Herencias y holganzas

De la serie: Los jueves, paella

Se viene hablando estos días en los medios barceloneses -quizá también en algunos más- de que la candidatura de Hereu como alcaldable barcelonés para las próximas municipales, pende de un hilo y, efectivamente, algo debe haber cuando, a estas alturas de la película, Montilla no suelta prenda sobre el candidato del PSC-PSOE a la valiosísima alcaldía de Barcelona, y difiere para después de las elecciones catalanas; lo que, habiéndose fijado estas -ahora sí, oficialmente- para el 28 de noviembre, significa que no decidirá sobre el asunto hasta después de los turrones.

Se decía también el otro día en los papeles que el objetivo del PSC-PSOE para Barcelona es, siquiera, poder llegar a una derrota dulce, es decir, aunque se pierda la alcaldía, que no se produzca la debacle electoral que cabe perfectamente dentro de las expectativas electorales. Y se seguía diciendo -y parece que esto sí responde a una impresión más generalizada- que se piensa en Montserrat Tura -la actual consellera de Justicia de la Generalitat- como candidata muy idónea a este fin la cual, además, daría satisfacción a un sector del partido que está hasta el gorro de Hereu.

Huelga decir que me recreo, me complazco y me regocijo ante ese sufrimiento que, aún así, no es ni una fracción del que llevamos padeciendo los ciudadanos desde el mil veces maldito día en que Maragall decidió irse de turismo a Italia y, sobrado, el tío, designó como delfín -y, consecuentemente, alcalde efectivo- al más que nefasto Clos. Esta ciudad no levanta cabeza desde entonces, y mira que ha llovido.

Porque si realmente la moral está así en las filas sociatas (y, visto desde fuera, está claro que tienen buenas razones para la apertura ritual de venas) es que el asunto rueda mejor de lo que pensamos -aunque no todavía de lo que deseamos- infinidad de ciudadanos.

Hereu ha sido otro alcalde nefasto. No sé si más o menos que Clos, porque para establecer una cosa u otra habríamos de reducir las proporciones a niveles de microscopio electrónico, pero por ahí se andan. Un alcalde que, como el resto de la clase política, ha gobernado como un virrey de no se sabe quién en sistemático, permanente y olímpico desprecio de los ciudadanos. Ha seguido la política de ciudad-parque temático que ya iniciara Clos y ha llenado la ciudad de cerdos y de gamberros low cost que son la amargura de muchos barrios; ha permitido que grupos étnicos y religiosos convirtieran barrios enteros en un verdadero ghetto en el que hacen lo que les da la gana (el caso más característico es el del Raval, motejado por algunos, ilustrativamente, como Ravalpindi); ha puesto a otros al borde de la extinción de su carácter y de la expulsión de su gente (como en la Barceloneta); ha ignorado sistemáticamente iniciativas culturales nacidas de la propia base ciudadana sólo porque no son comerciales o porque intentan serlo fuera de los circuitos de los amiguetes (que ya sabemos quiénes son, no hace falta ni mencionarlos); ha entregado la administración de Barcelona a Micro$oft, pagando, además, un verdadero dineral; y, en fin, la cadena de despropósitos -muchos de ellos irreversibles o de difícil y costosa reversibilidad- es inacabable. El colofón de promover la candidatura de Barcelona para las olimpiadas invernales de no sé qué año pero, en fin, las mismas a las que desde hace mucho tiempo optaba el tándem Zaragoza-Jaca ha sido abominable, ominoso y perverso; y diría que hasta ridículo si no fuera porque la casa es potente con el dinero del ciudadano y es capaz -si le dejamos que siga- de lograrlas a talonariazo limpio. Y como otro colofón de no menor cuantía, tenemos el pringue de sus servicios municipales de urbanismo en lo del hotel del Palau, que el fiscal no para de llenar folios y más folios con las presuntas trapazadas de unos cuantos próceres del equipo de nuestro héroe, hasta el punto de verse obligado a destituir y sustituir fulminantemente al responsable máximo del urbanismo municipal.

