De nuevo a bordo

De la serie: Pequeños bocaditos

Pues ya vuelvo a estar aquí, «El Incordio» arranca de nuevo, tal como estaba previsto y en la fecha prevista, cosa que espero sea un buen augurio para este próximo curso, que ojalá sea mucho más regular que el anterior, cuya productividad no formará parte -cuando menos, en mi fuero interno- de las mayores satisfacciones de esta bitácora.

He estado desaparecido de la red (salvo frecuentes, aunque breves, apariciones en Facebook) tres semanas y en estas tres semanas el mundo ha seguido dando vueltas. Vueltas, en su mayoría desagradables, a qué engañarnos.

La neutralidad en la red vuelve a ser puesta en cuestión y estos últimos días un pacto Google-Verizon, justamente en ese contexto, ha hecho que millones de internautas pusiesen el grito en el cielo. Al mismo tiempo (y sin alejarse tampoco mucho de la cuestión) la ilustrísima Blackberry, otrora sofisticada arma de ejecutivos (pagando la empresa) desplazada ahora por iPhone (sigue pagando la empresa: hay mucho pringado con ínfulas) y ahora herramienta de jovencitos chateadores compulsivos que adoran su teclado físico, pasa por un mal momento al haber sido puesta en cuestión por algunos gobiernos de Oriente Medio a los que se ha sumado la India. La razón -so pretexto de la sempiterna seguridad, como no podía ser de otra forma- es que Blackberry funciona con servidores propios, muy seguros y, por tanto, los poderes públicos nacionales no pueden interceptar correspondencia ni censurar páginas web. Enrique Dans explicaba en su bitácora cómo estando en China, con media Internet capada, él navegaba tranquilamente y sin limitaciones por medio de su smartphone.

La $GAE no ha ofrecido este verano ningún numerito digno de mención; de momento, que estamos pasando el ecuador del asunto y es precisamente ahora cuando empiezan las fiestas en casi toda España, de modo que es a partir de ya cuando más posibilidades hay de que monten alguna de las suyas. La única noticia generada por la oprobiosa es la envainada de sus pretensiones en Zalamea de la Serena, una vez aclarado que el autor del anterior montaje de la obra de Lope «El alcalde de Zalamea» trabajó gratuitamente y el nuevo montaje ha ido a cargo de un señor que, además de hacer lo propio, ni siquiera es socio de la $GAE, así que la vieja tuvo que tocar retirada.

¿Qué más? Los moros tocando los cojones en Melilla, como suelen cada vez que a su reyezuelo se le tuercen las cosas y hay que montar cortinas de humo nacionalistas (ahí sí que añoro un Aznar, qué queréis que os diga, que éste sí que sabía poner firmes a los menganos en cuestión), Pakistán y la India semienterradas en agua y fango con un montón de españoles desaparecidos que, aunque aún faltan algunos por encontrar, en su mayoría (no, desgraciadamente, en su totalidad) han ido apareciendo vivos pese a la intervención de la diplomacia española que, en algún caso, había dado por muertos a quienes no sólo no lo estaban sino que, simplemente, continuaban sus vacaciones como si tal cosa y sin enterarse de nada.

En asuntos generales de estos tristes pagos, me desayuno esta primera mañana laborable con la noticia de que Pepiño quiere ponernos los impuestos a nivel europeo, sin haber hecho la menor mención al nivel europeo de no pocos precios y al nivel tercermundista de salarios y pensiones, y lo dice el tío en un país sostenido, de forma prácticamente exclusiva, por los de la nómina, los de la furgoneta y los de la tienda porque los demás, unos por pobres y otros por ricos, no cotiza aquí ni Dios Padre. Con casi un 25 por 100 de economía sumergida (oficialmente reconocida y generalizadamente tolerada) y en medio de loas y alabanzas a próceres de la pelota y de la cultureta notoriamente domiciliados en paraísos fiscales. Seguimos con los mismos ministros -vaya tropa- porque Zapatero, que ya tenía in mente una reforma del Gobierno para después de la presidencia de la Unión Europea (esa misma que tanta fama y éxito le han reportado), se encabronó en un ataque de cuernos porque unos días antes trascendieron algunos nombres. Y a él, como a Franco, no le hace los gobiernos la prensa, así que, hala, castigados y a aguantar a la tropa Vogue y pepiña hasta la consumación de la legislatura. Consolémonos: conociendo el paño, los que hubieran venido a continuación hubieran sido aún peores que los de ahora. Por imposible que parezca. Los que conocen las interioridades del PSOE aseguran que la cola de material de deshecho, de colipoterras y de necios que esperan turno para acceder al cargo es más larga que la lista de impagados del mercado hipotecario. Es algo que bien podrían solucionar una elecciones generales (en su momento) si no fuera porque me temo que en el PP pasa lo mismo y, además, en el PP hay dos legislaturas de hambre atrasada (y lacerante, porque antes de que los islamistas asesinaran a doscientas personas en Madrid hay quien ya redactaba borradores de órdenes ministeriales desde un cargo que daba ya por hecho).

