En… Diagonal

De la serie: Los jueves, paella

Os va a gustar, seguramente, esta paella porque llevo encima un cabreo de mil demonios, y esta es la sazón idónea para que los arroces salgan potentes. Como sea éste el único ingrediente para que una paella salga riquísima, preparaos, porque esta viene con veinte megatones de mala leche.

Y a ver si no tengo razón…

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La primera, en toda la frente. Greenpeace.

Sabéis, porque lo he dicho muchas veces, que soy socio crítico de Greenpeace. Crítico porque solamente comulgo con el 50 por 100 de lo que sostienen, pero ese 50 por 100 vale él solito la pena; y además, los chavales le echan cojones al asunto y esa es una tecla que siempre acierta con la nota exacta en el piano no sé si de mi corazón, de mi cerebro o de mi cojón izquierdo. En lo demás, soy nuclearista, por ejemplo, pero tampoco está mal que haya alguien metiendo presión: sabiendo cómo trajinan los de la empresa privada a los políticos, no va mal meterles a éstos el miedo en el cuerpo de las consecuencias que podría tener un error y que ese error fuese causado por su tolerancia ante inversiones en seguridad por debajo de mínimos muy exigentes; si la presión es lo único que entiende esa tropa, pues presión al canto. No me trago, siguiendo con mis discrepancias, que los transgénicos sean malos para la salud; no hay la menor prueba de ello. Para la salud humana, desde luego, no. Pero conllevan un alto índice de toxicidad para la salud social: acostumbran a acarrear porquerías de patentes con lo que éstas suponen de apropiación agraria, de atraco al conocimiento de los pueblos y de privación a muchas comunidades del globo de su soberanía alimentaria. Greenpeace -vete a saber por qué- nunca ha usado estas potentísimas razones para combatir los transgénicos y, en cambio, ha usado las más tontas y las más falsas. Pero, de un modo u otro, y por razones bien distintas Greenpeace se venía en este tema a las mías. Por lo demás, y pese a algunas exageraciones conceptuales -no excesivamente graves y, en todo caso, aisladas- la tarea de Greenpeace me caía simpática, así que hace unos años, cuando aquella abominación del «Prestige», me dije, venga, trae el formulario y leña al mono, que es de goma.

Pero hoy me han dejado de piedra. Hoy recibo esto en mi buzón de correo electrónico: ¡¡nada menos que propaganda hereuística!! Pero una propaganda que no puede ser más descarada.

Sabéis que en Barcelona estamos a punto de votar una polémica iniciativa porque el achuntamén (o sea, el Hereu) no tiene bastante con la olimpiada invernal de la señorita Pepis para colmar su megalomanía (parece que esto de la megalomanía es una afección crónica en los alcaldes postmaragallianos) quiere reformar a saco nada menos que la Diagonal (como si dijésemos, extrapolando a Madrid, la Castellana) y todo porque, entre otras barbaridades, quiere hacer pasar por ella un tranvía que nunca debió ser (debió ser un metro-metro) y que, siendo, algún botarate diseñó en dos líneas separadas. Ahora quieren unirlas y quieren hacerlo por la Diagonal. Para ello, el achuntamén convoca un referéndum (no vinculante, ojo, o sea que al final el Hereu hará lo que le dé la santísima gana… si gana las elecciones del año que viene) con tres opciones: rambla, bulevar y la tercera, no tocar (forzada por la oposición municipal).

Pues bien: Greenpeace, como podéis ver, so pretexto de la sostenibilidad, la contaminación, el cambio climático (otra que no me trago) y el resto de la cagarela… ¡¡¡se alinea con una propuesta clara y notoriamente política, vinculada a un partido político y ligada a un proyecto político!!! (que no cívico ni ciudadano). O sea que a Greenpeace se le ve el plumero, pero descaradamente.

No sé cuál habrá sido el precio, ni me importa. Pero si no le perdoné a Intermón-Oxfam que se alineara con el ominoso Fòrrum closístico y diera cobertura a la iniquidad municipal, tampoco -a mis efectos personales, a falta de otros materialmente posibles, claro- voy a perdonarle esta jugada, la misma, exactamente la misma jugada, a Greenpeace.

