La larga resaca del «canonazo»

De la serie: Correo ordinario

Poco a poco y, sobre todo, con la tranquilidad del fin de semana, hemos ido asumiendo el hermosísimo pelotazo de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE y vamos tratando de pronosticar -hasta donde es posible- sus consecuencias. Consecuencias que, de ningún modo, son positivas para la $GAE. Otra cosa será que la devastación que causen en la ominosa sea mayor o menor, pero de positivo no hay nada para ellos. Su ridícula nota celebrando la consagración europea del canon, choca con algunas obviedades. La primera, que en los pedimentos que dieron lugar a la consulta de la Audiencia Nacional no se cuestionaba el canon sino, precisamente, su aplicabilidad a las empresas, administraciones y, en definitiva a todos cuantos la LPI no otorga el derecho de copia privada; en este punto, la $GAE y sus colegas (que comparecieron en masa a la vista personadas como partes) han salido derrotadas por goleada. La segunda, que la conformidad del canon -como concepto general- a derecho europeo no implica automáticamente -ni como concepto ni en los términos que se han establecido- que el canon sea conforme a derecho español y, en este ámbito, cabe recordar que hay un recurso de la Asociación de Internautas en la Audiencia Nacional.

La pretensión de la Sinde de que este es un problema menor que se arregla puliendo unos cuantos detallitos no es menos ridícula: la sentencia europea es rotunda y no permite detallitos: el canon no puede aplicarse a empresas y personas jurídicas y punto. La pretensión de ese tal Sánchez al que el gremio apropiativo ha echado a los leones para dar la cara y que lleva no sé cuantos días tragando saliva bajo su corbata fucsia de seda no sé si natural o artificial (yo estas cosas no sé distinguirlas) de que legislarán (en el canal 24 horas de televisión española se le escapó el subconsciente con un significativo strong>legislaremos, así, en primera persona), de que harán encaje de bolillos para salvar los muebles, choca con la rotundidad europea que deja poco margen de maniobra.

Por lo tanto, el problema real que tienen la $GAE y sus colegas -y el Gobierno, claro, como machaca de éstas- es por dónde van a recuperar la pasta que van a perder, que cálculos muy conservadores estiman en un 30 por 100 de la recaudación actual. A mí me parece poco, cuando pienso en lo que consumen solamente la administración de Justicia y las editoras de revistas de informática (imaginarse, pues, todo lo demás del mundo empresarial y administrativo) en CD y DVD y el bajo consumo privado de estos soportes, cuya necesidad ha disminuido debido a la propia disminución de las descargas de redes P2P en beneficio de otras alternativas de consumo como el streaming cinematográfico, televisivo y musical y por el uso de otras alternativas de almacenamiento (memorias USB, discos duros, almacenamiento in the cloud, etc.; la mayoría de ello, por cierto, también gravado ya por el canon pese a que su uso no es mayoritariamente el almacenamiento de contenidos sujetos a derechos de autor). Yo sospecho que ese 30 por 100 puede ser fácilmente el doble. Bueno, peor para ellos, de cualquier modo.

Hay más problemas, por supuesto, el más importante de los cuales -al menos, según se vislumbra ahora mismo- es el de los efectos retroactivos. Si la normativa sobre el canon es contraria a derecho europeo y esa normativa se hizo, precisamente, en desarrollo de la propia normativa europea la sentencia declara, implícita pero diáfanamente, nula de pleno derecho la imputación del canon a administraciones y empresas. Las reclamaciones podrían sucederse en cadena y masivamente, además. De hecho, ya hay ayuntamientos que han decidido reclamar los importes indebidamente abonados y en muchos más sus grupos políticos están exigiendo que se adopte esa medida. Muchas empresas estarán consultando ya con sus abogados la posibilidad de esa reclamación y con sus asesores el ajuste de sus contabilidades, porque esa deuda que ahora pasaría a tener contraída la $GAE -y sus colegas- podría mejorar acaso mucho la situación de algunos libros (lo de libros es ya también virtual) que ahora andan de paseo por los juzgados mercantiles. Para muchas empresas, la simple posibilidad contable ya es un bocado goloso, pero para no pocas otras no se trata de la posibilidad contable, sino de dinero contante y sonante. Veremos, por ejemplo, qué hacen ayuntamientos como el de Barcelona, que pueden reclamar una verdadera fortuna, y veremos como justifican la renuncia a perseguir esa fortuna -si es el caso- y más en los tiempos que corren, con tesorerías que están llenas, pero de telarañas.

Todos estos problemas, no pequeños, van a converger en otro aún mayor, que es la propia obsolescencia del canon y, en definitiva, en la propia obsolescencia del sistema. Pensemos en la locura de sus bases. De acuerdo con la última modificación de la LPI, copia privada sólo lo sería estrictamente la que se realiza entre personas físicas para su uso privado y desde un soporte original. Supongamos que «A» tiene un CD original de música. «A» le hace una copia a «B»; perfecto, eso es copia privada. Ahora, coge «B» su copia y le hace a su amigo «C» una copia a su vez: ¡¡¡Pirata!!!. Es, en puridad, una copia ilegal. Esto me lo confirmó tal cual y así mismo el Sánchez este en los micrófonos de Radio Nacional de España (Ràdio 4) este mismo viernes pasado. Con lo que nos encontramos con un completo timo del que se habla muy poco: la pretensión de que los ciudadanos devengamos -como mínimo, porque la recaudación exacta no hay manera de conocerla- cien millones anuales de euros (16.600 millones de las viejas) anuales en copias a la antigua usanza, que todos sabemos que ya apenas hace nadie desde hace bastante tiempo.

La descarga de redes P2P no la reconocen como copia privada porque, claro, sus contenidos ya son una copia en sí mismos. Es demencial, pero es así. Por tanto, cuando decimos que el canon es un pago por nada, no estamos haciendo una acrobacia dialéctica, sino que estamos exponiendo la pura y simple verdad, previamente establecido -ellos no dejan de insistir en eso- que el canon no compensa por la piratería sino que retribuye exclusivamente la copia privada. Cuando a la copia privada no le cabe ni siquiera esa dudosísima presunción que establece la LPI, entonces pasa lo que pasa: que viene el TJUE y la tumba.

En realidad, es lo que hace ya muchos años venimos diciendo algunos, hace algunos años dicen, además, bastantes más, y desde hace unos pocos años, viene diciendo todo el mundo con una unanimidad sólo rota por las entidades de gestión, la industria interesada, cuatro privilegiados que viven del cuento y la práctica totalidad de los políticos (la inmensa mayoría de los cuales -de todos los partidos- jura por sus ancestros ser anticanon, pero luego vota a favor del mismo, es que no sé a qué clase de chusma estamos votando, la verdad…): el sistema se rompe por todas las costuras y cada vez que modifican la ley o que legislan más es para apuntalar aún más no un edificio -ya no queda nada que pueda llamarse edificio– sino una fachada ruinosa. Ruinosa, lo cual no obsta para que de ella se estén enriqueciendo unos cuantos.

