Pirata al Parlament

De las series: Correo ordinario, Pequeños bocaditos y, sobre todo, Rugidos

Varias veces he dicho -y reiterado- que no me gustan los partidos univectoriales, es decir, los que se articulan sobre un único objeto, como si todas las facetas de la vida proyectables sobre la política y, de consuno, sobre el voto, pudieran obviarse en favor de una sola, y por eso siempre he arrugado la nariz ante la perspectiva -materializada desde hace tiempo- del Partido Pirata. Tampoco me acaba de gustar el nombre: lo de pirata puede sonar muy cachondo, muy intrépido y muy rupturista, pero da la impresión de esconder subconscientemente una conciencia culpable, lo que no es el caso (o no debería serlo). Esto dicho -y, repito, reiterado- también he dicho -y también he reiterado-, casi siempre a continuación de la crítica, que, bueno, la gente, el espíritu, las intenciones y el proyecto del Partido Pirata, me caen bien, me cuadran. Aunque nunca he considerado -al menos hasta hoy- ingresar en el partido, tampoco he descartado votarles eventualmente, pese a mi crítica inicial. Contradictorio ¿verdad? Si no veo claros los partidos univectoriales ¿cómo es que, en un momento dado, me plantearía votar a uno?

Lo que ocurre es que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras, sobre todo cuando las escribe, y cuando uno escribe sobre alguien que, en el fondo -y sin que haga falta ir muy al fondo-, le cae simpático, siempre procura dejar la puerta entreabierta. Por si las moscas.

Bueno, pues he aquí que hay moscas.

Hay razonables posibilidades de que, hoy, el president Montilla le dé carpetazo a la legislatura y liquide el tripartit (según todos los números a fecha de hoy, para largo), con lo que los catalanes nos veríamos convocados para votar en comicios autonómicos el 24 de octubre. Y si Montilla -de manera muy poco elegante, realmente- decidiera resistir ahí hasta la muerte (hasta la muerte del vencimiento legal, se entiende) la cosa se alargaría al 28 de noviembre, pero eso a todo estirar.

Y, como siempre, me atenaza la duda hamletiana de todos los comicios: ¿votar o no votar? Y si voto… ¿a quién coño voto? Porque para mí está claro: todos son iguales por más que ante esa afirmación tanto se cabreen, por lo general, los que más razones dan para la ira y el menfoutisme a los que inducen. Lo cierto es que, previsiblemente, salvo que los ultracabreados por el tema del estatut salven los números y la poca vergüenza de más de uno, las cifras de abstención van a acojonar (recordemos que ese famoso estatut, ansia multitudinaria de todas las Catalunyas irredentas, según nos vendían, no gozó de una participación mucho mayor del 50 por 100 en su referendum, y mira que le habían dado carraca a la cosa). Pero la abstención también me cabrea, como actitud personal, porque, en ella, me siento burlado sobre todo desde que es abundante: me entran verdaderas ganas de asesinar a alguien cuando, ante cifras bestiales de eso que ahora llaman desafección los cretinos mediáticos, los políticos ponen cara compungida el día de las elecciones y durante una semana pasean por todas las radios y televisiones muy preocupados, diciendo que ese dato lo van a analizar muy cuidadosamente porque ese es un mensaje de la población que no van a desoir. Mentira, como siempre. Cochina mentira, simple estafa, puto tocomocho. En cuanto viene el reparto de escaños, de iPads, de iPods, de iMacs y de i la de Dios Padre, se les acaban las preocupaciones (la vergüenza no, porque esa se agotó muchos años atrás).