Lo que sí ha hecho bien es fabricar humo. En esto es todo un especialista. So pretexto de acercar la democracia a la ciudadanía ha montado unos tinglados acojonantes en los barrios con esto de los consejos. Éstos consisten en unas reuniones semestrales, en plan asambleario controlado, en las que cada cual dice la suya; al semestre siguiente se lo contestan (hasta donde cabe considerar no pocas respuestas que se dan como contestaciones verdaderamente satisfactorias). Con esta hábil jugada se consigue desviar la atención de la poca ciudadanía cívicamente activa hacia problemas muy locales, muy puntuales, desviando esa atención de la política de ciudad. El invento de completa con unas mesas de teórico diálogo en las que participa, esencial y casi (casi) únicamente el tejido asociativo, muchas de cuyas actividades, uso de locales y partidas presupuestarias dependen de las subvenciones o de la munificiencia municipales. Hecho el paripé, se procede a la ejecución de lo que gusta mandar la autoridad competente y aquí paz y después gloria.

¿Vamos a mejorar con la alternativa (si es que llega a cuajar, que aún está por ver)? Pues la verdad, no creo. Los que vienen detrás, si alcanzan la alcaldía, arrastran treinta y pico años de hambre y querrán sacar el vientre de penas, así que más vale que nos atemos los machos. El único consuelo -si cabe- es que es prácticamente imposible que lo puedan hacer peor, ni esforzándose. Igual, quizá (no despreciemos jamás la eficacia de la clase política a la hora de putear al ciudadano que le da de comer), pero peor, me cuesta mucho imaginarlo, francamente. Aunque nunca puede decirse que se ha visto todo.

Yo, por tanto, no tengo mayor interés electoral que el de esperar a ver si el Partit Pirata se presenta también a las elecciones municipales, en cuyo caso mi voto ya estaría decidido. De otro modo, prácticamente estaría decidido también a la abstención; que no sirve para nada, ya lo sé, pero al menos no me tomo la molestia de ir a hacer una comedia con papeleta que, igualmente, tampoco iba a servir para nada y no corro el riesgo de quedar ante mí mismo como un gilipollas.

Lo tengo así de claro.

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Entretanto, vienen las fiestas de la Mercè, patrona de Barcelona en detrimento de la pobre Santa Eulàlia, de muchísimo mayor arraigo histórico, pero a la que la vigente mugre -en perfecta comunión con la precedente mugre franquista- ha dejado reducida a co-patrona pobre, de segunda y de invierno (su día es el 12 de febrero) reduciéndola a una cutre y desharrapada Laia, hay que joderse. El día grande -si así puede hablarse- de las de ahora es el 24 de septiembre.

El sentimiento que me inspiran las fiestas de la Mercè es contradictorio. Por una parte, son indudablemente elegantes, las cosas como son; nada que ver con las extendidas horteradas ad usum que pretenden emular unas características fiestas mundialmente famosas -cuya identificación omito para no armar jaleo-, salvo que no veamos más que el festival de borracheras, cuelgues y ataques de delirium tremens fácilmente observables alrededor de determinados acontecimientos presuntamente culturales de celebración preferentemente nocturna. Por la otra, la participación popular es claramente pasiva, borrega; la gente va en masa a los actos porque teme aburrirse más que cagarse en la cama, pero nada más. Pura ludomanía de ui, quànta gent! como si eso fuera una gracia, la misma dinámica que les hace ponerse a trotar en calzoncillos por orden municipal (y ni que decir tiene, ya que estamos en ello, que entre los actos barceloneses está la inevitable cursa: el galope en gallumbos, que no falte). Nada que ver todo eso con la implicación verdaderamente popular del Pilar zaragozano o, sobre todo, de las Fallas Valencianas.

Claro que es difícil que haya implicación popular cuando la fiesta se diseña desde el achuntamén sin que los paganos tengamos nada más que decir que retratar el IBI puntualmente. Aquí no hay peñas, ni hay fallas, ni hay nada similar. Aquí, el alcalde y sus amiguetes se reúnen en comandita y deciden repartir una pasta gansa -este año un diez por cien inferior, pero sigue siendo una pastísima- entre los amiguetes fieles al partido en el poder y, ni que decir tiene, a la farándula de férrea disciplina $gaera.

