Jodiciones

De la serie: Los jueves, paella

Ayer se jubiló el Atlantis, el antepenúltimo de los transbordadores espaciales que quedaban en servicio. Tras un aterrizaje perfecto, recibió la papeleta de jubilación después de una vida laboral de más de 30 misiones y casi trescientos días en el espacio, transportando a cerca de doscientos tripulantes.

Despegó por primera vez en 1989, lo que le confiere 21 años de vida. Y ha dejado aún en activo al Discovery y al Endeavour, a los que les quedan poco más que unas vacaciones y el vaciado de cajones, porque este mismo otoño se jubilarán a su vez, salvo que alguna causa extraordinaria -una necesidad militar sobrevenida o cosa parecida- prorrogue algo -porque nunca será mucho- la vida activa de alguno de ellos.

La lanzadera espacial se lanzó por primera vez en 1981, lo que pone al modelo en casi los 30 años de vida.

Para mí, la lanzadera espacial, pese a que la he seguido realmente poco, ha significado un hito importante en la apasionante historia de la astronáutica. Cuando recuerdo el tantas veces releído «Lo que hay que tener» y rememoro la lucha de los primeros astronautas del programa «Mercury» para alcanzar la dignidad de verdaderos pilotos y ser reconocidos como tales, nunca dejo de preguntarme si de haberse conformado aquellos siete primeros con ser simples pasajeros e inactivos espectadores -que era lo que se esperaba de ellos- la astronáutica sería hoy tal como la conocemos. La configuración del programa «lanzadera espacial» tiene mucho, muchísimo de aquella lucha pionera de aquellos pilotos en pos de su dignidad de seguir siendo tales.

Lo más curioso es que, liquidado el sistema, se vuelve a los orígenes: se vuelve a las cápsulas y se vuelve a los pedruscos que no vuelan sino que caen; en caídas milimétricamente calculadas y controladas, pero caídas. El sistema «Orión» recuerda mucho a aquella solución sucia que apestaba a pánico, en la idea, magníficamente transcrita por Wolfe, de los pilotos de finales de los años 50 y principios de los 60. Doctores tiene la ingeniería, que yo no lo entiendo muy bien. De todos modos, está por ver si este sistema llega a ver la luz de la realidad operativa porque, aparte de que hay sectores que no lo ven claro (la Fuerza Aérea y la Marina norteamericanas siguen prefiriendo -como siempre, por otra parte- aparatos pilotables, aparatos que, sin perjuicio de automatismos avanzadísimos y de computación intensiva y exhaustiva, mantuvieran la opción del tripulante humano, del piloto y fueran gobernables desde su despege hasta su aterrizaje, los problemas presupuestarios -ya graves mucho antes de que cayera la que está cayendo- pudieran ser dirimentes. Se está pensando en dejar los programas espaciales a la empresa privada, pero los distintos cuerpos armados norteamericanos reclamarían, en este caso, programas espaciales propios y, obviamente, de diseño propio.

Voy a cumplir este agosto los 55 años y me resulta llamativo que mi biografía transcurra en paralelo -sin tangentes ni secantes, eso sí- a la carrera espacial. Nacimos juntos. Y mi memoria alcanza al primer vuelo de Gagarin sin duda contagiado por la emoción de mi padre, un loco de la aviación, en la que se quedó tras autoexiliarse intelectualmente de la astronáutica casi desde el principio, decepcionado por el nulo protagonismo europeo en la empresa (a la Unión Soviética no la consideró nunca Europa).

Mi asombro y mi admiración por aquellos hombres, nunca reparó -porque lo ignoraba- en su poca importancia en las misiones espaciales; nunca lo supe hasta muchos años después. Tuvo que llegar el programa lunar, las misiones «Apolo», para que el hombre, el tripulante, el piloto, alcanzaran cierto grado de importancia. La consagración del piloto astronauta llegó, precisamente, con la «lanzadera espacial» que ahora muere sin herederos.

Por lo visto.

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Hace muy pocos días, en el contexto de la crisis y de las medidas traumáticas adoptadas por Zapatero, Duran i Lleida (CiU) vino a decir en unas declaraciones que más cornás dan las peonadas andaluzas y se las aguanta. Y hay que ver la que se ha montado: se ha visto tratado como un relapso escupiendo blasfemias a la cara del mismísimo Inquisidor General.

