Eurotimón

De la serie: Pequeños bocaditos

La vida de un padre es, a veces, dura.

Ayer, por ejemplo, salí al atardecer a dar una vuelta con mi santísima, paseo que culminó con un discreto aperitivo en una terracita aprovechando que las tardes de Barcelona son ahora -aún- deliciosas y no como dentro de un mes, en que sufriremos ese ambiente húmedo y caluroso, esa atmósfera de lavandería y mierda tan característica de la ciudad (y una de las pocas asquerosidades dela misma que no son culpa de Hereu, que no se diga que no soy ecuánime en la atribución de responsabilidades). Como el ambiente estaba agradable y el vino blanco apetecía, la cosa se prolongó hasta casi las diez de la noche, hora en que nuestras retoñas amenazaron con devorar al vecino si no acudíamos prestos a disponer la cena, de modo que en bien de la paz vecinal (aunque según qué vecino hubieran devorado la paz vecinal se hubiera visto incrementada, quizá notoriamente) acudimos al domicilio familiar a proveer la última pitanza del día.

Resulta que por la tele daban la mierda esa del festival de Eurovisión. Y para mayor tragedia, mis hijas estaban meando colonia por ver tamaña porquería. Como la carne es débil y uno recuerda sus tiempos adolescentes, en los que también perdía el tiempo con esa estupidez, accedí a mantener la tele puesta con el bodrio. Y debo confesar que incluso en algún momento despertó mi curiosidad y en algún otro hasta me reí un rato.

Me reí, por ejemplo, no tanto con la intervención de un espontáneo -figura familiar para los aficionados taurinos- como con la indignación de José Luis Uribarri. José Luis Uribarri me cae tremendamente gordo -de toda la vida: no me extrañaría que fuera amiguete de los de la $GAE- y yo me recreo en sus contrariedades. El espontáneo era un simple memo, pero ya sabemos que vivimos épocas en que los memos seducen fácilmente a miles de botarates que no se avergüenzan de serlo en público; pero el cabreo de Uribarri vale todas las adhesiones a la memez, la verdad. Llegó a decir que no había derecho a que se estropearan así dos meses de trabajo (un trabajo que, por cierto, yo no he pedido pero que, de todos modos, pago como un pepe, igual que el resto de los españoles). También los jubilados podrían decirle a Uribarri que no hay derecho a que se les estropee toda una vida de trabajo y ahí los tienes, jodidos y descalzos y cagándose en Zapatero, que es todo lo que pueden hacer, a menos que alguno pierda la cabeza. Por cierto que no me extraña –ou, ou, ou– que luego se lleven estas petardeces a pasear por toda la Europa televisiva, si todo se pergeña en dos meses.

Tampoco fue manco el numerito de las votaciones. Hombre, este sí que, ya puestos, lo quise ver en homenaje y recuerdo a los viejos tiempos: Iunaitet quingdom, fri points, guayomuní, truá puán. Ahí quedó patente lo de siempre, lo que hemos sabido desde nuestras mocedades más espinillescas: que esto de Eurovisión es un mejunje de aquí te espero. Baste decir que el dichoso Uribarri acertó el pronóstico, así, a ojo de buen cubero, de más del setenta por cierto de los votos. Es verdad que el tío es un veterano de la cosa, pero tanta previsibilidad apesta a tongo. O sea, más o menos, que las repúblicas ex-soviéticas se votaron entre ellas, que los musulmanes se votaron entre ellos, que los ex-yugoslavos se votaron entre ellos (mandó huevos ver a Bosnia votando por los serbios, después del repaso que la artillería chetnik -y lo que no era artillería, pero sí chetnik- les dio no hace ni quince años) o que los portugueses, se ve que ya saciados con lo de Aljubarrota, le dieran al petardo hispano –ou, ou, ou– los 12 máximos puntos de la votación (después, España devolvió 6 puntos a Portugal, cosa que Uribarri también previó grosso modo).