A los ciudadanos de mierda sólo nos queda la autogestión de las fiestas de barrio. En algunos barrios, esto no es poco: un esfuerzo enorme -que sólo pueden describir los que arriman el hombro durante todo el año- la generosidad económica de los vecinos y una larga tradición que hace que el tinglado aguante (a veces, es la única motivación que sostiene el chiringuito) mantiene verdaderas joyas como los barrios de la antigua municipalidad de Gràcia o Sants. Los demás barrios vamos tirando haciendo slalom entre el voluntarismo poco imaginativo (y, no obstante, muy de agradecer) de lánguidas comisiones de fiestas y unas carencias presupuestarias que sólo están a la espera de que aparezca la $GAE para apuntillarlas.

Es la democracia directa tan grata a Hereu

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A un poco menos de tres semanitas de la huelga general. Y ahora se empieza a hablar de la huelga general.

Es raro, todo este invento, la verdad.

Primero: es tardía. Esa huelga hubo que haberla hecho en junio y entonces hubiera hecho daño (daño, por supuesto y bien entendido, a quien convenía dañar, claro). En vez de esto, los sindicatos del pesebre se contentaron –cubrieron el expediente, mejor dicho- con una huelga de función pública, una huelga que cada vez que recuerdo me sube un punto porcentual las posibilidades de darme de baja de mi propio sindicato (CSI-F) que se unió no como adherido sino como convocante de ese mal rollo, en una actitud que todavía no alcanzo a comprender.

Segundo: la tibieza con que está siendo planteada, que da la impresión de que sean los propios convocantes los que menos interés tienen en que tenga éxito.

Desde luego, de los convocantes no me fío ni un pelo. Estos son peores aún que los partidos y su entrega a la financiación estatal -es decir, a la del partido en el poder- para medrar, es mucho más que una sospecha, es casi una sentencia firme. Pues ya me dirás tú de una huelga general contra el que paga el gasto. Si no fuera porque es más propio de una casa de putas, diría que es una casa de locos.

Por otra parte, algo hay que hacer. Hoy acaba de aprobarse en el Congreso una reforma laboral que es una perfecta aberración. Una aberración no solamente por su contenido intrínseco -que, desde luego, es abominable- sino porque constituye una verdadera proyección de aquello de ser puta y pagar la cama. Está saliendo pornográfico, este tramo de paella, pero es que estamos en campos de macarras. En otra palabras: nos provocan una crisis, a los que la han provocado les indemnizan con nuestro dinero y, encima, les suprimen las barreras sociales que paliaban -más que evitaban- que nos trataran como a siervos.

En mi percepción, no veo yo al personal muy motivado. Incluso he oído en varias ocasiones ya lo de que no voy a hacer la huelga porque no está el horno para el bollo de que me quiten la parte proporcional del sueldo. Es una excusa estúpida -siempre lo ha sido- por dos razones: la primera, porque si no se hace algo (y algo no lo va a hacer por nosotros San Pedro bajando del cielo) nos va a salir a todos mucho más caro -en dinerito contante y sonante- que el sueldo de un día de huelga. De momento ya han abaratado el despido, o sea que, a quien le toque la lotería, se va a acordar mucho del día de sueldo ahorrado por nohacer una huelga; el siguiente recuerdo vendrá cuando cobremos la primera mensualidad de la pensión de jubilación, que verás que risa el día de sueldo. La segunda razón es que muy pocos se privan de lujos bastante más costosos que el equivalente de un día de sueldo, con lo que a la hora de echárselo al cuerpo, el horno sí que está para algunos bollos. La estupidez de estas excusas la sabemos todos y, en primer lugar, el que las arguye. Lo que es ilustrativo es que, efectivamente, se arguyan; antes daban cierta vergüenza y se ocultaban. Ahora no.

Hace unos minutos, un grupo de la red social Picotea comentaba que se acababa de aprobar la reforma laboral en el Congreso, como antes he dicho. Lo que no he dicho antes es que he respondido: «Esto toleramos, esto tenemos». Y lo de «que se muevan los sindicatos» no me vale.

Ni a mí, ni a nadie.

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Otra paella al coleto. La segunda de septiembre. La próxima, como siempre, el jueves que viene. Ahí estará el arroz, fiel a su cita.

Nos vemos.