Desde este momento, dejo de ser socio de Greenpeace y desde este momento me daré de baja en todas sus listas electrónicas. Se acabó.

Y me voy a replantear seriamente mi participación en las demás ONG en las que colaboro -siquiera con contribuciones de índole personal, más que económica- porque, por lo que veo ya por segunda vez, participando en este tipo de entidades acabas haciéndole el caldo gordo a un partido político y por ahí sí que no paso, pero vamos, ni cocido de garnacha.

Hace tiempo que colaboro con Amnistía Internacional en las campañas contra la pena de muerte, enviando cartas y mensajes de correo electrónico a diversos hijos de la gran puta para tratar de disuadirles -de buenos modos y muy educadamente, eso sí- de que desintegren a un ser humano. Últimamente me estaban persiguiendo -suave y correctamente- no sé si los de Amnistía Internacional o unos comisionistas, para que me diera de alta como socio; total, eran unos pocos euros… Y sí que lo son, pero, claro, unos sobre otros suman una pasta. Diferí la cuestión. Pues bien, cuando vuelvan a llamar se llevarán el portazo. Seguiré colaborando contra la pena de muerte como he hecho hasta ahora, porque eso es muy serio y están en juego los pellejos de mucha gente (aunque la mayoría de las veces no sirva para nada, pero algún resultado se consigue de cuando en cuando) pero de afiliarme, nada de nada. No apoyaréis villanamente ningún proyecto de partido político; no, al menos, con mi dinero, ni con mi esfuerzo, ni con mi participación.

A la mierda todos.

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La segunda, mismamente por el culo: el propio achuntamén y el túmulo funerario-cívico que están pergeñando en la Diagonal.

Hoy, precisamente (precisamente el mismo día que recibo la ominosidad de Greenpeace, vaya, qué casualidad) me llega a casa la publicación periódica del achuntamén con la correspondiente sobredosis de propaganda alcáldica, esta vez plenamente dedicada al invento de la Diagonal.

El invento de la Diagonal tiene tres opciones que podremos votar los ciudadanos dentro de unos días (sin perjuicio de que luego el Hereu haga lo que le dé la gana): bulevar, rambla o nada. «Nada», quiere decir dejarla como está, no tocarla a la espera de otros proyectos más razonables (y de otros alcaldes más racionales). Esta tercera opción fue impuesta por la oposición municipal y a Hereu le sentó como una patada en los mismísimos. Ni que decir tiene, la sociatada municipal ha tratado este asunto de la opción C al más puro estilo Micro$oft, esto es, haciendo trampa.

La tercera opción está prácticamente desaparecida de toda la papelería y el imaginario del achuntamén. Simplemente, no se considera, no existe. De vez en cuando, por razones formales, tienen que incluirla, per ved como lo hacen.

Si os fijáis en el anuncio, veréis que dice, en texto de color negro «Elige qué opción es la tuya». Seguidamente, en primer lugar y en un azul brillante, bien visible, aparece «Bulevar», que es la opción oficial, la del Hereu; en segundo lugar, aparece en un color verde pálido, mucho menos visible, la opción «Rambla», menos deseable a las apetencias del achuntamén. Y ahora, al loro: la tercera opción, la paria, aparece en el mismo color negro que el texto introductorio, de forma que a la rápida vista del ciudadano parece que sólo haya dos opciones porque la tercera es como un arbol que han ocultado en medio del bosque. Burdo, pero eficaz. Y de un tramposo que sobrepasa toda tahurancia.

El papelín de la propaganda del régimen municipal trae siempre un chiste. Bueno, más que un chiste una viñeta de tonos amables y rosados en plan ua-ja-ja qué bien lo pasamos en esta ciudá, puro humo de color de rosa que siempre habla de pobladores justos y benéficos, de barrios agradables y de entornos amables. Aquí tenemos a la familia telerín que va a votar. Notaréis dos cosas: la primera, la condecoración implícita que se auto-otorga el alcalde por el hecho de haber dado voto a los cavales de 16 años (más manipulables, más encandilables), total para un referendum que -no me cansaré de repetir- no es vinculante y el poncio en jefe hará, al final, lo que le dé la santísima gana; la segunda, efectivamente, que la tercera opción desaparece: nuestra familia feliz arquetípica, los felices Hollister en versión abuelitos-nietecitos ni siquiera considera una abominación tan enorme como la opción C, la opción «dejad en paz a la Diagonal».

Vomitivo ¿verdad?

Pues así las gasta el achuntamén: manipulando, escondiendo comodines en las mangas, haciendo el fullero, engañando, trampeando y estafando al ciudadano.

¡Oh, me olvidaba..! ¿Sabéis quién paga el grandísimo dispendio de publicidad que está desplegando el achuntamén? La empresa concesionaria del tranvía. ¿Lo véis? Detrás de todo tinglado sospechoso de manos de un político, siempre, siempre, siempre hay una empresa privada protegiendo sus putrefactos intereses sin pararse en éticas ni en estéticas.

Y siempre hay unos ciudadanos a los que se la han metido, y se la van a seguir metiendo, doblada.

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La fuga hacia adelante que está llevando a cabo este decrépito y achacoso achuntamén nos va a meter en muchos líos. O, dicho de otro modo: nos va a endeudar a los ciudadanos hasta el cogote mismo, mientras los cuñados de siempre se forran bien forrados, en inmensas operaciones financieras para las cuales nunca hay fiscales anticorrupción, ni jueces Garzón ni nada de nada.

Los catalanes vemos asombrados cómo estamos rodeados de mantas que se tiran por todo el Mediterráneo español (Marbella, Valencia, Baleares), pero aquí nunca pasa nada o, todo lo más se tira de un pañuelito, como Santa Coloma, o del inmenso berengenal de sinvergüencería como el caso Palau no sale siquiera un mínimo ingreso en prisión (y no será por falta de esa alarma social que tanto les gusta a los jueces). Parecería que en Catalunya hay patente de corso y Barcelona es la capital del negociazo con capitanía alcáldica.

Lo de los juegos olímpicos de invierno sería pura rechifla si no fuera porque esa banda es capaz, a puro golpe de talonario (contra nuestra cuenta corriente, contra los dineros de todos los ciudadanos), de obtenerlos. Unos juegos olímpicos que iba a pagar Barcelona y de los que Barcelona no se iba ni a enterar, porque salvo cuatro patinadores que no interesan a casi nadie, la crême de la crême de la elite deportiva, la del esquí, que es la que manda en estos acontecimientos, estaría allá arriba, en unas montañas prácticamente destrozadas por la presión turística en las que harán el gran negociazo unos empresarios hoteleros que, a la postre son los mismos que… los de Barcelona. ¿Se entiende mejor ahora el por qué de cada cosa y por qué, aunque a los barceloneses nos la sople la cuchipanda invernal, hay importantes posibilidades de conseguirla?

Y si para ello hay que joder la marrana a una región vecina, por la que, además, pasa muy probablemente nuestro propio futuro, si hay que abrir un agravio que puede tardar muchísimos años en cerrarse, pues se abre y que se jodan los maños, que lo primero es lo primero. ¿Y qué es lo primero? Los ciudadanos de Barcelona no, desde luego. Bueno, entonces insisto: ¿qué es lo primero?

Preguntadle al Gaspart.

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Bueno, pues los lectores no barceloneses igual os vais a quedar este jueves un poco corridos, aunque siempre es pedagógico pillar a un político con sus torpes manos en la masa. Lo que pasa en Barcelona puede no ser muy distinto de lo que pasa en Madrid (¡glubs!), en Valencia (¡GLUBS!) o en cualquier otra capital española, porque en todas partes cuecen habas. Y lo malo es que siempre son los mismos cocineros.

Aquí lo dejo por hoy. La próxima paella -que espero más universal- será el jueves 13, a menos de un mes y medio del verano, quién lo diría viendo los boletines meteorológicos.

Que seáis felices… si podéis.

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Comentarios

  • PROTESTAVECINO  On 08/05/2010 at .