Quedaba la posibilidad del voto tocapelotas. Vamos a ver… para encabronar a esa tropa infecta bien encabronada… ¿a quién podríamos votar? En las últimas elecciones estaba Ciutadans, y yo me partí el culo de risa cuando levantaron tres escaños y los partidos de la estafatoria habitual sufrían una diarrea aguda de transaminasas, de bilis y de clorhídrico. Pero a lo largo -a lo corto, habría que decir- de la legislatura, los de Ciutadans se han comportado como unos panolis, como unos tontorolos, casi hasta como los demás (a las dos o tres semanas ya se estaban peleando por las prebendas parlamentarias y hasta creo que hubo una rebelión y subsiguiente escisión). Nada. En vez de ser el elemento rupturista, de utilizar la chacota y el sarcasmo en cantidades industriales, se nos ha plantado en el atril el estaquirot en jefe y, en estricto bilingüe, ha dedicado dos años a soltar lugares comunes sin más ni más. Yo, que tanto esperaba de guionistas como Boadella, Espada y tal, y parece que éstos se esfumaron después de endilgarnos a esta peña de émulos de Buster Keaton, pero en soporífero. Vamos, que se tomaron en serio a sí mismos y ahí los tienes…

Cuando más desesperaba yo de encontrar ese voto pateahuevos y más resignado estaba a participar de la tan masiva como burlada abstención, he aquí que me aparece en el horizonte el Partit Pirata de Catalunya que presenta batalla en estos comicios. Y, caramba, caramba… Resulta que el Partit Pirata no sólo sería un muy satisfactorio voto tuercepollas sino que, encima, podría ser un voto muy útil si consiguiera unos resultados parecidos a los de Ciutadans en las últimas, y no digamos nada si supera incluso esos resultados.

Porque -y eso es lo que salva esa contradicción a la que aludía al principio- para univectorial, cualquiera de los partidos del carril políticamente correcto, sólo que, en ellos, ese único vector no lleva sino a la estafa, al engaño, al fraude al ciudadano, como estamos ya lacerados de tanto comprobar. Pues vector único por vector único, coño, me quedo con Pirata. Porque yo no puedo esperar nada concreto de Pirata en materias como educación, transportes, vivienda y casi todo lo demás, pero… ¿qué puedo esperar de los otros salvo que me den por el culo? En cambio sé que Pirata, en su vector único, no me defraudará. Los demás partidos son -todos, fíjate- anticanon, pero ahí tenemos el canon; son feroces protectores de la empresa (sobre todo de la PYME) catalana, pero aquí tenemos a Micro$oft hasta en el frenillo de los cojones. Como sea por esa tropa de mangantes, nos cae la apropiación de la red por las telecos, el fin de la tarifa plana y hasta un divieso purulento en el teclado. Pero los partidos univectoriales no pueden permitirse el lujo de defraudar a su electorado en ese único vector, de modo que todas estas abominaciones sucederán -si por otras vías no las evitamos- sin el voto de los muchos o pocos diputados de Pirata (y no te digo nada si estos diputados le constituyen a alguien algún tipo de bisagra). Adicionalmente -y aunque sea por pocos minutos- podremos escuchar cosas edificantes en las sesiones y leerlas en las actas y no descartemos que algunos personajillos de todos bien conocidos se acerquen al soponcio, lo cual, no oculto mi regodeo ante la perspectiva, ya sería la hostia, vamos…

Por si queréis más detalles, he aquí las declaraciones a Nación Red de Kenneth Peiruza, el portavoz del Partit Pirata. En estas mismas declaraciones podréis encontrar un a modo de programa enunciado descriptivamente, igual que en su página web.

Creo que Partit Pirata es una excelente alternativa de voto para los miles y miles de jóvenes desorientados ante una partitocracia que los ignora, que los revienta y que fulmina sus espectativas de futuro. Creo firmemente -aunque puedo, en mi infinita inocencia, estar equivocado- que Partit Pirata será el único que no les defraudará al menos en ese estrecho -pero tantas veces tan doloroso- ámbito de los programas libres, de la propiedad intelectual, del conocimiento libre, en definitiva. Estoy convencido de que vale la pena aprovechar la ocasión porque, además, dentro de un año habrá elecciones al Congreso y al Senado y si diéramos la oportunidad de que en el Parlament de Catalunya se oyera nuestra voz vehiculizada a través de Pirata, estaríamos poniendo una importante pasarela al Partido Pirata implantado a nivel estatal. Y meter Pirata en el Congreso de los Diputados sería un espaldarazo para nuestras aspiraciones en esos ámbitos y un impulso enorme a nuestra acción a nivel europeo (primero suecos, después españoles… sería un reguero de pólvora y motivo de gran cagalera para muchísimos cabrones).