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Comentarios

  • ifanlo  On 09/09/2010 at .

    “Segundo: la tibieza con que está siendo planteada, que da la impresión de que sean los propios convocantes los que menos interés tienen en que tenga éxito.”
    El miedo que tienen es que la movilización les pase por encima. Sé que hay muchos timoratos que no van a participar, pero creo que es un momento excelente para que los trabajadores asalariados “asalten” los sindicatos mayoritarios y los conviertan en unos verdaderos sindicatos de clase, o que opten por entrar en los sindicatos de clase minoritarios, que los hay. Un símbolo. Una quimera, quizás.

  • Nubian Singer  On 10/09/2010 at .

    Yo no voy a hacer huelga.

    Para empezar, porque no puedo: estoy en paro.
    Por otro lado, aunque creo que Zapatero se merece una huelga general que empiece hoy y acabe cuando se celebren elecciones, los sindicatos no se lo merecen. Le están practicando una felación al gobierno, ¿y nos piden ayuda? Conmigo que no cuenten.

  • JP Clemente  On 11/09/2010 at .

    saludos Incordio; estoy preocupao por tí pues Montilla ha puesto las elecciones, como le dijiste y desmenuzastes con pros y contras, el 28 de noviembre y además hoy mismo -se acelera el plazo de respuesta, a menos- el mismo Hereu ha contestao a este artículo que leí ayer, dice que sólo eres 1 sector o grupo de presión que pone en entredicho su mandato, pero en rueda de prensa que aparecen enlo digital; lo más llamativo -sólo soy lector curioso, no me va na en eso- era el argumento que Montilla se está haciendo el remilgón al nombrar candidato y se teme -tú lo dijiste- que esperará a después de la votación; es loque me decía siempre mi madre de niño pa culpabilizarme de to, que era yo el que daba las ideas, pues eso, que tienes lectores ala contra

  • Javier Cuchí  On 11/09/2010 at .

    JP: no te lo querrás creer, pero esta mañana, al leer el periódico, he pensado lo mismito que tú
    😉

  • JP Clemente  On 14/09/2010 at .

    me lo creo porque me sorprendió, lo vi por Internet y aunque estos personajes sólo los conozco porque los citas -una vez fui a 1 acto en Madrid y fotografié a Clos por lo mismo- me llamó mucho la atención lo de la fecha -ni siquiera sabía que había elecciones- y las reacciones -Madrid-Barça, déjà-vu todo- pero luego me impactó la rueda de prensa de Hereu -TV o Digital- 24 h.- y te respondió o respondió, también lo leyeron fijo, como yo, por eso te lo dije

  • JP Clemente  On 14/09/2010 at .

    Otra cosa más, también como socios que somos de la AI: este verano, algo así como postcrisis se ha producido un desplazamiento de la información desde la prensa convencional, incluido Internet hacia prensa nueva como El confidencial digital, Periodista digital y así. Vi 1 entrevista con Bebe, la cantante titulada a las 11 h. “¡No soy una perroflauta!”, no lo lei pero más adelante cambiaron el titular radicalmente y poquito después desapareció. Al día siguiente en el bar en el que veo las ediciones en papel (anuncios, artículos de fondo, cosas que me hayan pasado desapercibidas) leí definitivamente la entrevista y no había ni mención del 1º titular. Otro día la camarera del bar me dijo que no entendía por qué veía los periódicos si ya era del día anterior. Sí pero no. Digamos que ese pensárselo todo, cruces de llamadas y demás tiene que ver con el diseño y la propaganda pero no con la información. Ellos siempre han presumido de información solvente despreciando a los artistas, digamos, a mí me echaron de ahí así, vino 1 jilipoyas de deportes, dijo que yo era 1 artista y fuera. Pero eso se ha dado la vuelta, es lo que intentaba decirte en mi comentario 1º. Es posible que tú seas de los columnistas más leídos, y no sólo de los pocos, me refiero a opinión solvente, lo que antes atribuíamos, incluso nosotros a los periódicos. Eso se relaciona directamente con los sucesos, das como ideas, por eso te lo dije. Son cosas que luego pasan en la realidad, a diferencia de los periódicos convencionales. Bueno, es 1 cambio.

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