El imperio del guano

De la nueva serie: ¡Al peo con todo!

No sé si la palabra es deprimido o cabreado. Ya os habréis dado cuenta de que llevo varios días sin escribir. Y, sí, he tenido tiempo, mucho tiempo. ¿Ganas? Pues no sé cómo expresarlo. Por un lado, sí, ganas, soltar todo el cagontó que llevo dentro; pero por otro lado, me acomete un tedio acojonante. De pronto vuelvo a preguntarme -por enésima vez, no es nada nuevo: me pasa cuatro o cinco veces al año- por qué, para qué, para quién…

Escribo al puto sabor de la boca, sin que el orden de lo escrito sea el orden de importancia. ¿O sí? Me da igual, a la mierda…

Con la que está cayendo, y millones de gilipollas ilusionados con que la puta roja gane el campeonato calzoncillero, como si esos millones de gilipollas, cada uno de ellos -de los gilipollas, no de los millones- fuera a cobrar los 600.000 que se van a meter en nuestro culo (o sea, dándonos por él) los pataderos esos si ganan, o si llegan hasta no sé dónde. Y todo eso pasa, con la que está cayendo, insisto, y la autoridad -futbolera, por supuesto-, y los presidentes de los clubs y demás ralea, pueden salir a la calle sin un miedo racional a ser asesinados, a ser linchados, a ser descuartizados o incinerados vivos, chas, chas, chorro de gasolina, trae la cerilla, Pepe, y visca el barça manque pierda, hostia puta, mira que luz más guapa da el cabrón ese ardiendo como una tea. Y todavía oigo esta noche al conserje de la roja -o como se llame el cargo que tiene- que a él también le preocupa mucho la crisis pese a estos pastifales que cobra, que él también tiene primos y sobrinos y no sé qué más, que pueden cagar altramuces si esto peta. Joder, menos mal, ya me voy a cagar yo más tranquilo. Si el tío ese se preocupa de sus primos va a ser una alegría que cobre los 600.000, aunque no sea primo mío.

Hace dos semanas estuvimos al borde del precipicio. Al borde auténtico. Que al petardo este que manda (o eso dicen) tuvieron que llamarle el hawaiano, y la froilán y el chino a decirle despierta, tío, que te vas al hoyo ¿es que no lo ves? Porque sobre que nos esté cayendo la que nos está cayendo, encima tenemos a ese al mando, que es como decirle al ciego que coja el volante porque el conductor tiene cagarrinas.

A mí me recortan el sueldo, cosa que me jode, para qué nos vamos a engañar. Aunque me jode mucho más que una parte sustancial de mis conciudadanos lo celebre encantada: ya era hora de que al puto funcionario vago le metieran mano. Y lo dicen así, tan tranquilos, pese a saber -porque, encima, lo saben- que la mitad de esa parte sustancial de mis conciudadanos va a tener que comprar el cava para celebrarlo pagando con el subsidio de desempleo. Y, encima, pobres botarates de mierda, como si las causas de su desempleo y los recortes de mi sueldo fueran distintas, como si vinieran dadas por realidades diferentes.

A veces me gustaría no tener hijos (vaya, hijas, en mi caso) porque entonces podría permitirme el lujo de desear lo que Pérez-Reverte desea (pero de boquilla: él también tiene hijos o hijas o hija): sentarse en los escalones de la entrada con una cerveza en la mano y contemplar como toda esta mierda se hunde (y uno con ella, pero cagándose en todo a voz en grito). Sí, sí que en ciertos momentos me gustaría no tener nadie de quien preocuparme y contemplar el cataclismo final y gritaros a todos «Iros a la puta mierda» una fracción de segundo antes de me caiga encima de la coronilla el hotel vela o el puto aeropuerto -con T-1 y todo- del tío ese que dicen que es arquitecto. O un coche de la Guàrdia Urbana, que para el caso es lo mismo (con la única condición de que el Hereu se haya tragado primero -y de un sólo bocado- la rueda de recambio).

Estamos en la postración cívica más acojonante. Somos todos los millones que somos, cuarenta y cinco aquí, sesenta allá, ochenta acullá, en conjunto trescientos y pico y somos, en definitiva, una mierda mangada en un palo. Cuatro sinvergüenzas -porque son cuatro- y doscientos criminales de mierda (putos genocidas, en la misma exacta medida en que lo fueron Hitler, Stalin y demás pájaros) deciden sobre nuestros destinos y, encima, nosotros los contemplamos no sólo sumisos sino además admirados, porque los muy cabrones llevan corbata. Vemos -porque lo vemos- cómo nos hacen la cama y nos quedamos ahí, tan tranquilos. El único que lo hizo bien, el taxista ese del otro día, que pilló el coche y la repetidora y empezó a cargarse gente. Ni un sólo inocente, ojo. Todos somos culpables: culpables de la cobardía y de la gilipollez más abyecta, culpables de perpetuar nuestra triste, cutre y pringada suerte en nuestros hijos y en nuestros nietos, en vez de echar un vistazo al asuntillo aquel de Ekaterimburgo o de la plaza de la Concordia y tirar por la calle de enmedio. Claro que yo, personalmente, prefiero -lo he dicho alguna vez- el 12/70 desde un campanario, por aquello de la perspectiva, que le da mejor vista al ajusticiamiento masivo.

Nunca antes habíamos dispuesto de tanta información, nunca antes los pueblos habían tenido tan a mano un diagnóstico tan certero de sus destinos y nunca antes habían constituido, como ahora, una masa amorfa de capones y de abotargados. Es que hay que verlo para creerlo. Y aún viéndolo, cuesta asumirlo.

Pues nada, a seguir así. Siempre digo que tenemos lo que nos merecemos y, mira, me parece que me equivoco.

En realidad, vivimos como futbolistas, en comparación con lo que verdaderamente nos correspondería.

Aún nos va demasiado bien para lo que merecemos.

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Comentarios

  • Rogelio Carballo  On 08/06/2010 at .

    Contigo, maestro. Quiero decir. Hay que ser muy estúpido para alegrarse que a un funcionario le rebajen el sueldo… Detrás vamos todos. Hay que ser muy gilipollas para identificar funcionario con vago de oficina, y olvidarse de médicos, enfermeras, maestros, jueces, fiscales, bedeles, celadores, maquinistas de Renfe, policías, etc ad infinitum. Y toda la razón en que somos una ralea de cagontós con horchata en la sangre….

    Penita que siento.

  • Arnau Fuentes  On 08/06/2010 at .

    Amén a todo hermano en la función pública.

  • luis  On 08/06/2010 at .

    Lo mismo digo compañero de la Fundición Pública y de los aire’s.

  • PROTESTAVECINO  On 08/06/2010 at .

    Perdón por ser funcionario, perdón.

  • Ángel Bacaicoa  On 08/06/2010 at .

    Suscribo el comentario de Carballo en su integridad. Y el suyo Don Javier. Que le veo mustio con la llegada del verano.

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