    Todas y cada una de tus afirmaciones las suscribo. Cambiales el nombre, cuantía y lugar y tendrás el mismo resultado en todo el territorio.
    Los especuladores son los mismos, tienen sus bases en Barcelona, Bilbao y Madrid, sedes de sus “asesorías”, lo mismo un concello de 900 parroquianos, que un achuntamén de millones.
    Los ecolistos, es una industria que se plega al mejor postor, vía subvención, colaboración o asesoría técnica, usease político empresario, vía funcionario super-renumerado- encubierto- liberado.
    Quitan funcionarios y contratan ayudas técnicas, miras quien las maneja y milagro……..
    Nosotros, disfrutábamos de unas montañas y playas preciosas, en los últimos años han sufrido una serie de calamidades, en forma de desastres ecolistos (desechos industriales chapapote e incendios forestales), la misma empresa se encarga de la gestión de todos los desastres, digo de la recuperación de las zonas afectadas, el nombre suele cambiar en tres autonomías.
    Tengamos paciencia, y con los medios a nuestro alcance, digámosle que no nos engañan, no son tan listos como se creen.

  • Jordi  On 08/05/2010 at .

    Suscribo TODO lo que has escrito. Una paella collonuda.

  • Rafael del Barco Carreras  On 11/05/2010 at .

    LA DIAGONAL DE BARCELONA, BULEVAR O RAMBLA.

    Rafael del Barco Carreras

    11-05-10. La cumbre de la Democracia, por primera vez en la Historia de Barcelona se consulta a los ciudadanos si queremos… ¡ya no me acuerdo…! Si los coches y autobuses por el centro o los lados… o el tranvía por el medio… Bulevar o rambla, que según el diccionario es lo mismo o da igual. Consulten el de la Real Academia de la Lengua Española; bulevar “nombre que se da a ciertas calles, generalmente anchas y con árboles”, rambla “en Barcelona y otras ciudades, calle ancha y con árboles, generalmente con andén central”.

    Si Cerdá hubiera consultado sobre el Ensanche con la tendencia actual al naturalismo o “desarrollo sostenible”, “els verds”, Barcelona seguiría amurallada a lo Ávila o Lugo, ¡un sueño! Los magníficos campos y huertas del suave declive desde Collcerola al mar disfrutarían de sus arroyuelos y pozos. Una rica campiña. Sarriá, Gracia u Horta, bucólicos pueblos. Aunque sin televisión, u ordenadores e Internet para votar, las voluntades son de difícil predecir.

    Lo que a buen seguro no se hubiera votado, ni menos a ninguno de los últimos y “democráticos” alcaldes socialistas se les ocurrió consultar, es sobre el Gran Fraude Inmobiliario de la nueva Diagonal desde la Plaza de las Glorias al mar, DIAGONAL MAR – FÓRUM.

    Alguien se figura una consulta donde propusieran a la ciudadanía:

    Opción A; construir una nueva ciudad con miles de pisos cuyos precios oscilarían entre los 400.000 o 700.000 euros y 2.300.000 más amarres. Disparate ajeno a cualquier posibilidad de mercado.

    Opción B; dejar que el crecimiento vegetativo de Barcelona más las inversiones públicas crearan las viviendas necesarias para que cientos de miles de jóvenes optaran a su primer piso a un precio posible.

    La ruina actual, que sumándose a la depredadora política global española ha conducido a un desastre de paro y quiebras que amenaza y obliga a la ZONA EURO a inyecciones masivas de nuevos euros que no se destinarán a nada productivo sino a mantener flotando la QUIEBRA GENERAL.

    Al día siguiente de que la Merkel amenace a España, en Barcelona se monta un festival electoralista con incluso problemas informáticos, ni de lejos atribuidos a hackers piratas como anunció el Ayuntamiento, y mucho aire festivo.

    Unos milloncejos de euros tirados por la ventana a beneficio de publicistas, propagandistas y chupópteros del entorno del socialismo catalán. Las teles y prensa locales parecen en gran campaña, facturando… y felices.

    El único problema que no tiene Barcelona, su DIAGONAL, convertido en puro folklore, y lo que es peor, un futuro presupuesto de 200 millones de euros, que se doblará como todas las obras públicas, para nada.

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