Con guante de terciopelo

De la serie: Pequeño bocaditos

Un compañero de trabajo, lector de «El Incordio» y, pese a todo ello, amigo (suele comentar aquí con su nombre de pila, Jordi), tiene un hermano que ha abierto unblog tan interesante como curioso. Es una bitácora de activismo independentista (catalán, por supuesto), escrita desde la reflexión y la firme defensa de ese independentismo, pero desde el debate pausado y, en definitiva, desde el buen rollo. Hasta aquí, aunque no es nada que abunde, se encuentran cositas. Lo que hace verdaderamente peculiar a esta bitácora es que está escrita en castellano.

El blog se llama «Las Cuatro Provincias» y el título ya tiene, de por sí, una curiosa génesis.

Una bitácora así escrita en castellano representa un verdadero desafío: representa meterse en corral ajeno y enfrentarse a morlacos que, en muchos casos, son peligrosos. Claro que hay dos tipos de morlacos peligrosos, en este ámbito: uno es el del hispanismo reflexivo, con su puntito -o su puntazo- regeneracionista, convencido de la bondad de un proyecto común pero que funciona desde miras muy abiertas con las sensibilidades de todo el mundo; el otro, es el nacionalista españolista, el analfabeto embrutecido de toro coñaquero que todavía no se ha enterado de que los símbolos no constituyen un valor sustantivo sino la representación de algo, de un algo que ignora ya no en toda su extensión, sino en su más ínfima proximidad.

Este último es como el toro manso, intelectualmente fútil, peligroso porque no hay método ni nobleza en su embestida, solamente la beodez del insulto y del grito-consigna desgarrado, del odio que destila quien se ha construido un mundo virtual edificado, si así puede decirse, sobre unas virtudes pseudoétnicas y que, en realidad, es presa del terror ante la incertidumbre que le produce ignorar a qué alcantarilla iría a parar su triste, cutre y efímera personalidad si se derrumbaran las formas que encarnan esa patria de tebeo de Roberto Alcázar y Pedrín. En general no merece sino lo que obtiene: desprecio. Pero sus exabruptos tocan bastante los cojones, para qué nos vamos a engañar, por lo menos en un primer momento, antes de que al lector de ese elemento le acometa el ataque reparador de risa sarcástica.

El primero sí, el primero es peligroso de verdad (para el nacionalista, claro, incluyendo al propio nacionalista españolista), porque es una persona que trabaja desde la reflexión, desde el estudio (en ocasiones muchísimo estudio porque la antropología hispánica y la historiografía, dan para muchísimo) y desde la contraposición de ideas, y si Alberto (que es como se llama el autor del blog en cuestión) tiene la suerte de que le aterricen un par de ejemplares así, podremos ser testigos de debates realmente apasionantes y quizá antológicos.

Aunque ubicado en terreno contrario, deseo a Albert mucho éxito. Mucho éxito en términos intelectuales y blogosféricos; en términos políticos, obviamente, no. No obstante, siempre pienso que si mi adversario ha de triunfar, que sea al menos dirigido o inspirado por gente como Albert o como Miquel Maria y no por ciertos macarras que todos tenemos in mente.

Cosa, esta última, que, llegado el caso, veo desgraciadamente difícil.

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Comentarios

  • Albert  On 22/09/2010 at .

    Me halaga no sólo pensar que quizá hay gente que me lea (que la hay, y de cabeza muy bien amueblada por cierto), sino que lo haga también gente de tu enjundia intelectual y que además no opine en el mismo sentido que yo. ¡Muchas gracias y nos leemos en la red!

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