Recuerdo de mis épocas estúpidas -la adolescencia siempre lo es, esa sí que es la purga de un verdadero pecado original y no el bautizo- lo de Massiel del año 68, cuando sustituyendo a Serrat por el desplante de éste, ganó el festival logrando con ello que Cliff Richard pillara una pataleta astronómica. Dicen que la cosa estuvo apañada por Franco, pero aún hoy no se han podido aportar pruebas de ello. Como tampoco me caen bien ni Serrat ni Cliff Richard, qué queréis que os diga, me encantó el pelotazo de la que andando el tiempo sería la tanqueta de no sé dónde de por Madrid. Con apaño de Franco o sin apaño de Franco.

Pero el summum del apaño vino al año siguiente en Madrid, precisamente. Porque al año siguiente, 1969, no hubo un ganador, sino cuatro: España, Gran Bretaña, Francia y Holanda (¡y hubo trofeo para los cuatro, fíjate tú qué previsión!). Bueno, parece que eso cabreó a no sé quienes -podéis verlo en la Wikipedia– y, bueno, los fabricantes del tongo juraron por sus niños que no lo harían más y se inventaron, de cara a la galería, unas normas de desempate para lo sucesivo.

Mis hijas se cabrean -aún se toman en serio la gilipollez esta, ya crecerán- cuando les digo que todo es tongo, apaño y espantasuegras. Y a beneficio de su generación, para que vean que todavía no ha inventado nada (de momento) y que las aguas llegan de muy arriba, les presento el impagable éxito de España en 1969 a cargo de Salomé (ex aequo con los otros tres).

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • joserra  On 31/05/2010 at .

    Yo no lo vi -en directo-. Es mas.. tuve a mi famula en otra habitacion porque yo no es que no queria verlo (vaya torro) sino porque hacian otro programa mas interesante en otro canal y habia conseguido el mando de la televisión del comedor :-).

    A los diez minutos de empezar me dijeron: “un espontaneo ha salido durante la actuación del español”.. y dije.. vale, “menudo pais de pandereta que somos”. Asi nos va. Al rato, deje el otro aburrido canal y me fui a internet y me puse a ver meneame y otros sitios de noticias como siempre.. y esa noticia aparecia en primera “plana”. Me sorprendió que hasta en la wikipedia ya aparecia ANTES de acabar el mismo festival este “gran acto” de este gran memo (y ojo, en la versión inglesa). Primeras noticias en muchos medios, informaciones de todo tipo, la pagina del susodicho “tumbada”… Me dije.. uyyyyy, aqui hay intereses comerciales.

    De todas formas… Vaya pais.. me dije.

    Como tu.. ya me quedé a ver el tema de las votaciones (me entró la cosa morbosa), simplemente por el morbo de ver al Uribarri “pronosticando” los votos. Mira.. a mitad de los votos lo dejé completamente asqueado.. porque Uribarri ACERTO el 100×100 de los votos. Menudo tongo. Menudas canciones. Menudos “directos”. Mis hijas, al igual que las tuyas.. (junto a mi mujer) incomprensiblemente desesperadas por ver semejante tejemaneje. Al igual que el aqui hay tomate o aqui hay eurovisión esto es simplemente un montaje para ¿que?.. Y lo que es peor.. encima les gustaba la “tonadilla”… ¿pero a donde va a parar este país?…. Es mas. A nadie le parece importar por ahora.. pero “antes” estaban los cantantes y la “orquesta” (el video que tu pones lo demuestra). Ahora es todo ENLATADO. Hasta mi hija me decia.. ¿donde conectan las guitarras los de ese conjunto????. Asi no fallan. Seguro. Solo tienen que hacer el paripé de estar en el escenario. nada mas.

    Por favor.. salgamos de este lamentable espectulo para siempre.

    Que no vuelva a naufragar nuestra barca nunca mas.

A %d blogueros les gusta esto: