Envainarse la puntita

De la serie: Correo ordinario

Hace unos días la Junta de Andalucía anunció la inopinada y súbita suspensión de la Conferencia Internacional de Software Libre (OSWC) que, con carácter bienal, se venía realizando en Málaga, a lo que hay que sumar el nada elegante detalle de haber anunciado su ukase apenas veinte días antes de la celebración del evento, con ponentes comprometidos, billetes adquiridos, reservas de hotel efectuadas y muchísimas empresas que habían realizado ya inversiones, en muchos casos importantes, para su concurrencia en el evento, lo que hizo que la organización quedara, materialmente, con el culo al aire y con mucha gente, personas y entidades, profundamente defraudadas.

Como consecuencia de semejante alcaldada, en la red se lió la grandísima bronca, bronca que culminó con la publicación en la página de la Asociación de Internautas, de una carta abierta tremenda dirigida al consejero de Economía, Ciencia e Innovación de la Junta, al que se hacía responsable de la trapazada, cometida, en fase ejecutiva, por Juan María González Mejías, director general de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, sobrinísimo de Felipe González y afectísimo a Micro$oft, según todos los indicios, al que Juantomás García dedicó en su día la correspondiente catilinaria.

La Federación Nacional de Empresas de Software Libre (ASOLIF), cuyo Encuentro nacional había asociado al OSWC, mantuvo, a pesar de todo, su propia convocatoria, con lo que palió un poco, siquiera un poco, los daños causados por la suspensión de OSWC.

El asunto tenía, además, dos muy indeseables proyecciones: la primera, obviamente, la malísima imagen que de España y de sí misma proyectaba, a un importante nivel internacional, la Junta de Andalucía; la segunda, aún más importante (no siendo la anterior grano de anís), el terrible indicio de que la Junta de Andalucía abandonaba su firme avance por la senda del software libre. Es el momento de recordar que, después de Extremadura, Andalucía es la región española donde el software libre ha recibido un mayor impulso, sobre todo en el ámbito educativo, pero con prometedores -y hasta ahora creíbles- proyectos de futuro -que habrían de engrosar la tarea ya realizada- en las administraciones públicas. Y su segunda posición con respecto a Extremadura es cualitativa, porque, cuantitativamente, Andalucía es una región muchísimo más potente en cuanto a presupuesto propio y gestionado, en cuanto a número de habitantes (la mayor de España, con más de ocho millones de habitantes) y, por tanto, en cuanto al volumen de su sistema administrativo y educativo; pensemos que Extremadura es una comunidad con poco más de un millón de habitantes.

Ayer, finalmente, la Junta de Andalucía se la envainó. En una nota de prensa en la que justifica la suspensión del OSWC por un reajuste presupuestario -cosa que no se cree nadie, habría que ser tonto-, manifiesta su inquebrantable adhesión al software libre y su compromiso de seguir trabajando en su implantación y extensión en el ámbito administrativo, empresarial y ciudadano, como única opción sostenible para motorizar los diversos proyectos y el futuro socioeconómico andaluz.

La nota, no voy a decir una cosa por otra, es tranquilizadora. Aunque la suspensión del OSWC no queda para nada justificada, ni en su forma, ni en su fondo (la excusa no puede, realmente, ser más tonta, y menos aún pretextada apenas tres semanas antes del evento en cuestión), también es cierto que la reafirmación de la apuesta por el software libre parece lo suficientemente enérgica como para que podamos respirar más o menos tranquilos, por lo menos, de momento. Habría que tener muchísima jeta para pronunciarse en los términos en que lo hace la nota teniendo en el bolsillo la condena a muerte del software libre; aunque, bueno, de estos políticos puede esperarse cualquier cosa y por eso digo que podemos respirar más o menos tranquilos y solamente de momento, porque nunca se sabe si el palo realmente va a caer y, si ha de caer, puede hacerlo en cualquier momento.

Lo que no dice la nota es qué pasa con los dos millones y medio de euros regalados a Micro$oft, que, según parece, quedan preservados y a salvo de reajustes presupuestarios y ése es uno de los indicios que obliga a mantener las reservas a que aludía en el párrafo anterior. Y es que aquí es donde está el problema: allí donde aparece Micro$oft, aparece la negra sospecha de la corrupción.

