Cuestión de trapos

De la serie: Rugidos

Parece que los catalanes estamos levantiscos con el tema del burka y el niqab o como se llame todo el traperío que utilizan algunas mujeres islamistas en nuestros municipios, varios de los cuales, en número creciente a diario, aprueban o proponen mociones para prohibir ese, ejem, atuendo en las instalaciones municipales, a la espera de poder encontrar un atajo normativo que permita prohibirlo en toda la vía pública.

Las encuestillas estas de Internet arrojan un saldo de más de un 90 por 100 de ciudadanos favorables a este conjunto de medidas. Ya sé que esos sondeos no son rigurosos y que sus resultados deben ser cogidos con pinzas, pero me huelo que una encuesta seria no desmentiría frontalmente tales resultados. Y no sólo eso: estoy seguro de que muchos españoles no catalanes nos miran con envidia y, por una vez y sin que siente precedente, sienten fuertes deseos de catalanizar sus municipios en lo tocante a la cuestión de autos.

No hará falta decir, por supuesto, que la chusma del buen rollito anda alborotada mesándose las barbas y rasgando sus vestiduras, pero esta vez lo tienen realmente mal porque el abanico político que está aprobando estas mociones es verdaderamente amplio (lo que refuerza lo del 90 por 100 de las encuestillas en red). En Manresa, que aprobó ayer la moción correspondiente, votaron a favor CiU, PSC, PP, ERC y Plataforma per Catalunya (que ya es inaudito ver a todos estos juntos y votando lo mismo), con un total de 20 concejales, que dejaron como el gallo de Morón a los otros tres que quedaron allí cacareando sus habituales lugares comunes.

Como colofón, el ministro Corbacho que la suelta más gorda: acabará habiendo más mociones y prohibiciones que mujeres con trapos de esos (no cito al ministro, obviamente, en su estricta literalidad). Parece que eso de que las tías estas sean pocas es el argumento recurrente del buenrollismo, pero la respuesta es fácil: los delincuentes son, afortunadamente, sectores minoritarios de la población -apenas en proporciones moleculares, delito por delito, y más en según qué delitos- y hay dos leyes orgánicas así de gordas (el código penal y la Ley de enjuicimiento criminal) dedicadas al asunto. De acuerdo con las teorías de Corbacho, no nos debiéramos preocupar por la delincuencia hasta que fuese un fenómeno extendido entre la población. Es decir -y al igual que en el caso del trapo- hasta que fuera tarde. Y luego dicen que son políticos profesionales.

Se debate también si el tema este es religioso o no, y es, a mi modo de ver, otra discusión bizantina: da igual que la norma que lleva a los niqabs y a los burka -y a más tela que, con el tiempo, habría que mirar también con lupa- sea religiosa, social o puramente consuetudinaria. El hecho relevante es que es radicalmente contrario a los principios básicos de la civilización occidental (en efecto: de base y origen cristiano, y si no les gusta, que se jodan, porque el necesario y saludable laicismo público no puede llegar a que olvidemos nuestros orígenes como sociedad, cuidado con eso) y, por tanto, no deben tolerarse. Es más: todo este exhibicionismo textil es un desafío frontal y flagrante, es un desprecio absoluto, abierto y expreso a los principios de nuestra sociedad, tenidos por esta gente como diabólicos, y un anuncio de lo que pasaría aquí si ese gremio llegara a alcanzar cotas de poder en nuestros municipios, en nuestras regiones o -al loro- incluso a nivel de Estado. O sea que mucho ojito cuando los buenrollistas pretenden extender el derecho al voto a los inmigrantes y mucho ojito también porque los hijos de las del trapo nacidos aquí tendrán en su día derecho a DNI y voto. Quizá haya llegado el momento de replantearse los requisitos para acceder a la nacionalidad española, replanteamiento impensable en este país de gilipollas pero que, con un poco de suerte, puede venir obligado desde Bruselas.

Hay, además, motivos de alarma con el tema de los islamistas. Ayer leía en «La Vanguardia» que tras mucho musulmán moderado se oculta, en realidad, el más feroz islamismo merced a un mecanismo ideológico (sorprendentemente jesuítico) denominado taqiyya que podríamos trasponer a nuestras entendederas como santa hipocresía que les permite disimular y hacer los buenos chicos incluso vulnerando preceptos radicales solamente para disimular y metérnosla doblada a la menor ocasión. En otras palabras, tenemos a un indeterminable número de estos tíos afilando las gumías en nuestro propio patio trasero y, por tanto, no nos podemos fiar absolutamente de ninguno de ellos (incidentalmente: el enlace no es a «La Vanguardia», que pretende cobrar como premium su hemeroteca reciente, sino a unos foros de Terra en los que se reproduce la noticia íntegramente).

Vamos despertando, menos mal, y parece que se nos van quitando las manías y los complejos con los que los buenrollistas nos tenían acogotados; pero aún nos queda una capa demasiado gruesa de gilipollez, aún no hemos cogido por los cuernos al toro; le hemos dado, apenas (y sólo en Catalunya) un par de pases largos, pero nada más.

Quizá se vaya acercando la hora de que alguien diga, recuerde o establezca, según el caso, que los permisos de residencia no son irrevocables y de que su mantenimiento depende enteramente del grado de asunción de los principios básicos de nuestra sociedad.