No voy a entrar en el fondo de la cuestión de las peonás, porque conozco poco el asunto. Cuando digo que lo conozco poco me refiero a que desconozco todas las implicaciones sociales y humanas del problema, no que ignore que se trata de un régimen de privilegio en relación con los demás trabajadores de España, que no pueden enjuagar su propio paro en ese mejunje. Que admito -ojo- que puede ser subjetivamente justo y necesario, pero que desde un plano objetivo, claramente no lo es.

Lo que me asombra es la furia con que se rechaza la crítica de Duran.

O sea que cualquiera, el más pringado, puede opinar a gusto y ganas sobre Catalunya -diciendo, además, las más de las veces, las mayores barbaridades-; pero en sentido contrario, silencio y sumisión. ¿Cómo se atreve el catalán de mierda este a criticar una cosa tan buena para Andalucía y para Extremadura?

Esto me recuerda un poco a lo que pasa con los funcionarios: se ve que cualquier pelagatos puede manifestar en público, en voz alta y clara, y delante de un afectado, que los funcionarios somos una pandilla de vagos, y la gente le ríe, además, la gracia. En cierta ocasión, hubo un médico que se permitió bromas de este estilo delante de mis narices. Le contesté que a ver si limpiaba un poco su consulta porque no se podía pasar a menos de 500 metros de su casa a causa del hedor a muerto que desprendía. Por poco llegamos a las manos. O sea: yo tenía que aceptar sin alterar ni la expresión, como quien dice, que me llamara vago con todas las letras, pero ¡ah! cuidado con llamarle a él matasanos. Curiosa ley del embudo ¿verdad?

Pues aquí igual. Todo el mundo, al parecer, puede juzgar los dineros que van y que vienen por/desde/hacia Catalunya a su gusto y satisfacción; pero parece que un catalán no puede hacer lo propio con otras autonomías.

Lo que me lleva un poco a preguntarme de quién son los dineros (aparte de nadie en sabias palabras de nuestra ínclita y políticamente fenecida Dixie). Porque a la hora de hablar de los dineros de Catalunya, estos dineros resulta que son de todos los españoles. Bien, admitámoslo. Pero entonces lo del PER… ¿es de todos los españoles menos de los catalanes? ¿O no es ni siquiera de todos los españoles menos de los catalanes sino que pertenece exclusivamente a andaluces y a extremeños? ¡Cooooño! ¿Y por qué no se nos aplica entonces esa vara de medir?

Para acabar de joderla, viene Montilla y habla. Mal hecho, porque aquí hay un problema: Montilla es originario de las capas sociales más pobres de Andalucía, de los sectores que precisamente son los mayores beneficiarios de las peonadas. Cuidado: no estoy cuestionando la catalanidad de Montilla ni su idoneidad -por esta exclusiva vía- para ser president de la Generalitat; nada de eso. Pero es evidente que a Montilla se le puede presumir -quizá erróneamente, pero no irracionalmente- un cierto afecto -por otra parte, muy natural y muy humano- hacia la otra parte. Por tanto, hubiera quedado mucho más elegante no interviniendo en la cuestión y más teniendo en cuenta que no estaba institucionalmente obligado a ello.

Y va y acusa a Duran nada menos que de exacerbar la catalanofobia. Alucina, vecina. Primero, como si hiciera falta mucho para exacerbar la catalanofobia. Y, segundo, porque lo que sí se exacerba con el linchamiento mediático e intelectual a Duran -y de verdad, que es lo jodido- es la hispanofobia de muchas capas -quizá minoritarias pero, en todo caso, significativas- de la sociedad catalana. Y ojo con apoltronarse con lo de que la hispanofobia reside en capas minoritarias porque, sí, es cierto que son minoritarias, pero cada vez menos. Y lo que sí aumenta, y aumenta cada día, es la cantidad de ciudadanos que, sin ser nacionalistas o incluso odiando el nacionalismo, de los que creemos que hay una España posible y deseable, vamos teniendo cada vez más claro que, desde luego, esa España posible y deseable no es esta.

