizados (y ojo, que hablo de aeropuertos, no de tráfico aéreo, que es otra cosa). Creo que este es, si no el único, uno de los poquísimos países del mundo civilizado en que esto sucede y esto sí que es una muestra clara -más allá de consideraciones partidistas o ideológicas- de centralismo antipático, analfabeto, cerril y tiránico del hable ustez el idioma del Imperio. No hay otra forma de referirse a ello.

Si los catalanes -o, bueno, ejem, nuestras estructuras políticas, económicas y administrativas- no podemos gobernar nuestros aeropuertos, si no podemos plantear competencia firme en vuelos internacionales -y, sobre todo, intercontinentales, que tenemos prácticamente vedados por real decreto en favor de Barajas-, tenemos nuestro desarrollo económico dependiendo de Madrid, de aquel concepto de madrid peyorativo, de aquella imagen del madrid rastrero, dominador y casposo.

A mí, que los cánticos y las banderas nacionalistas me la traen floja y pendulante, cosas como esta, que no tienen nada que ver con soberanías políticas ni con independencias atontadas, y sí con el manejo de instrumentos imprescindibles para nuestra economía, me encabronan hasta lo indecible y me desarman dialécticamente ante un nacionalismo extremo al que desde madrid no se cesa de dar razones y de justificar plenamente.

A mí, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut no me levantará de la silla (sin perjuicio de que en ella constate las cosas que constataré), pero cosas como lo del aeropuerto sí que justifican, a mi modo de ver, políticas y actitudes extremas de reivindicación y de reclamación.

Y conste que, aunque estoy hablando del aeropuerto de Barcelona -y por extensión de todos los aeropuertos catalanes-, pienso lo mismo de cualquier otro aeropuerto: Navarra, el País Vasco, Andalucía, Castilla y León, en fin, todas las comunidades autónomas y todas las administraciones locales afectadas, debieran participar de manera preeminente, por delante de la administración central, en la gestión de sus aeropuertos (y, en general, de sus infraestructuras.

Porque si a las comunidades autónomas se les priva del control sobre sus estructuras económicas, sobre sus estructuras de transporte y demás, ¿para qué crear comunidades autónomas? ¿Qué les queda? ¿Una megaestructura administrativa refugio de medradores de partido?

Ah… que se trataba justamente de eso…

Entonces, me callo.

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Bueno, pues parece que sí, parece que el arroz tiende a adquirir estabilidad nuevamente. A ver si es verdad. De momento hoy ya he cumplido. La próxima paella se servirá, si no hay novedad, el próximo 28 de enero, último jueves y uno de os últimos días del mes. Cómo pasa el tiempo… Aún no hemos meado del todo el cava de Nochevieja y ya nos hemos cargado un mes del año. Bueno, no sigo por ahí, que luego pasa lo que pasa.

Aquí seguimos, los demás días, os lo recuerdo.

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Comentarios

  • Jordi  On 21/01/2010 at .

    Con los aeropuertos se está haciendo exactamente lo mismo que con el ferrocarril en el siglo XIX: un modelo radial, provinciano e injusto.

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