Voy a votar Partit Pirata de Catalunya para las elecciones al Parlament de Catalunya.

Pido a todos aquellos que se sientan próximos a todo lo que yo expreso habitualmente en «El Incordio» (paellas incluidas) que voten Partit Pirata de Catalunya en las autonómicas catalanas como paso previo a votar al Partido Pirata español cuando en su día se presente a las elecciones al Congreso de los Diputados. Y, salvo firmar en el formulario, que cuenten conmigo para lo que quieran.

Hasta para redactarles guiones, si lo desean.

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Comentarios

  • Jordi  On 30/08/2010 at .

    Quien te mandaba votar a los chutadans…

  • Ciutadà empipat  On 30/08/2010 at .

    Pues si, yo tambien puse mi esperanza en Ciutadans, al tiempo que hacía un pronóstico: que si se centraban en el ‘monotema’ del Estatut y el idioma no llegarían a ninguna parte.
    La guerrilla no puede luchar en campo abierto. Los ejércitos revolucionarios tienen comandantes (el que manda) porque los generales son todos abuelos burgueses reaccionarios.
    Pero nos queda una esperanza. El socialismo nacio para luchar por los trabajadores, los verdes para defender el medio ambiente… pero estos movimientos, más o menos “univectoriales” en su momento, crecieron al adoptar actitudes congruentes con su ideología y sus votantes en temas generales.
    Los partidos univectoriales de nuevo cuño ‘crecerán’ cuando amplíen su ámbito de visión y de actuación y tendrán mi apoyo si defienden la cultura libre, la honradez en la gestión, un electo por circunscripción, el apoyo a la ciencia y la innovación, la organización del estado para prepararlo para su integración en Europa, no su desintegración en reinos de taifas, la eficacia en la administracion de la Justicia, una enseñanza para la ciudadania y no para el borregismo y la ignosrancia, una sociedad donde los de aqui y los deallí tengan trabajo, paguen impuestos, reciban servicios y se sientan orgullosos de su condicion de ciudadanos respetuosos de la Ley y donde a los mentirosos, estafadores, corruptos, prevaricadores, déspotas, neopotistas, advenedizos y lameculos reciban solo el desprecio y persecucion de la cosiedad y no sueldos y prebendas. En definitiva cuando trabajan por la Libertad, la Justicia y la Cultura, únicas Patrias de un hombre digno.
    He dicho. Y no, gracias, no puedo aceptar, soy inelegible. 🙂

  • Ferdinand  On 30/08/2010 at .

    Endavant!

  • ifanlo  On 31/08/2010 at .

    Bueno, como opción univectorial también me gustan bastante los “Ciudadanos en Blanco” cuya única propuesta es conseguir el voto en blanco computable:
    http://www.ciudadanosenblanco.com/

    No resulta tan “sexy” como lo del Pirata, claro.

    Y siempre quedará aquello de “Vota Chorizo”

    😀

  • Monseigneur  On 02/09/2010 at .

    Pues sí, va a haber que darles una oportunidad, como a los toreros.

    De todas formas, lo que mencionas sobre la participación en las elecciones tiene una solución sencilla y elegante: que el sueldo de los Padres de la Patria dependa directamente del número (no del porcentaje) de votos obtenidos. veríamos entonces cómo la lucha contra la abstención pasaba a ser un tema prioritario para nuestros próceres.

    Claro que igual lo solucionaban imponiendo un canon al voto en blanco…

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