Lo cierto es que Micro$oft es un lobby en sí mismo -no necesita de nadie más para formarlo, sin perjuicio de que, además, forme parte de otros- y las sospechas adquieren consistencia si contemplamos la cuestión desde cierto ángulo: salvo por su facturación -cuyo valor sale de manera prácticamente íntegra al exterior y aquí sólo se queda el IVA- Micro$oft no pasa de ser una PYME. Basta contar su número de trabajadores en España, basta ver su aportación al PIB y basta buscar con un farol y una buena lupa su aportación al desarrollo tecnológico español para darnos cuenta de que hay multitud -pero que una verdadera constelación- de empresitas con una mayor entidad y una mayor aportación al país en todos los órdenes. Eso, en sí mismo, no concuerda con su acceso fácil y habitual a los más altos e inaccesibles salones estatales -incluyendo cenas monárquicas- y sólo se explica en clave de turbia sospecha… o bien en base a la toma de rehenes que la compañía, como es de general conocimiento, practica con sus clientes, cerrando el paso a toda competencia con todo tipo de argucias, y convirtiendo las migraciones o cualquier modo de abandono de sus sistemas en una cruz. La implantación -por no ir más allá y no hablar de otras aplicaciones- de su sistema ofimático en todas las administraciones públicas españolas -con poquísimas excepciones- habiendo alternativas materialmente gratuitas y de muy fácil migración técnica y de formación de personal es algo que, tomando distancia, resulta absolutamente inaudito y no se ajusta a ninguna explicación lógica… y, a veces, ni ética.

Si los políticos no quieren traguitos como el que acaba de pasar el consejero de Economía, Ciencia e Innovación de la Junta de Andalucía, Micro$oft tiene que dejar de pasearse como Perico por su casa por las administraciones públicas españolas y hay que limpiar éstas de factótums del Imperio, porque esto no puede ser. Incluso coporaciones con muy firme mando en plaza gubernamental (Telefoníca, Santander, la Caixa…) actúan con mucha mayor discreción, pese a que su juego es igualmente sucio. Y, desde luego, hay que terminar con las licitaciones fabricadas a medida -y descaradamente- para Micro$oft. Es necesario que se liciten productos o servicios genéricos, sin especificación de marcas o denominaciones, a las que cualquier pueda concurrir (incluso cooperativas o joint ventures creadas al efecto) equipado con soluciones libres. Tiene que acabarse ese servilismo hacia Micro$oft, que cada día es, además, más descarado. Y que, encima, es poco futurible y no sirve para nada más que como factor agravante de la baja competitividad española en todos los ámbitos.

Como única satisfacción en todo este asunto mal resuelto (siempre que pueda decirse que ha sido resuelto, cosa más que dudosa) es constatar que los políticos acusan el golpe cuando se les da duro. Es verdad que en Andalucía -y esto es una importante clave a tener en cuenta- se vive ya ambiente electoral y el PSOE en el poder está en la incertidumbre. El otro día hablaba de lo malo que es para nosotros cuando todo indica que están en el hoyo (igual de malo que cuando están al cien por cien seguros de vencer) y lo fuerte que es nuestra posición cuando el voto internauta puede ser decisivo. Los internautas andaluces cuentan con esa ventaja que es, en cierto modo, casual, pero que no por ello hay que rechazar. Cuando pasen las elecciones, las gane quien las gane, veremos qué pasa realmente con el software libre andaluz. Aunque soy pesimista, no sé por qué.

Bueno, sí que lo sé.

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Comentarios

  • PROTESTAVECINO  El 20/10/2010 a las .

    Raras lascompras a microsoft

    Tanto el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, del PP, ahora en el gobierno, como portavoces del PSOE y del BNG, las fuerzas del bipartito derrotado el 1-M, han aceptado pronunciarse sobre la adjudicación de un contrato por valor de 2,2 millones de euros a Microsoft sin que mediara publicidad, que fue cerrado a caballo entre los ejecutivos saliente y entrante. De hecho, el expediente en cuestión lo abrió en abril un alto cargo del PSOE en funciones y el pasado 6 de mayo firmó la resolución la secretaría xeral de Presidencia, ya bajo mando del PP. Por alguna razón todavía no explicada, el Gobierno de Feijóo no detalla qué se ha comprado.

    Galicia: La Xunta paga a Microsoft y renuncia al ‘software’ libre

    El Diario Oficial de Galicia publicó ayer la licitación, por parte de la Secretaría Xeral de Innovación Tecnolóxica, del suministro de renovación y actualización de licencias de programas informáticos para la Administración, por 4.744.877 euros. Es la mayor adjudicación de software de la historia de la Xunta, por procedimiento abierto urgente, pero sin agotar el plazo de resolución del 30 de octubre. El adjudicatario es Microsoft. Todos los programas son de la multinacional estadounidense y sólo ella los vende.

    La operación repite, multiplicada por cuatro, la polémica de la adjudicación sin publicidad de un paquete informático a la misma empresa a inicios de legislatura. Entonces, la Xunta argumentó que sólo renovaba licencias de programas. Ahora se trata también de alquiler de licencias por tres años, que tendrá que renovarse y pagarse otra vez al final. La licitación contradice la promesa electoral de Feijóo de que su Gobierno apostaría por el software libre (gratuito, sin caducidad y con versión en gallego, de lo que carece Microsoft).

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