La España carroñera de siglo XIX, la España de cura, burro, botijo y boina roja, la España batueca, que vaya pensando en ese nuevo grano que le está saliendo también en Catalunya (que no tenemos remedio, vaya), porque ese grano está formado capas de población cada vez más extensas. Si creen que cosas como el tango jurisconstitucional del estatut o el número este del PER y Duran i Lleida está jodiendo a los nacionalistas, están muy equivocados: los nacionalistas lo están pasando en grande con estos asuntos, porque creen que con ellos se les hace el caldo gordo. Pero a quienes sí está realmente jodiendo es a muchísimos catalanes no nacionalistas que nos sentimos ya no sólo estafados, sino vejados y humillados, objeto de mofa y befa por parte de amplios sectores de la sociedad española.

Las lágrimas de cocodrilo llegarán cuando sea tarde.

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Es imposible ignorarlo: dentro de pocos días, se celebrará en Sudáfrica el festival mundial del puntapié. Es imposible ignorarlo porque a mí me tienen absolutamente rayado con la jodida roja y demás elementos del folclore inherente. Ya no sé cuántas veces he visto al dichoso barrigudo con txapela tocando el bombo patrocinado por una gaseosa. Y, naturalmente, proliferan las predicciones de que la roja de los cojones llegará a lo más alto.

Yo espero que no. Yo espero que se la carguen en dieciseisavos mejor que en octavos. Por muchas razones.

La primera, que tan pronto como se la cepillen se acabará esta brasa maldita. Seguirá habiendo festival y demás, pero con nuestra particular raza aria sacada de enmedio, el tono y el agobio bajarán muchísimo y el tema de los patadones, sin esperar su total desparición (eso sería ilusorio), se reducirá a proporciones más… bueno iba a decir normales, pero no: habituales, comunes.

La segunda, que la sociatada gobernante tiene puestas sus esperanzas en que un resonante triunfo español, sumado al veranito vacacional que ya tenemos prácticamente encima, haga que la población se olvide de la que está cayendo. Y lo malo no es que la sociatada piense esto sino que no es ninguna tontería.

Efectivamente, si los tíos estos que van en calzoncillos se alzan con el premio gordo de la cosa, en este país la crisis se ha acabado. Psicológicamente, quiero decir. Ya está, ya seremos todos felices. Ya no habrá gente que vaya a Cáritas a pedir comida porque todo el sueldo se le ha ido en la hipoteca; lo del 5% del sueldo de los funcionarios una fruslería (para los propios funcionarios, se entiende) y la congelación de las pensiones, una risa; bueno, quizá a las viudas, en general poco amantes del balompié, según presumo, maldita la gracia que les haga, pero, en fin…

Sería lo único que le faltaba a este país. Con una ciudadanía sin sangre en las venas, que se conforma con todo, que traga con todo, que es incapaz de sacudirse el marasmo y el apoltrone que lleva encima, que ve que se le derrumba la cornisa materialmente sobre la cabeza y es incapaz de apartarse, carente absolutamente de toda iniciativa, no nos faltaría nada más que el jeringazo de placebo que nos supondría la mierda esta de ganar en lo de la pelota.

Para cualquier mente racional, un triunfo de los tíos estos debería constituir una contrariedad rayana en el desastre.

Y, a todo esto, todavía estoy esperando a que alguien me explique por qué se paga espectáculo calzoncillero con mis dineros, por qué con la que está cayendo se destina tanto dinero público a pagar a esos tíos y a la larguísima caravana de enchufados, pisacharcos, tuercebotas y cagapalanganas que sigue tras ellos pagando yo (nosotros, vaya), volando en bussiness o en first al culo del mundo.

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Pues hasta aquí. Y con esta, terminamos las paellas del mes de mayo. La próxima será el jueves 3 de junio, y en ella reflejaremos los acontecimientos más candentes de la semana… si es que esos acontecimientos no se nos han llevado por delante, que al paso que vamos.

Nos vemos.

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Comentarios

  • Jorge Delgado  On 28/05/2010 at .