La salud del vigente monarca, que parece de todo menos buena (en las fotos y filmaciones, pese a realizarse desde el lado bueno y ser objeto de montajes muy cuidados, aparece notoriamente abarrotado de cortisonas, como Wojtyla en sus últimos tiempos), levanta todo tipo de especulaciones, porras y quinielas. La principal, claro, sobre cuándo se producirá el previsible acontecimiento, que parece más evidente y más predecible cuanto más y más acaloradamente se niega desde el pesebre mediático. Yo aún recuerdo las épocas octubrinas en las que lo que se llevaría a Franco al hoyo un mes después fue un leve episodio gripal. Pero tampoco son mancas las que especulan con el período de luto y qué parte de este período será fiesta laboral; razonablemente parecería que mientras el interfecto estuviera de cuerpo presente el país habría de estar parado pero vete a saber; las predicciones más moderadas y razonables hablan de un par de días con algunas pocas probabilidades de que sean uno o tres; escolares y universitarios sí, esos tendrán -siempre dentro de lo probable- ocho días de vacaciones adicionales, que serán los constitutivos de luto oficial. Pero cualquiera se fía: en este país era tradicional que con motivo de la cascancia de un papa hubiera tres días de luto, uno de ellos de asueto currante, y de eso nada de nada. En todo caso, algo hay (aunque le llamen convalecencia) porque sus cada vez más raras apariciones en público se suman a un hecho para mí terminante: su ausencia y sustitución por el heredero en la entrega de despacho a las promociones de este año de las Academias militares. Que el Rey no entregue personalmente los despachos a quien, en otras épocas y, probablemente, aún hoy en algunos ámbitos del monarquismo, se consideraron sus oficiales, es detalle muy premonitorio.

Adicionalmente, los republicanos vemos ahí -en su caso- un claro aumento de nuestras posibilidades con la desaparición del juancarlismo, el monarquismo recurrente de los que dicen que jamás fueron monárquicos, aunque vete a saber… En todo caso, la tropa pija que constituye la corte de hecho del sucesor no hace previsible un felipesextismo popular, lo que, sumado a la progresiva desaparición física de aquellos a quienes el término república produce sarpullidos (con su razón, al asociarlo a la Segunda), parece que abre un poco el cielo de las esperanzas de quienes confiamos en poder llegar a ver la desaparición de las florecitas de lys del escudo nacional.

Bien, durante esta semana, entre paellas y entradas comunes iremos desarrollando todo ese ambiente y más cosas que me quedan en el tintero.

Espero que los que hayáis tenido vacaciones -o las estéis aún disfrutando- hayáis descansado satisfactoriamente y que los que no habéis cesado en vuestra actividad cotidiana (deseo que en la esperanza de un próximo turno de descanso) hayáis tenido un primer período de época vacacional de buen pasar. Nos quedan, tanto a unos como a otros, un par de semanas de situación no plenamente normalizada, pero ya iremos cogiendo el ritno para encender los motores en serio a partir de septiembre.

No para «El Incordio», que despega al cien por cien desde ya mismo.

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Comentarios

  • Jordi  On 16/08/2010 at .

    Benvingut! Y buen matiz lo de la entrega de despachos a los oficiales de las FAS.

  • Rogelio Carballo  On 16/08/2010 at .

    Bien hallado, y que se note ese arranque, que ya íbamos teniendo hambre los que nos hemos quedado al pie del cañón.

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