Y de que se vayan olvidando de su cuento de Al-Andalus.

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Comentarios

  • starblank  On 23/06/2010 at .

    No lo sé, Don Javier, no lo sé… ¿Realmente va a servir de algo? ¿Obligar a llevar algo no es tan malo como prohibir llevarlo? Sí, sé que ese trapo en concreto tiene un mal significado, pero ¿No sería mejor luchar contra ese significado, en lugar de contra el trapo en si mismo? Por que el trapo al final es un trapo, y a las muchachas las van a maltratar con trapo o sin él…

    De entrada, creo que lo único que van a conseguir es que esas muchachas no puedan salir a la calle y queden perpetuamente encerradas en casa, pero poco más. En todo caso, deberían ‘prohibir’ (lo pongo entre comillas porque no soy amigo de las prohibiciones, suelen terminar en control por parte del poder) el Islam. Y de paso, el resto de religiones. Así, de un plumazo. O pueden tomar otras medidas más útiles y urgentes, como desmantelamiento sistemático de guetos y acciones similares.

    Es un tema complicado.

  • testigo  On 25/06/2010 at .

    Es la primera vez que visito su blog, veo que incluso lo pretende publicitar en entornos dedicados a otros temas como es Hispalinux.

    Me sorprende (no sé porque) la mezcla que hace de burka (trapos), delincuencia y malos tratos. Se diría que es rebuscada e intencionada. Le invito a reflexionar dejando a un lado el odio visceral ese que tiene a personas con ideas diferentes a las suyas.

    Mi recomendación es que viaje usted más, ya que el asfixiante aroma de la crisis económica en Europa le ha cegado las miras. Alguna vez habrá escuchado la frase de “un ciego conduciendo al rebaño”. Así nos va…

    Hay que ser valientes y dejar de culpabilizar a las minorías de nuestros propios problemas, los malos tratos existen y han existido en España desde tiempos inmemoriales, muy diferente es que se publicitasen como hace usted con su blog.

  • Javier Cuchí  On 25/06/2010 at .

    Únicamente por aclarar malentendidos: yo no pretendo publicitar nada en HIspalinux. En Hispalinux se incluyó hace ya mucho tiempo mi bitácora como tantas otras, la cual -como tantas otras también- habla a ratos del software libre y a ratos de diversos otros temas; los posts suben automáticamente -creo- y no hay censura previa (me consta).

    No sé de dónde saca que mezclo burkas con delincuencia y malos tratos. Simplemente he efectuado una comparación -claramente no relacional- ante la patochada del ministro diciendo que un fenómeno no habría de preocupar si es minoritario; y yo pongo el ejemplo de otro fenómeno minoritario que -obvia y racionalmente- sí preocupa.

    Lo de los malos tratos tampoco sé de qué chistera lo saca usted, porque en mi post no se mencionan para nada. NI siquiera implícitamente.

    Y puestos a hacer sugerencias y recomendaciones, la mía es que deje usted tranquilos los visados de mi pasaporte y revise su propio nivel de comprensión lectora.

    En lo referente a Hispalinux, siempre puede usted solicitar que retiren los enlaces a mi blog por contenido inconveniente; igual le hacen caso y todo; por probar no pierde nada y es gratis. Cosa que sentiría, porque tengo una cierta vinculación afectiva -la única prácticamente a día de hoy- con Hispalinux, pero no me quitaría ni un minuto de sueño (ni creo que ningún lector a mi bitácora, lo que menciono desde la más absoluta indiferencia sobre el número de mis lectores).

    Por lo demás, yo ya he dicho en mi entrada lo que tenía que decir (en los comentarios sólo intervengo normalmente para aclarar malentendidos) y usted me imagino que también, así que aire.

    Que tenga un buen día.

  • Testigo  On 26/06/2010 at .

    Cito:
    “Parece que eso de que las tías estas sean pocas es el argumento recurrente del buenrollismo, pero la respuesta es fácil: los delincuentes son, afortunadamente, sectores minoritarios de la población -apenas en proporciones moleculares, delito por delito, y más en según qué delitos- y hay dos leyes orgánicas así de gordas (el código penal y la Ley de enjuicimiento criminal) dedicadas al asunto. De acuerdo con las teorías de Corbacho, no nos debiéramos preocupar por la delincuencia hasta que fuese un fenómeno extendido entre la población. Es decir -y al igual que en el caso del trapo- hasta que fuera tarde. Y luego dicen que son políticos profesionales.”. El ejemplo es cuanto menos sospechoso…

    Por otro lado no se preocupe, yo no soy partidario de la censura, no voy a pedir nada a Hispalinux, ya veo que es miembro. Pero me entristece que alguien que dice defender valores del software libre y toda la carga social e intelectual que eso supone y hable de ese modo de quien no puede defenderse.

    Es mezquino siempre culpabilizar al débil de los problemas que tenemos y hemos tenido siempre.

    No voy a molestarle más con mis opiniones, solo le diré que flaco favor hace usted a la libertad.

  • Monsignore  On 29/06/2010 at .

    Quien quiera llevar el burka por la calle, aduciendo motivos culturales o religiosos, que lo lleve.

    Eso sí: Reivindico mi derecho cultural y religioso a pasear por la calle luciendo mi máscara de Spiderman.

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