    No soy yo precisamente sospechoso de parcial al decir esto: el Sr. Durán tiene toda la razón del mundo y alguna más. El PER apesta. Hay una bolsa de fraude importante, pero es intocable por ser una bolsa de votos cautivos muy grande. Cualquiera que viva en un pueblo andaluz puede decírselo. No hay más que ver qué nivel de vida llevan algunos “pobrecitos parados” del campo andaluz. Bien es cierto que hay mucha gente que estaría pasándolas canutas si no fuera por el PER, pero es IMPRESCINDIBLE una lucha implacable contra el fraude. Ahí si que ahorraríamos unos cuantos millones de €.

    Por otra parte, D. Javier, si yo fuera no ya catalán, sino tan sólo viviera en cataluña, no desearía pertenecer a la mierda en que se está convirtiendo Ejj-paña, de hecho, si no tuviera obligaciones familiares ya habría emigrado.

    ¡País….!

  • Laertes  On 28/05/2010 at .

    Si te sirve de consuelo, seguro que no, en los demás paises la idolatría por el fútbol es igual. Yo vivo en Alemania y trabajo con alemanes, italianos, ingleses y españoles y desde hace unos días las conversaciones giran más y más en torno al puñetero evento calzoncillero. Hoy ha venido un compañero inglés a preguntarme quiénes son los defensas de la selección española. Evidentemente ni lo sé ni me importa. Es uno de los pocos temas de los que me alegro ser un completo ignorante.
    El anterior mundial me tocó vivirlo en mis propias carnes, una tortura.

  • miguelc  On 28/05/2010 at .

    Javier.

    No coincidimos en ideología política, pero aún así te tengo por una de las (pocas) voces que en este país intenta poner la razón por encima de ideologías y pasiones, y es por eso que sigo tu blog.

    Me preocupa un poco entreveer en algunos de tus escritos lo que parece ser una cierta cesión al pensamiento políticamente correcto.

    En mi opinión los enfrentamientos territoriales están impulsados por gente que, o bien sólo sabe “pensar” con las gónadas, o bien no tiene otra ideología que la de conseguir beneficio propio, aun a costa del sufrimiento ajeno.

    Si los seres humanos fuéramos de verdad racionales diríamos: “No. Me niego a reconocer tu planteamiento inicial”. Pero, por desgracia, no lo somos.

    El ser humano tiene de oveja, psicológicamente, bastante más de lo que nos gusta reconocer. Y como tales ovejas nos están conduciendo. Unas poquitas ovejas-pastoras están consiguiendo dirigir al rebaño en dirección al barranco de su elección.

    Algunos en el rebaño puede que atisben el destino y se resistan a tomar ese camino, pero la masa es la masa, y caminar con ella es siempre mucho más fácil, y las fuerzas para resistirse van mermando.

    En el tema de Duran i Lleida y el PER lo que yo veo es a un político diciendo lo que mucha gente piensa (por ejemplo, yo mismo, andaluz de nacimiento), y a otros políticos y medios rechazando con cajas destempladas (que no rebatiendo) dichas declaraciones.

    Pero parece que eso no es lo que ve la mayoría. A la mayoría han conseguido hacerla ver a un catalán atacando a Andalucia, y a políticos y medios anticatalanes atacando a su vez a Cataluña.

    Mira que bien. Se acabó hablar del problema del PER, que con darse de hostias catalanes y no catalanes ya nos vale.

    ¿Pero es que nos hemos vuelto todos gi***as?

    Como dice Jorge, quizás haya que ir pensando en emigrar.

  • PROTESTAVECINO  On 29/05/2010 at .

    Que serios.
    Recuperemos la alegría, es lo único que los jode.
    La semana pasada te quejabas de la Guardia Urbana, preguntémonos, que cambio, antes se ponían de ejemplo de gestión y efectividad, ahora se duda de su “personalidad”.
    No se de tus ideales políticas, si te toco el FEN, aprendiste de las gentes de Gracia o de las historias de Travesera, pero sigue con la paella, a mí, me gusta caldosilla y con tropezones.

  • Carlos Zaragoza  On 29/05/2010 at .

    Pues a mí lo que más me indigna del Mundial es que me enteré que si gana España, CADA JUGADOR se va a embolsar casi 600.000 pavos. ¡Con la que está cayendo!

  • Arnau  On 02/06/2010 at .

    Pues creo que llegaron a pedir 800mil o 1 millón de prima.
    Eso si que es un tijeretazo!!

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