Planicie intelectual

De la serie: Pequeños bocaditos

Hoy he vuelto a casa más pronto de lo normal al haberse suspendido la clase de un cursillo al que tenía que asistir. Y aprovechando la cosa, he dado rienda suelta a la vena cocinillas y he sintonizado el programa de Arguiñano, que debe hacer mil años que no lo veo, quizá porque, además de que lo emiten a horas imposibles, no me acaba de chocar la forma de cocinar de este hombre. Pero la cocina es la cocina y una receta bien vale un Arguiñano en (ecs) telahinco. Hoy tocaba «Patatas a la riojana» y, sí, muy correcto y muy tal, pero este hombre no tiene duende, le falta… un… un no sé qué, no sabría cómo definirlo.

Lo grande viene ahora.

Mientras decido qué me hago para comer, dejo la tele encendida sin darme cuanta. Y estando en la cocina oigo los gritos de un par de tías que se están llamando el nombre del puerco. Entreabro la ventana y no, no son vecinas; voy hacia el salón y, vaya, es la tele. ¡Qué raro que en telahinco haya un par de pájaras chillándose! Por aquello de la hipnosis de la imagen, me quedo un minuto clavado delante de la cosa. Es un programa que consiste en que dos personas que sostienen un litigio -de hecho, no judicial- por cosas que imagino de pequeña cuantía, recurren a un arbitraje auspiciado por la telecadena. Bueno. Así que hay ahí una abogada la mar de resultona, del ilustrísimo colegio de vete a saber, que hace de árbitro de la cuestión, ante la cual -muy togada y muy puestita- las dos tías se tiran los trastos a la cabeza (incidentalmente: me da la impresión de que este litigio está más prefabricado que las tetas de la Obregón, pero, en fin…). Hasta aquí, bueno, vale, un unreality show baratito, low cost, como si dijésemos. Voy a cambiar de cadena para poner un canal de noticias full time cuando suena el teléfono, que me entretiene dos o tres minutos. Cuando vuelvo a la realidad, veo que hay un montón de tíos -y alguna que otra tía- más horteras que una bailarina con chirucas, gritando como posesos e insultando de mala manera ora a una litigante, ora a la otra, ora a ambas, ora entre ellos y no se salva ni el regidor.

Alucino. ¿Qué es esto?

Daos cuenta, sufridos lectores: después de que las partes cuenten a la abogada-árbitro su respectiva versión de los hechos (tan absolutamente gilipollescos que no vienen al caso), entregan el programa a una chusma que hay ahí sentada y que empieza a desbarrar aludiendo, además, a hechos y circunstancias que ni se han mencionado ni pueden conocer. Así, a saco. Y en base a esas circunstancias -que ni de presuntas llegan a tener entidad- ponen a parir, ya digo, a una, a otra, a ambas y, finalmente, entre sí mismos. Mariquitas de carnaval barato, verdaderos macarras de barrio chino, tontos del pueblo, marujas descangayás, algún que otro despojo socio-laboral… todos ahí, a barullo, berreando como histéricos. Dos supuestos presentadores andan por ahí metiendo maraña. No muy hábilmente, por cierto: también deben ser presentadores low cost.

Ni ánimo para cambiar de canal. Cierro la tele sin esperar a que la cosa acabe, perdiéndome el sapientísimo laudo de la señora de la toga, pero me da igual. Ni canal de noticias ni nada.

¿Será posible que esa porquería tenga audiencia? Sí, seguramente muchos me diréis que si viera otras cosas que hacen en esta cadena -sobre todo en esta- y en muchas de las otras, y viera la audiencia que llegan a tener, no sería sorprendente que esa cosa tuviera sus seguidores (y hasta podríamos llegar a concluir que, dentro de la telebasura, no es de lo más maloliente… quizá). Pero no dejo de sorprenderme de hasta dónde puede llegar el electroencefalograma plano de tantísima gente. Me pregunto, inluso, cuál será el más allá que llegarán a inventar cuando toda esta basura esté tan cotidianizada que la gente empiece a dejar de hacerle caso. Yo apuesto por las ejecuciones de pena de muerte en directo (¿qué tal un gran hermano en el corredor de la muerte? Audiencias millonarias gaantizadas).

Claro, viendo estas cosas, no me extraña que este país vaya como va y que pasen las cosas que pasan.

Y ahora que lo pienso: ¿no será el actual Gobierno un programa de Tele 5?

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Comentarios

  • galeta galàctica  On 11/03/2010 at .

    Lo mejor, canal 33 y la primera cadena. Tambien TV3… Pero cada vez hay más programas basura… es que la gente ya solo tiene una neurona ???

  • Nubian Singer  On 11/03/2010 at .

    Creo que ese programa, “De buena ley”, es en realidad una “dramatización” de un arbitraje. O sea que en el caso real, igual no son tan verduleras.

    No sé, hay que ser optimista.

  • Jordi  On 11/03/2010 at .

    Felicidades Javier, acabas de descubrir la sopa de ajo, jajaja. Hay cosas peores: mira el bodrio de la Trinca en TV3 los Martes. Han conseguido que un grupo simpático y muy gracioso del que tenía un gran recuerdo me acabe dando grima.

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