Hay que replantearlo todo. «Todo» incluye el sistema de compensación (la compensación, así, en general, no la discute nadie: se discute el sistema), el sistema de sociedades de gestión, el sistema de edición y distribución de contenidos (el otro día, Lara -supongo que en un delirio- decía que a la literatura -por la edición de libros- no le iba a pasar como a la música -por la edición de discos-: ¡anda que no! Que espere -y no mucho- y verá) y el sistema entero, en fin, de difusión cultural. De arriba a abajo. La digitalidad, como fenómeno que ya va mucho más allá de lo puramente tecnológico para pasar a ser político (aunque los políticos no se enteren), económico (aunque muchos economistas no se hayan enterado aún) y social (aunque muchos sociólogos estén cazando moscas analógicas), ha llegado para subvertirlo todo, para cambiarlo todo, de la misma forma que la imprenta lo subvirtió y lo cambió todo también, en su momento. El copyright y otros sistemas paralelos (las reales cédulas de aquí) pudo ser un buen sistema temporibus illis, sobre todo porque protegía al autor de la rapiña del impresor -hoy, editor- sin meterse para nada en el uso que los lectores hacían de las obras. El sistema, hoy, ha degenerado hasta convertir a los editores -y a sus tristes cómplices de las sociedades de gestión- en cazarrecompensas a costa del propio autor (al que previamente ya han esquilmado) y de los ciudadanos, utilizando a aquél como rehén ético contra éstos (con la inestimable ayuda de una serie de tontos útiles de los que nunca faltan, aparte de los grandes chupadores del bote).

Todavía no hace mucho tiempo, arguían -y todavía arguyen- que los españoles somos unos bárbaros porque cuestionamos un sistema que en Europa nadie cuestiona. Mentira. Además de que sabemos -y saben- perfectamente que en muchos países de Europa está puesto en cuestión (con todo y que la mayoría de países tiene un sistema, dentro de lo intrísnsecamente injusto del mismo, mucho más equilibrado y racional que el español), la sentencia del tribunal europeo sobre el caso Padawan, SL ha levantado la alfombra del entusiasmo anticanon. Empezamos cuatro gatos en España, y a la vuelta de muy poco tiempo, años, quizá, pero no muchos, habrá un clamor contra el canon y contra el apropiacionismo de la industria del ocio a nivel europeo. El exceso en los expolios acaba conduciendo a la rebelión general. Es aquello del cántaro que va tanto a la fuente, cuya rotura el aguador, en su arrogancia, es incapaz de prever, pese a que, delante de sus narices, el concesionario del ayuntamiento está cavando la zanja por la que pasará la conducción municipal de agua hacia las acometidas de los edificios.

Sic transit gloria mundi.

Anuncios
Both comments and trackbacks are currently closed.

Comentarios

  • Starblank  On 25/10/2010 at .

    Olé!

  • Ryouga  On 25/10/2010 at .

    No se por donde he leído que las entidades de gestión querían mantener los 100M de euros que obtenían por el canon en cumplimiento con noseque acuerdo con sus políticos a sueldo, pero parece que la sentencia es clara y no creo que regalarles dinero del estado por el morro sea ni mucho menos legal.

    Les queda subir tarifas en soportes lo que hará que compremos mas en el extranjero o intentar imponer un canon en el adsl cosa que el Alierta & Co no creo que estén dispuestos menos aun cuando la red de cobre de “telefónica de España” ,la que pagamos los ciudadanos y le regalaron los políticos no da mas de si y buscan desesperadamente a alguien que emplumar para que les pague la actualización.

    Vamos que creo que nos esperan buenos ratos viendo a políticos, gestoras de derechos y compañías de telecomunicaciones dándose de guantazos intentando salvar los muebles.

    XD

  • Aiarakoa  On 25/10/2010 at .

    “De acuerdo con la última modificación de la LPI, copia privada sólo lo sería estrictamente la que se realiza entre personas físicas para su uso privado y desde un soporte original”

    La LPI no dice eso, Javier. Dice que la copia es valida cuando se acceda legalmente a la obra (e.g., grabando una pelicula emitida en TV), no que sea valida cuando se grabe a partir de un original. Saludos

  • Aiarakoa  On 25/10/2010 at .

    Que ojo, si que hay que replantearse entera la legislacion sobre derechos de autor. Solo digo que hay que explicar correctamente lo que la ley dice, para encontrar y comprender sus fallos y llegar a las conclusiones correctas. Saludos

  • Jordi  On 25/10/2010 at .

    ¡Bravo!

A %d blogueros les gusta esto: